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Nosotros nunca somos los otros

Hace unos años estaba cenando con unos amigos en Madrid, y a alguien se le ocurrió hacer el típico comentario de lo mal que va el país por culpa de la emigración. Su argumento, si mal no recuerdo, fue más o menos el siguiente: ¿Habeis visto cómo han cambiado las cosas desde que está esta gente? Es que ya no se puede vivir. Hacen ruido, ensucian los parques, traen mogollón de familia… Yo no sé qué vamos a hacer si siguen llegando, porque además no se adaptan ni quieren adaptarse. Y esto, sin hablar de la delincuencia y las mafias. Yo creo que éste (refiriéndose a ZP) va a tener que ponerle un poco de orden al asunto, porque sino estamos todos apañados. Perfil de la comentarista: mujer mayor de 45 años, española, sin graduado escolar (cosa que le dá muchísima vergüenza admitir), trabaja por horas. Casada desde hace 25 con un señor que hace tiempo fue su marido y con quien comparte una casa porque, de separarse, no tendría donde ir a vivir ni forma de buscarse el sustento. Todo l

El misterio femenino

No hay voz que quiebre el silencio del agua bajo el alba. Y nisiquiera nada que se estremezca bajo el cielo. Sólo una tibieza que estremece las estrellas . (C. Pavese) Photo/post: The piano (Jane Campion) Música: Michael Nyman

El misterio masculino

Sobre una azuzena tiemblan dos gotas, límpidas y redondas, se derraman y unidas caen hacia abajo, al fondo del cáliz. (Hebbel) Vídeo/post: Todas las mañanas del mundo (Alain Corneau) Música: Sainte Colombe (interpretado por Jordi Savall ).

Camille Claudel, irremediablemente.

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Camille Claudel. La mujer arrebatada. La medusa. La enamorada. La amante de los ojos vacíos con la impronta aún tibia de unos dedos tan feroces como trémulos, rozando la carne rota del yeso. Los restos de Sakountala (1886-1905), su obra más famosa, fueron exhumados hace poco de los almacenes del Museè Châteauroux. Como todo lo de ella, en su época la obra causó escándalo. Hoy, Vertumne et Pomone se reconcilian en el nirvana ante el silencio admirado de hombres, mujeres y cotillas. Como le habrá pasado a mucha gente, conocí a Camille Claudel por influencia del cine. Cuando se estrenó la película interpretada por Isabelle Adjani, yo estudiaba Bellas Artes y mis maestros decían que había sido “la amante de Rodín”. Otro logro del patriarcado. Si ya resulta difícil hablar de ella por la penosa vida que llevó, más difícil resulta aún hablar de un arte demasiado grande como ser definido con palabras. Para hacerlo tendría yo que ser tan buena en ello como buena era Camille con el volúmen,

Esclavismo laboral: nihil obstat

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Éste es el fenotipo del indivíduo medio hundido hasta las narices en la dinámica laboral auto-destructiva del dígito descartable: - Una empresa X le pone trabajar 8 horas diarias por un sueldo de hambre y un contrato basura, que el emplead@ acepta por necesidad. - A los 15 días, el empresario le propone al emplead@ trabajar fines de semana incluídos a cuenta de “una sustancial” propina, que se acabará quedando en calderilla. Sabiendo que con lo que le pagan no llegará a fin de mes y queriendo, además, hacer buena letra, el emplead@ acepta. - Al llegar su primera nómina, el emplead@ ve que ésta no ha aumentado mucho más que el sueldo estipulado por las 8 horas, y mientras jura que en cuanto encuentre algo se largará de alli, en realidad continúa; porque en el fondo sabe que en otra empresa le pagarán lo mismo o peor, y además ha firmado un contrato donde pone que el personal no cuenta con representación sindical. Primera caída: algo que la empresa ya sabía de antemano, algo c

Arthur Rimbaud: Je est un autre

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En una carta escrita el 5 de octubre de 1871, León Velade le dice a Emile Blemont: No sabe lo que se perdió no asistiendo a la cena de los Vilains Bonhommes. Allí se exhibió, bajo los auspicios de Verlaine, su inventor, y los míos, su Juan Bautista de la orilla izquierda. A Rimbaud. Grandes manos, grandes pies, un rostro absolutamente infantil que podría corresponder a un niño de 13 años, profundos ojos azules, carácter más salvaje que tímido: así es el muchacho, cuya imaginación, llena de poderes y corrupciones inauditas, ha fascinado o aterrorizado a nuestros amigos. Venga usted, verá sus versos y juzgará por usted mismo. De no ser por la piedra que gravita sobre nuestra cabeza y que el Destino a menudo nos tiene reservada, es un genio que emerge. Algo más tarde, un informe de la Policía Francesa a cargo del oficial Lombard, reza lo siguiente: Verlaine se enamoró de Rimbaud y los dos se marcharon a Bélgica para disfrutar de la paz del amor y todo lo demás. Hace alg

Camarón de la Isla: el hombre del cigarro apagado

caos capa osposopo es el hombre de la mancha, el que se alumbra con la luz del cigarro el que vio el molino,ahí va… ¿no ves?es el hombre que perdió el camino. Arde el gigante contra la luz de la aurora, siendo un hombre nada más que un hombre en un mundo donde se confunden molinos con gigantes y cuando canta, hay en el aire algo rotundo que él trae y que todos quieren pero nadie o muy pocos, pueden tener caos capa osposopo es el hombre que perdió el camino señoras y señores, sepan ustedes que la flor de la noche pa’ quien la merece, el que cruza con un gemido la lengua rota del viejo yendo por el sueño hundido hasta los cabellos. Dicen que la muerte le vistió de encajes y azahares y que hasta ella le lloró (bendito seas por no ser santo, que los santos están en el cielo y en tu panteón de salinas sabe Dios incluso que a veces, vivir es tan chungo como moler sal con las manos) caos capa osposopo. Canta el hombre de la mancha, apretando su quijada canta la presa de chacal canta el

El extraño destino de los libros

Hace unos años, andando por Madrid, me encontré con una vieja edición española de Van Gogh: el suicidado de la sociedad, y para acabar de una vez con el juicio de Dios, de Antonin Artaud, en cuya primera página se lee una dedicatoria (obviamente, escrita a mano) que en su momento llegó a llamarme la atención. La misma, data del 10 de junio de 1996, y dice así: Para Nadjwa y Daniel, que estos versos malditos os sirvan de recuerdo en vuestra estancia en Nueva York. Un beso muy fuerte (Juan). Temo que a Juan no le alegraría mucho saber que ese libro dedicado con tanto esmero iba a acabar en una tienda de libros usados, y que las manos que ahora lo leen no son ya las de Nadjwa Nimri sino las de esta humilde servidora de origen plebeyo, que a continuación pasará a aburriros con uno de los más grandes poetas que parió el siglo XX dentro de un manicomio. Ya que él o vio profe o vio proto o vio loto o thethé y además, había visto combatir a las máquinas en cantidad, pero sólo he visto en el i

Rafael de Riego y la saga del abuelo perdido

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Y una tortola cantaba en un almendro, y en su cante decía ¡viva mi dueño! Camarón de la Isla No reniego de mi memoria. Al contrario, soy lo que soy gracias a ella. Y en lo que seré, habrá mucho de lo que he sido y de lo que soy, no importa en qué latitud esté. Cuando me yergo sobre la tierra, ésta se convierte en un punto sobre el cual me gusta balancearme sobre la punta de un pie. Sobre un átomo en el que palpita el mundo, un mundo enorme, prolífero, donde las cosas y los seres echan sus raíces como cordones umbilicales tirando de una misma placenta. Placenta de barrilete, de río, o de retama, pero placenta al fin. A veces soy una emoción autista bajando por una Thyssen con destino a Moncloa. O una quema fallera disparando fotos sobre la Pedrera. Otras, soy la memoria de un territorio de alazanes salvajes, de novillos macisos, de sauces centenarios, que me señalan esa gran boca hambrienta de campo donde me crié, bajo un viejo ombú desplomado sobre una ermita.