Maleva esplendorosa
tronabas
sentada sobre pilas de papel de diario
y barrilete para la corona más linda, reina
tierna, que es como te somos
como vos te merecés que te seamos
altiva
en equilibrio sobre el filo del mundo
laxa, enorme
todo tu cuerpo estaba lleno de espigas
hasta que despertamos
bien temprano y con frío,
llorabas, ya sin tronar
mientras ellos repartían:
acá el agua, allá la tierra y la piel
te amamos, dijeron
papel de plata empapado
nunca te vas a terminar
relajate, dijeron
no te pesen las rodillas.
Pero no hemos sabido escribirte un sueño
a la altura de tu espina
y te habitamos mal
como un tropel de hormigas
peleando por la tierra prometida.
Si hasta tu nombre es un poema
y tu peso un metal noble.
Brilla.
Roxana Basso Alvari