16/9/08

Achille Benito Oliva: esto es vanguardia.

Señoras y señores, el Arte es definitivamente un invento europeo. Y en segunda instancia, norteamericano. Ya lo aclara Achille Bonito Oliva (ABO) prestigioso crítico de arte, curador de la Bienal de Venecia 1993 (entre otras, seguro que tendrá más), y supuesto creador de la llamada Transvanguardia, un refrito de estilos y tendencias ya existentes en las artes plásticas (otro tentáculo de la posmodernidad), todavía en vigencia. Vamos, de lo que se lleva.Aquí les suelto un extracto de la entrevista que le realizó Jorge Eduardo Eielson hace unos años:

JEE.— Y ahora pasemos a un argumento algo diverso, relacionado con América Latina, continente en el que nací y cuyos problemas, obviamente, me tocan muy de cerca. Mi primera pregunta es ésta: ¿por qué los artistas latinoamericanos casi nunca son invitados, o lo son de manera mínima, a las grandes manifestaciones internacionales, como la última Documenta, por ejemplo?ABO— No creo necesario recordarte que hoy más que nunca la investigación artística se ha concentrado en los grandes centros metropolitanos como Nueva York, París, Londres, Roma, Berlín, etc., y que los países y las ciudades situadas en la periferia del sistema del arte no pueden gozar, aunque sólo fuera por razones geográficas, de la misma atención que las grandes metrópolis. Esta situación es agravada por el subdesarrollo de esos países debido a factores políticos, históricos, económicos y sociales, muchas veces dramáticos, y que obligan a sus artistas, hombres de ciencia, escritores e investigadores de todo tipo, a viajar, permanecer, o por lo menos pasar un período de confrontación y estudio en las grandes ciudades europeas o norteamericanas, para enseguida poder elaborar su propio lenguaje y aporte personal.
JEE.— Esto es muy cierto. Pero, los escritores latinoamericanos, o por lo menos varios de ellos, han conseguido la notoriedad y la difusión en escala planetaria. ¿Por qué no sucede lo mismo con los pintores, si se excluye a Matta?
ABO.— Bueno, aquí hay que hacer una distinción. Antes que nada, Matta es un gran artista y por lo tanto escapa a cualquier delimitación geográfica o cultural. Otro como él no aparecerá fácilmente en ninguna parte, ni siquiera en Europa. Su importancia es tal que aún hoy, creo yo, no nos damos cuenta de la vastedad de su aporte. Baste decir que su influencia ha sido decisiva para la elaboración de la Action painting norteamericana, sin olvidar la que ejerció en el área surrealista y la que incluso sigue ejerciendo en nuestros días, cuando se advierte más claramente el peso de su obra. La exposición de Beaubourg de 1986 ha sido para muchos una verdadera revelación. En cuanto a los escritores latinoamericanos, debo confesarte que no amo mucho la literatura del Boom. (¿?). A la inversa de tantas obras de arte perfectamente reconocidas en su época (los maestros del Renacimiento; Goya, Velásquez, los flamencos, el mismo Picasso), la buena literatura nunca se ha vendido ni se venderá con tanta facilidad. Los best-sellers me parecen siempre bastante dudosos. (¿?). Lo que sucede, tal vez, es que ella ha conquistado un público internacional ávido de novedad literaria y sensibilizado por una retórica tercermundista (¡!) que nada agrega a la verdadera creación literaria. (¿?). Sin negar a dichos escritores de indudable ingenio (¿?), seriedad y compromiso social, otros son los autores latinoamericanos que admiro y frecuento, como por ejemplo Borges, Paz, Pessoa, Lispector, Lezama Lima, que trabajan dentro de una línea que considero más universal, rigurosa e inventiva y que, a la postre, interpretan con mayor madurez artística, y sin trazas de folklore, (¿?) la esencia misma de un continente y una cultura.
JEE.— En cuanto a preferencias literarias, estoy de acuerdo contigo, en líneas generales. Pero es imposible subestimar la importancia de los narradores del Boom, gracias a los cuales toda la literatura latinoamericana ha adquirido una identidad y carta de ciudadanía internacional. Sucede un poco como con la Transvanguardia que tú defiendes: quizás sus autores no son los artistas que personalmente preferimos, pero son ellos los que han abierto las puertas a una forma de expresión, pictórica o literaria, que con el tiempo podrá dar frutos cada vez más maduros. Se podría decir que esos escritores latinoamericanos conforman la única Transvanguardia literaria internacional, puesto que poseen los requisitos por ti señalados: nomadismo cultural, hedonismo verbal, genius loci, unas gotas de folklore y de Kitsch, es cierto, y, sobre todo, éxito, ingrediente este último que es parte constitutiva de estas formas de arte, amplificado por la civilización multimedial en que vivimos.
ABO.— Ciertamente. Pero volviendo a la materia que me concierne más directamente, o sea a las artes plásticas, con excepción de Matta, como tú mismo me lo señalas (que ha vivido siempre entre Europa y los Estados Unidos), no he encontrado entre los artistas latinoamericanos, por mí examinados en tres bienales de París y dos de Venecia (salvo rarísimos casos que, obviamente, prefiero no mencionar aquí) una identidad artística suficiente ni un lenguaje realmente libre de los modelos europeos o norteamericanos. (NOTA: intuyo que este hombre nisiquiera oyó hablar del Pópol Vuh). Pero este fenómeno no es sólo latinoamericano. No te digo nada nuevo si afirmo que los buenos artistas son escasos en todas partes. Tanto más escasos lo serán en lugares en donde la existencia misma es un problema. Dicho esto, tengo que reconocer que, a pesar de algunos viajes por México, Brasil y Argentina, no conozco a fondo la situación artística de ninguno de estos países (¿entonces para qué opina el capullo?) y temo mucho, además, que mis códigos culturales sean diferentes a los de la cultura latinoamericana.
JEE.— La matriz cultural —heredada a través de la lengua española y de modelos artísticos europeos— es la misma de toda Europa occidental. Como dice Octavio Paz: «Somos una porción excéntrica de Occidente». Sólo el hábitat y nuestro patrimonio cultural indígena —sobre todo en México y los países andinos, como el Perú— modifican esta herencia, dándole carácter único. Sin embargo, artistas grandísimos como Picasso, Klee o Miró no tuvieron nunca ningún problema de códigos y supieron no solamente leer y gozar plenamente del arte primitivo y precolombino, sino que estas expresiones constituyeron para ellos las más altas fuentes de inspiración en el proceso de renovación del arte europeo (NOTA: un poco de espíritu no le viene mal), iniciado por ellos mismos. Aun hoy día, el citado Gadamer, aclara que no es de las sociedades avanzadas, como los Estados Unidos (el Japón, es un caso aparte), que surgirán nuevas energías para el arte, sino, precisamente de algunos países marginales, pero de antigua identidad cultural. Es posible que sea así nuevamente.

(Touché, Jorge Eduardo).



En esta foto, un ejemplo de arte postransvanguardista. Se titula Chupándole el culo al curador, y es obra de Ondrej Brody y Kristofer Paetau. La performance podría extenderse también a los críticos de arte, comisarios, galeristas y marchantes. Toda una revelación que se expuso este año en Arco. A la postre, yo he pensado en invitar a ABO para mi próxima exposición, y parodiando a los polacos, desafiarle a bajarse los pantalones e inyectarle una sobredosis (si se pudiera) de ayawaska. Por el culo, claro. No creo que me haga caso, pero la idea de imaginármelo corriendo y chillando por los pasillos me dá un placer orgásmico. A ver si se entera de una buena vez que el arte no es cuestión de "modelos" o fronteras, todo más si éstas hacen referencia al obtuso paradigma neocapitalista que convierte a ciertos artistas en esclavos de un sistema que lo corrompe todo, inclusive a ellos mismos. Sean de donde sean.

9/7/08

Giacometti

Boyaba entre la fantasía y la euforia. No era que le gustara hacerlo: era que no podía evitarlo. Lo usaba como único pasaporte a su tierra de adentro; porque en la otra, en la de afuera (le gustaba hacerles creer a todos que era como ellos y poner cara de circunstancia cuando alguien le hablaba del precio del pan o de la carne) no era más que un tío raro modelando criaturas de barro delgadas como cerillas. Muy de tarde en tarde, cuando nadie le veía, salía a pillar constelaciones en los botes de basura, y así, tal como las encontraba, las recogía en una bolsa y se las llevaba a casa.
Surrealista. Existencialista. ¿Qué era todo eso?¿Era él algo de eso? Él sólo llevaba un disfraz.
Con sus dedos, calculaba cada porción de miedo. Es sabido que el hombre puede protegerse contra el peligro, pero ¿puede protegerse contra el miedo?¿Cómo expresar lo que hay bajo el pellejo del miedo? Mostrar la pulpa, verla primero dentro de sus ojos. Imaginarla en los poros oxidados de los cascos que se pudrían al sol en los muelles, o en los sauces mordiendo los durmientes, o en los dolorosos esqueletos de cemento armado donde vive la gente, justo en el sitio en el que la ciudad es sueño, barro, y olvido. El hombre siempre se esconde bajo el barro.
Luego volvía a casa, a vomitar el sueño. A convertirlo en criaturas que eran como estalactitas. Con sus manos llenas de galaxias y de posibles especies etéreas, aún por crear. Pura luz ahuyentando vívamente su propia sombra. Ojos abiertos de par en par a cubiles temblando sobre pilotes: así somos, así somos de frágiles… ¿has visto lo que somos? Todo lo suave, lo blando y lo puro; eso que la especie eligió dejar a resguardo… eres tú el que lo vé, eres tú el que lo sabe. Eres tú el testigo.
-¿Dónde estabas, Giacometti? - le preguntaba su amigo Beckett.
- Por ahí - respondía él -; esperando a Godot.
(Post actualizado- noviembre de 2007)

Vídeo-animación: Eternal gaze, de Sam Chen.
Part I


Part II

7/7/08

Astarté

Cuenta la leyenda de Gilgamesh, que en las llanuras aún sin cultivar pusieron a un hombre salvaje y peludo, Enkidu. Así como los animales, él también merodeaba y comía con ellos. Tras ser colocado por un cazador en un pozo de agua donde los animales acostumbraban a beber, se lo comunicaron a Gilgamesh, quien planeaba capturarlo. Envió a una sacerdotisa consagrada a la Diosa Astarté, al pozo donde solía ir el cazador. Cuando la sacerdotisa llegó al lugar, ahí estaba Enkidu. El cazador ordenó a la mujer que se quitara la ropa "estirada y descubriendo sus frutos maduros". Ella abrió sus ropas, exponiendo sus encantos, complaciente a sus abrazos que durante seis días y seis noches gratificaron su deseo, hasta que venció su lado salvaje. Después de eso, Enkidu fue llevado por esa mujer a las puertas de la ciudad, el centro de la civilización humana.

-Enciclopedia de ética y religión, de James Hastings. Vol. 6


27/6/08

Lilith


Cuenta la leyenda que Eva fue creada de la costilla de Adán y que, desobedeciendo la orden de Yavé, arrancó la manzana prohibida, la mordió, y se la ofreció a su pareja, que también mordió, con lo cual los dos fueron privados para siempre de sus eternas vacaciones en el Paraíso.
La leyenda cristiana en su versión catequista se atreve a afirmar, inclusive, que Adán y Eva iban cubiertos de hojas de parra y que, una vez mordida la manzana, perdieron toda su inocencia y ya nunca más volvieron a vivir como hermano y hermana, sino como hombre y mujer. A Eva se la sentenció a parir sus hijos con dolor, a cocinar para toda su progenie y a hacer la colada por el resto de sus días -un destino que recayó sobre todas sus hijas hasta mediados del siglo XX- y Adán tuvo que buscarse las habichuelas con el sudor de tu frente a fin de dar de comer a la prole y construir un refugio de cal y canto para toda su familia.
Poco se habló de Lilith, no obstante, y es injusto porque fue la primera mujer de Adán y también la única que se atrevió a darle puerta cuando ya estaba harta de él. De haberle tocado a ella el asunto de la manzana, pienso que le hubiera plantado cara a Yavé como se lo había hecho a Adán, un gandul ya de veinte años pero con muy poca experiencia en cuestiones amatorias. Cuenta el Talmud que Lilith llegó a decirle: “¿Por qué he de acostarme debajo de ti, si yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual?”. Me dá en la espina que Yavé nunca le hubiera puesto una prueba tan sencilla como la de la serpiente. Lilith no era de las que se dejan tentar. Ella era la tentación misma.
Exiliada por la historia a la penúltima escala del panteón de los demonios más temibles, Lilith fue convertida por la tradición en devoradora de niños, ninfómana irredenta, reina de los súcubos, señora de las tinieblas, amante de Lucifer, juerguista bíblica, golfa con pelaje de chacal, lechuza vampírica, ninfa orgiástica, medusa come-hombres y yo qué sé cuantos pintorescos epítetos ideados por los seguidores de Yavé, ese dios eminentemente masculino de los hebreos.
Sin embargo, Lilith pasará a convertirse en un personaje peligroso a partir del momento en que decida pronunciar el verdadero nombre de Dios -algo que estaba prohibido- y ante su negativa de quedarse en el Paraíso con un compañero que no sabía tanto de mujeres como de hembras (dicen que había probado las hembras de todos los animales antes de llegar a la conclusión de que él era el único animal del Paraíso que no tenía una pareja adecuada) a Yavé no le quedará otro remedio que dejarla ir y crearle a su único hijo sapiens una hembra algo más sumisa hecha de su propia costilla a la que llamaría Eva, la maruja bíblica. A pesar de sus lastres, Eva resultó ser una esposa políticamente correcta que nunca se atrevió a pronunciar el verdadero nombre de Dios. Con ella, tanto Adán como Yavé estaban a salvo.
Habiendo sido la primera mujer de la historia, Lilith es también su primera diosa, su magna dea, y es probable que su leyenda haya dado origen a gran parte de las leyendas que surgieron después: desde Astarté a la Afrodita griega, y de ésta a las vírgenes negras de la era medieval. Así pues, todo lo misterioso relativo a la mujer tiene que ver con Lilith y no con Eva, que fue blanqueada desde el principio haciendo uso de un doble juego en el que es utilizada como cebo: Sí, eres mujer, y como tal eres cotilla (por haber escuchado a la serpiente, que por supuesto era hembra) ambiciosa (ya no por conocer el nombre de Dios sino por querer ser como Él) e ignorante del pecado original. Todo lo cual es como decir poco menos que estúpida.
Pero, ¿qué fue de Lilith después de que se marchara voluntariamente del Paraíso? Hay pocas referencias que relaten sus correrías, ya que los textos bíblicos se limitan a disparar contra ella a la vez que la recluyen intencionalmente en el olvido, convirtiéndola, sin querer, en la primera reina underground de la historia. Las malas lenguas sostenían que no había sido creada del polvo, sino de los excrementos de Adán, y a juzgar por lo que éste tuvo que tragar por su promesa de obediencia ciega a Yavé, no resulta extraño que Lilith, nacida de sus excrementos, encarnara el lado salvaje del alma, es decir, todo lo que por pertenecer a los dominios de lo irracional resulta vergonzoso y prohibido, todo lo que el hombre es incapaz de aceptar de si mismo y a la vez todo lo que es capaz de desear.
Como Lilith, también Eva fue una proscrita (junto con Adán), pero su caso es distinto. Para empezar, Eva cometió el error de dejarse embaucar por la serpiente y creer que al comerse la manzana-señuelo podría engañar al mismísimo Yavé adquiriendo sus poderes. Pura ingenuidad. No sólo fue descubierta y castigada, sino que perdió el derecho a la vida eterna y se la condenó a morir. Lilith, en cambio, decidió marcharse ella misma del Paraíso y se salvó de la condena, eligiendo morar en la oscuridad. Tan temible como para meterle miedo al mismísimo Yavé (que había creado al hombre a su imagen y semejanza, y como todo hombre era susceptible a la belleza de su propia criatura), Lilith nunca fue sometida a la prueba de la serpiente. Habiéndose atrevido a pronunciar el nombre de Dios, ella no necesitaba su poder. Eva sí. Eva codiciaba la sabiduría divina, por lo cual representa el poder intelectual transformador del mundo. Lilith, en cambio, es el poder del instinto que se transforma a si mismo.
Como su nombre lo indica (Lil:viento, aire, espíritu, que al pasar del mesopotámico al hebreo la raiz se convirtió en "noche"), Lilith es la nocturna, la oscura, la subliminal. Dicen que se bañaba dos veces por semana en agua de magnolia para manener la conciencia ilesa y que mantuvo el alma célibe por toda la eternidad. “Si amas a alguien no quieras tener que avergonzarte de lo que nunca harías”, le dijo a Lucifer desde lo alto de sus párpados; “las reglas son de este mundo; los agujeros son de Dios”. Así que una noche se unió a su sombra, y blandiendo su sexo con la destreza de quien conoce de sobra el truco de dar en la diana al primer asalto, eyaculó dentro de él la medida exacta de su hombría y lo hizo de ella para siempre. A Él. A Lucifer, el ángel que fue exiliado por conocer el nombre de Dios.
(Post actualizado- abril de 2007)
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Photo/post:La encantadora de serpientes, de Henri Rousseau.

20/6/08

De vuelta en el XIX

Hoy por la mañana me llegó un mail de mi amiga Vandalia con el siguiente título:


Firmas contra la Directiva de las 60/65 horas‏ de jornada laboral semanal. (Esto es en EUROPA, lo aclaro por si hay algún lector gaucho que entre por aquí -que los hay- y no quiera creerse lo que lee).

Por si a alguien le interesa el asunto (creo que nos interesa a todos) os invito a echar una firmita virtual en la web de esta gente. Odio hacer estas cosas, pero es otra manera de que se difunda y que alguien haga -o por lo menos intente- hacer algo antes de volver al siglo XIX.

Lo mejor y más completito que he pillado en Internet sobre el asunto, es esto.


¿Cuál será la próxima?¿Una ley del Parlamento Europeo para legalizar la explotación de mano de obra infantil? (Ay, si Dickens viviera...)


18/6/08

Verano

Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. -Basho

Se dice que los gatos tienen 7 vidas, y que las personas tienen tantas como heridas hayan bajo sus pies. Yo no sé cuántas tengo, porque nunca las conté ni quiero hacerlo, pero lo que sí sé es que, digan lo que digan, a mí el río Manzanares me hace bien. Ahora es buen tiempo para ir, pero la mejor época es a comienzos de primavera, que es cuando el río está lleno, el aire empieza a calentarse, y huele a jaras, romero y jazmín salvaje.
A diez minutos de mi casa está la Chopera, mi primer puerto bautizado. Si te desvías de la carretera por un sendero pedregoso, te adentras en lo que yo llamo “la entrada pobre” del parque regional de la Pedriza, que es para ir andando. Es a mediados de marzo cuando los chopos sueltan su pelusa y la tierra se cubre de blanco, como si fuera nieve. Hubo un año en que los chopos nevaron bajo un cielo intensamente azul.
Es un hecho cierto, aunque no probado, que la humilde ribera del Manzanares que corre paralela a la carretera, huele a brujas. O más bien a ondinas, esas criaturas invisibles que no necesitan coches de ocho cilindros para deslizarse por el agua como torpedos. Para sentir su presencia no hay que creer en cuentos de hadas ni haber pasado por el psiquiátrico: sólo hay que saber escuchar.
Yo conozco un lugar -del que no voy a dar las coordenadas, no vaya a ser que a algún loco le dé por subir desde Madrid y dejar el sitio lleno de basura- donde los elementales retozan a gusto y se ríen de la ingenuidad humana. Aquello oscila entre la sencillez de un paisaje japonés y la voluptuosidad de un bosque celta. Hay que tumbarse, quedarse muy quieta, respirar hondo… y escuchar. A veces nisiquiera es necesario hacer esta parafernalia: basta con dejarse llevar por el agua. Si me quedo un buen rato oyendo el rumor monótono y vivificante del agua corriendo entre las piedras, mi cerebro se apaga. La razón desaparece. La máquina se detiene y descansa el motor. Esa sensación aparece justo detrás de las orejas, se desliza por la nuca, sube, y se instala en lo alto del cráneo. Es como un suspiro de alivio, como una caricia interior. Cuando sucede (es raro que no suceda, y si no sucede es que debo preocuparme) siento un cosquilleo detrás de las orejas, y a veces inclusive a la altura del plexo.
Nuestros antepasados dejaban que los malos pensamientos se fueran con la corriente del río y se ponían a cantar: como la música, el agua se desliza en la corriente del tiempo, pero es un tiempo no-tóxico, muy diferente al que percibimos cuando nos pilla un atasco. A esto, los orientales le llaman haikai.
Por eso digo que a mí el Megabrain no me cuesta un duro. El megabrain es un sofisticado aparato ideado por psiquiatras estadounidenses para conseguir que los dos hemisferios cerebrales -que funcionan de manera separada- lo hagan conjuntamente, utilizando sonidos y luces cuyas frecuencias producen un efecto relajante y de trance. En www.megabrain.net se dice que las brujas y los chamanes ya conocían la técnica al combinar el sonido de los tambores con las fogatas. Y sin tecnología. ¿Cómo lo harían? Fácil: escuchando. Sencillo, si vives en el campo.
Por eso las brujas no necesitaban el megabrain. La sabiduria brujil no proviene de la tecnología sino de la experiencia. De tanto oir las voces de la naturaleza, aprendes a interpretarlas. Que es la mejor forma de aprender. Puro empirismo natural. La experiencia me indica que el agua de las 8 de la tarde es la mejor para echarle a mi siso, y que para llenar el matraz de mi santuario personal es preferible que coja el agua en luna llena. Tan sencillo como aprender a silbar. Que yo sepa, no hay cursos para esto: de tanto intentarlo, un buen día descubres que finalmente puedes hacerlo y te preguntas: “¿Cómo lo he conseguido?”. En la escuela de los meses y los días nunca acabas de graduarte. Me recuerda a un haiku de Kobayashi Issa:

No tengo nada
¡salvo esta quietud,
esta frecura!


(Post actualizado- agosto de 2007)

16/6/08

Viva Kafka

Escribo con la sangre en el ojo, porque una medio-amiga mía está viviendo una peripecia que me resulta tan repugnante como kafkiana: es uruguaya y lleva viviendo en España más o menos el mismo tiempo que yo. Su permiso de residencia se le caducó en setiembre del año pasado, y todavía no ha recibido respuesta de la administración. Es decir, que después de 9 años de haber cotizado y pagado sus impuestos como cualquier hijo de vecino, y estando legal desde el principio –ahora mismo le correspondería su residencia permanente- esta mujer no sólo lleva 9 meses esperando una respuesta que no le dán, sino que además está sin trabajo y enferma.
Su caso merece ser contado con pelos y detalles, como podría describirse un vómito con el que topamos por la calle el domingo por la mañana. Esta mujer tiene dos hijas, una de las cuales trabaja como camarera. De eso viven. Hace poco le dio por pedir una ayuda a servicios sociales y le dijeron que tiene derecho a la renta mínima de inserción (unos 400 euros, que es lo que paga de alquiler) sólo que para eso tiene que tener el carnet de residencia en vigor. ¿Me vais pillando?
Lo auténticamente kafkiano, sin embargo, no es eso. Lo peor es que ya ha visitado media docena de comisarías donde cada vez que va le dicen que tiene que esperarse otros cuatro meses porque ahora estamos con el tema de los rumanos y todavía vamos por agosto (ella presentó sus papeles a tiempo, en setiembre de 2007). Si llama al 012 y explica su situación, le dán un número para que llame a; llama a, les explica sus motivos, les dice que padece una depresión clínica, que en ningún sitio la quieren contratar porque tiene el carnet caducado desde hace 9 meses y, ¿sabeis lo que le preguntan?

Pero usted, ¿para qué lo quiere?,

sin contar, por supuesto, con que la pelotean de administración en administración y en ninguna parte saben decirle con exactitud dónde tiene que reclamar.
Así que decidió acudir a un abogado de su Ayuntamiento. El abogado le hizo una nota que tiene que presentar en una de las administraciones. Como la pobre está más bien chunga y sus dos hijas estarán fuera el jueves, me ha pedido que la acompañe.
Sé todo esto porque me la encontré ayer saliendo del despacho del trabajador social.
- La piscóloga me dijo que mi depresión se debe a un fuerte estrés - le explicó ella.
Él la miraba.
- Pero tú… tienes cobertura médica ¿no?
- Sí.
Según ella, el razonamiento del trabajador social era el siguiente: ¿qué tiene que ver la depresión y el estrés con el hecho de que esté indocumentada?
Como casi todos los funcionarios, el razonamiento de su trabajador social responde a la política de tapar agujeros. O, lo que es lo mismo, la política del avestruz. La asociación entre los hechos no existe, sólo existen los esquemas dentro de los cuales él mismo está inserto, y los esquemas, generalmente, resultan ser meras abstracciones que en lo concreto, y a la hora de tomar al toro por las astas, funcionan más o menos así:

- Si no tienes tu carnet en vigor no se puede hacer nada.

Así pues, antes de pedir una prestación que para ella es vital, tendrá que esperar la decisión de la administración.
Otra, con la psicóloga del Ayuntamiento, ante la cual me decía que apenas verla se quedó en blanco. Cuando pudo, le contó su caso completo con pelos y señales y al final conluyó:
- así que a veces pienso en acabar con todo.

A mí esto me toca muy de cerca porque sé perfectamente lo que siente, y sé que va en serio. La conozco más o menos bien y tengo alguna idea de todo lo que le ha pasado -más allá de los hechos kafkianos que estoy narrando-, así que me resultó indignante que tras decir aquello la psicóloga pasara del tema como si tal cosa. Se lo creo, porque eso también me pasó. E insisto: la conozco. No es una mujer tonta, todo lo contrario. Sucede que está tan harta de pillarlo todo al vuelo que ya le dá tirria tener que pedir ayuda a la administración, o como se llame, porque sabe también lo que le dirán. Y lo que le dicen es justamente esto que os estoy narrando.
Queda clara, pues, cuál es la función del funcionario: eliminar funciones. Y en lo posible, personas. Ojo, que no se malinterprete lo que digo: cuando hablo de eliminar personas hablo de eliminar identidades. La prueba de ello es que cuando el funcionario topa con una persona que pone en entredicho sus funciones (que en realidad deberían llamarse anti-funciones) reaccione poniendo por delante una ley en vigor o la cantidad de sesiones gratuitas que establece el estatuto, según la gravedad del caso.
A pesar del complejo aparato administrativo que la ampara y de las supuestas ayudas sociales que podría obtener, mi amiga continúa desprotegida tanto judicial, material, psicológica como moralmente. El único que se encuentra protegido es el funcionario. Protegido a priori bajo el ejercicio de sus funciones de

Yo soy funcionario.

¿Habeis visto que con eso ya parecen decirlo todo? Especialmente si son de ministerio, que son los que más se quejan del sistema e inclusive de si mismos -o del mobbing- pero acusan una barriga fláccida propia de vacacionistas perpétuos, o vasallos. Es fácil construir el personaje de un funcionario; lo que una se pregunta, es dónde estrará la persona.
La humanidad, vamos.

Photo/post: La metamorfosis, de Scarfatti.