¿Qué vale más, la sangre del
pasado convertida en hidrocarburo, o la tierra nueva que produce semilla para
la posteridad?
Se habla de "memoria", cuando debería hablarse de resentimiento. Y el
resentimiento siempre engendra revancha.
Se habla de "memoria". Hablemos también de futuro.
Pero de esto no se habla. Y si se habla, se silencia, se bloquea, se
"banea" o se hace como que se ignora.
Nuestra sombra emerge como un gigante de mil cabezas que ha sabido devorar el
pensamiento independiente, a fin de sustituirlo por
una precariedad intelectual que no resuelve los problemas de estructura. Porque
a nadie le interesa resolverlos. Porque no conviene.
Es triste, nunca pensé que
llegaría a decir esto en mi país (sin embargo, debí haberlo previsto).
9/6/15
4/5/15
La violencia
Esto es hardcore sudamericano. Post-punk sin maquillaje,
nuestro propio no-future. Aquí está esa ladilla que pica pero de la que nadie
quiere hacerse cargo. Ellos son la sombra de nuestro más inescrutable egoísmo
social. Todos a viva voz, la murga uruguaya AGARRATE CATALINA los hace hablar a
ellos.
Vengo de las cabezas soy una banda descontrolada,
hoy no me cabe nada, vas a correr porque sos cagón.
Son todos unos putos, unos amargos, unos buchones,
llaman a los botones, vinieron todos se quedan dos.
llaman a los botones, vinieron todos se quedan dos.
Hoy vas a correr, porque sos cagón,
con el culo roto, porque mando yo.
con el culo roto, porque mando yo.
Voy a salir de caño, ya estoy re duro, estoy re pasado,
como ya estoy jugado me chupa un huevo matarte o no.
como ya estoy jugado me chupa un huevo matarte o no.
Mi vida es un infierno, mi padre es chorro, mi madre es puta,
vos me mandás la yuta y yo te mando para el cajón.
vos me mandás la yuta y yo te mando para el cajón.
Yo soy el error de la sociedad,
soy el plan perfecto, que ha salido mal.
soy el plan perfecto, que ha salido mal.
Vengo del basurero que este sistema dejó al costado,
las leyes del mercado me convirtieron en funcional.
las leyes del mercado me convirtieron en funcional.
Soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,
soy una pesadilla de la que no vas a despertar.
soy una pesadilla de la que no vas a despertar.
Vos me despreciás, vos me buchonéas,
pero fisurado, me necesitás.
pero fisurado, me necesitás.
Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan,
es la ruleta rusa y yo soy la bala que te tocó.
es la ruleta rusa y yo soy la bala que te tocó.
Cargo con un linaje acumulativo de misiadura,
y un alma que supura veneno de otra generación.
y un alma que supura veneno de otra generación.
Yo no sé quién soy, yo no sé quién sos,
el tren del rebaño se descarriló.
el tren del rebaño se descarriló.
Ya escucho las sirenas la policía me está encerrando,
uno me está tirando me dio en la gamba, le di a un botón.
uno me está tirando me dio en la gamba, le di a un botón.
Pasa mi vida entera como un tornado escupiendo sangre,
manga de hijos de puta me dieron justo en el corazón.
manga de hijos de puta me dieron justo en el corazón.
2/5/15
Casilla de comentarios
Informo a mis lectores que no es que los comentarios no
estén habilitados por alguna manía pretenciosa mía, sino porque blogger no me los
habilita :( Por mucho que le doy a la casilla de permitir (junto a la de redacción) y al apartado comentarios, no hay manera de que aparezcan.
Mis disculpas.
30/4/15
Los malos pensamientos (II): protestantes
- Qué hermoso día, ¿no?
Afuera hace frío, está nublado y a punto de lloviznar,
sopla viento y tierra, y hay evidencia de que la ceniza volcánica llegó para quedarse,
al menos por unos días. Pero ella lo encuentra hermoso. Podría pensarse que lo ha dicho por decir algo, pero no: se le nota que lo dice convencida, que para ella no es un simple comentario como para romper el hielo. Entonces intento imaginar cómo
será eso de conformarse con tan poco. Yo no soy así: para decir que el día está
hermoso tiene que estar hermoso. Como mínimo, que brille el sol.
Cuando le voy a pagar me entrega una tarjeta de su iglesia.
Y ahí caigo. Ahí me entero de que la chica es pentecostal. Claro, ahora
comprendo el por qué de su expresión sobrada… la causa de su sonrisa
inalterable (y también su falta de criterio de realidad). Ella está salvada. Y
los que están salvados lo ven todo hermoso porque no viven en el mundo sino en
el reino. Así que aunque llueva, truene, caigan centellas, haya eyecciones
solares que fulminen el planeta, tsunamis que devoren pueblos enteros, volcanes
que escupan cenizas a cientos de kilómetros, incendios devoradores, etc… ¡NO IMPORTA!
Porque ella está salvada. Y como tiene el don del discernimiento (espiritual) se
ha dado cuenta inmediatamente de que algo "anda mal" en mí. Así que
me ha ofrecido su tarjeta, diciendo -con un aire entre solemne y misterioso- que
se trata de "una invitación".
Yo acepto la tarjeta por educación, le doy las gracias
por amabilidad y me voy.
A los diez minutos se larga a llover fulero. Desde
entonces ha estado lloviendo y no ha parado en casi todo el día. Llueve finito,
como decimos acá. Es buenísimo que llueva así, porque eso precipitará la ceniza
y mañana podremos hacer muñequitos de arcilla. Gólems que saldrán a limpiar las
esquinas mugrientas antes de que amanezca pasado mañana.
Todo depende del cristal con qué se mire.
Matizando, recién veía por segunda vez la película La playa. Verdad que no es gran cosa,
especialmente porque no supieron profundizar en la parte del muchacho que dejan
abandonado fuera de ese mundo pedorro y lleno de egoísmo disfrazado de felicidad
en el que viven todos. Eso de buscar el edén viene siendo un lugar común desde
que la cosa se perdió. Así que andamos levantando edenes por todas partes.
Claro que en la construcción se van dejando cadáveres. Gente que molesta,
digamos, que no da con el perfil. Gente que ha sido herida de muerte por un tiburón,
por ejemplo.
Acá en Sudamérica la cosa no es tan distinta. También se
construyen edenes que dejan afuera a los heridos por tiburones, y esos edenes
son las iglesias pentecostales. Y es irónico que esté diciendo esto, porque no
hay persona que llegue a uno de esos templos sin haber estado herida. Lo que
ocurre es que para dejar de sentir la dentellada, uno debe aceptar ciegamente
lo que le dicen y no atreverse a dudar jamás. Porque la duda te arrojará
nuevamente a las fauces del tiburón. En este aspecto el paralelismo con la
película no es tan descabellado, ya que el desobediente, el rebelde de malos pesamientos, queda siempre fuera del
paraíso.
Sin embargo son muchos los que se quedan, y no debe ser casual que la cantidad de adeptos sea mayor cuanto más pobre y con menor formación sea la comunidad donde se asiente la iglesia. Y cuanto más pobre el entorno, más fea
será la iglesia y más chillones sus colores. Esos templos parecieran querer compensar la densidad
de la atmósfera y el abandono urbanístico y moral con una estética kitsch de
plástico, casi disneylandesca, en edificios generalmente cuadrados, hangares, cines
o teatros abandonados y sin ventilación, donde se concentran sin orificio de
salida las energías erráticas de muchas personas. Se percibe el sincretismo
entre el show-bussines evangélico for export y la magia santera sudamericana.
Lo cual da por resultado un pastiche de lo más deprimente para cualquier persona
con algo de buen gusto. La única iglesia evangélica que conocí en mi vida era blanca
y clásica, no hubiera sido capaz de entrar en una de aquellas.
El boom de
estos edenes ambulantes comenzó en los años 80, y llegó de la mano de los
misioneros yanquis. Fue nuestra segunda gran colonización religiosa, tras los
500 años vaticanescos. Estuvo diseñada para adoctrinar al personal en el
renunciamiento "al mundo", a fin de abrirles camino a las políticas de
rapiñaje que iban llegando en paralelo con sus corporaciones. La diferencia con
la película es que acá al paraíso te lo tenés que imaginar viviendo en un
cuento paralelo. Que es la realidad del
libro, el único libro -la biblia- ya que todos los demás son innecesarios y/o
peligrosos. Los misioneros sabían que en Sudamérica no iba a ser necesario
ofrecerles buena vida, que la la gente se conforma con imaginar que algún la
tendrá. Y que si no llega a tenerla acá no importa, porque Dios nos tiene
reservado un pedacito de paraíso como premio.
Lo bueno de vivir dentro de ese edén, es que se
puede ser y habitar dentro de un mundo muy chiquitito sin que importe en absoluto.
Se puede ser y vivir sin ninguna ambición. No hay nada por qué luchar, ya que
Dios lo hará por mí. Y como todo está en su mano nada está en la mía, así que
lo que ocurra en el mundo poco importa. Estrés cero. Depresión cero. Responsabilidad
cero... Entonces, ¿cómo no va a estar lindo afuera, aunque sople viento y tierra?
27/4/15
Vincent, el hijo del predicador
Todo el mundo quiere subirse al
carro de Van Gogh. No existe un viaje tan horrible que nadie quiera hacer. La
idea de un genio no reconocido sudando tinta en un desván es deliciosamente
absurda. Debemos conceder a Van Gogh el mérito de haber puesto ese mito en
órbita. Es decir: ¿cuántos cuadros vendió Van Gogh?¿Uno? No podía ni
regalarlos. Iba a ser el artista más moderno, pero todo el mundo le odiaba. Nos
avergüenza tanto su vida que el resto de la historia del arte es una
compensación por el abandono de Van Gogh. Nadie quiere formar parte de una
generación que ignore a otro Van Gogh.
(René Ricard, en la película
Basquiat, de Julian Schnabel).
Y tan grande ha sido la
compensación, que Van Gogh se convirtió -o mejor dicho, lo convirtieron- en el artista
más caro del mercado del arte.
El loco de la oreja cortada, que
vivió a caballo entre bares de mala muerte, casas prestadas y manicomios, había
nacido a fines de abril de 1853, en Holanda. Me lo puedo imaginar acodado en
alguna barra delante de una copa de absenta, conversando con uno de esos
iluminados que nunca faltan: La cuestión, amigo, es estar situado en el
lugar justo en el momento adecuado. Así como para justificar su falta de
suerte. Pobre Van.
Visto en retrospectiva, el asunto
resulta casi irrisorio, ya que Van no se lo hubiera creído. Él sabía que había
sido puesto ahí para el futuro, que algún día el mundo reconocería lo que él,
un simple don nadie, tenía en la punta de su pincel. Las cartas escritas a su
hermano Theo, que le mantuvo casi hasta el final de su vida, son de una
franqueza descarnada y hablan de una angustia que debió ser insoportable. Su
existencia llena del claroscuro vital que anima las biografías de los artistas
malditos, me fascinaba cuando era una estudiante. De hecho, me gustaban más sus
cartas que sus cuadros. Esos brillantes cuadros llenos de materia, cuya
temática -fuese la que fuese- hacían público su dolor aunque se tratara de un
sencillo campo de trigo. Van Gogh es el típico caso del artista que no puede
crearse unos parapetos, una "máscara" que le sirva de escudo, y acaba
exponiéndose a sí mismo hasta tal punto que su fuerza expresiva llega a ser
obscena. Los niños se expresan con esa honestidad, de ahí que el arte
contemporáneo -cuyo iniciador fue Van Gogh- haya dado un vuelco hacia los
trazos naturales, espontáneos, de artistas capaces de pintar como los niños.
No es casual que Julian Schnabel mencione a Van Gogh al inicio de su película sobre Jean-Michel Basquiat, (el primer pintor negro reconocido en la historia del arte), ya que tienen en común dos cosas: la marginalidad en la que crecieron y la fuerza expresiva de dos niños grandes que nunca llegarían a viejos. Aunque Van Gogh no era un pintor abstracto como Basquiat, su última pintura -campo de trigo con cuervos- sugiere ya que de haber continuado con vida, quizá hubiera roto con la figuración.
No es casual que Julian Schnabel mencione a Van Gogh al inicio de su película sobre Jean-Michel Basquiat, (el primer pintor negro reconocido en la historia del arte), ya que tienen en común dos cosas: la marginalidad en la que crecieron y la fuerza expresiva de dos niños grandes que nunca llegarían a viejos. Aunque Van Gogh no era un pintor abstracto como Basquiat, su última pintura -campo de trigo con cuervos- sugiere ya que de haber continuado con vida, quizá hubiera roto con la figuración.
Como rompió
con la iglesia. Porque Vincent, antes de ser pintor, había querido ser
predicador igual que su padre, con quien no se entendía. No me extraña en
absoluto, ya que la iglesia nunca se llevó bien con los artistas. Las causas
son variadas y complejas, pero resumiendo, podría decir sin temor a equivocarme
que la naturaleza anárquica de los artistas no se lleva bien con los organismos
de control. Y la iglesia fue, es y seguirá siendo un organismo de control. A
Van Gogh, que era artista desde la cuna -pero aún no lo sabía- le fascinaba la
figura de Jesús de Nazaret, y haciendo gala de su personalidad obsesiva, se lo
tomó tan a pecho que se fue a vivir con los pobres entre los pobres: unos
mineros belgas.
Probablemente los comedores de patatas, uno de sus cuadros más famosos, esté inspirado en ese período de su vida, en el que fue capaz de compartirlo todo con los pobres, llegando hasta el extremo de olvidar el nudo temático del mandamiento de Jesús, que consiste en amarse uno primero, para amar a otros después. Vincent decidió saltearse la primera parte y pasar directamente a la segunda. Estuvo a punto de morir en el intento, y lo echaron.
Probablemente los comedores de patatas, uno de sus cuadros más famosos, esté inspirado en ese período de su vida, en el que fue capaz de compartirlo todo con los pobres, llegando hasta el extremo de olvidar el nudo temático del mandamiento de Jesús, que consiste en amarse uno primero, para amar a otros después. Vincent decidió saltearse la primera parte y pasar directamente a la segunda. Estuvo a punto de morir en el intento, y lo echaron.
Había crecido en un
internado para muchachos y siempre andaba mendigando el cariño de su padre, un
predicador de la Iglesia reformada de Holanda, extremadamente severo, que
seguro no comprendió el romanticismo de su hijo. No tengo las cartas a mano,
pero recuerdo el contraste entre inteligencia y miseria afectiva que
reflejaban. Leerlas en retrospectiva, y sabiendo quién es hoy Van Gogh, resulta
como menos sorprendente. Su obsesión por la fe y su deseo de convertirse en
pastor han tenido que ver mucho con el deseo de ser amado y aceptado por su
progenitor. Algo que nunca llegó a conseguir. Vincent es un triste ejemplo de
alguien que no tuvo amor para sí mismo. De haberlo tenido, posiblemente hubiera
triunfado como predicador, y también como artista. Su talento está fuera de
toda discusión.
Quizá Jesús le pidiera demasiado a Van Gogh, pero Van Gogh lo amó de todas formas:
Cristo es el artista más grande. Desdeñando el mármol, la arcilla y el color, trabajaba con la carne viva... este artista inaudito no hacía estatuas, cuadros ni libros: hacía hombres vivos, inmortales.
Y también dijo:
Amar con voluntad e inteligencia conduce a Dios, lleva a la fe inquebrantable.
Pese a ello,cuando fracasa en su intento de ser reconocido como pastor y lo echan de la misión con los mineros belgas, Van pierde el norte y se hunde en una espiral descendente muy similar a las que pueden apreciarse en sus cuadros. Esos remolinos, tan representativos de la pintura vangoghiana, fueron luego retomados por Edward Much y reformulados por los expresionistas. Pero él, ajeno a cualquier tipo de futuro predecible, se desbarrancaba por la escabrosa pendiente del siglo. Cuentan que sólo consiguió vender un cuadro, y que su hermano menor, Theo, el marchante, no podía colocar su obra en los círculos de París. No hablaremos de su tormentosa relación con el pintor Gauguin, por quien se dice que se cortó el lóbulo de la oreja (y no la oreja entera, como cuenta la leyenda). Ni de sus ataques de ira, sus borracheras en los bares de París o sus temporadas en el manicomio, donde él mismo pedía ser recluido, probablemente debido a sus crisis epilépticas y sus depresiones.
Reconozcámoslo: Van vivía fuera de su tiempo, porque vivía en el futuro. Cuando todos hacían impresionismo, él ya estaba saliendo de allí y se hundía en la locura tan bien como le abría la puerta al expresionismo. Incapaz de vivir una vida normal en el mundo real, fue capaz no obstante de construir su propia cosmovisión dentro del mundo del arte. Un mundo tan inaprensible como sus fantasías, y a menudo tan incomprensible como su Dios.
Quien salió a defenderlo a capa y espada, llegando a escribir un ensayo que guardo con celo en mi biblioteca, es Antonin Artaud. Estoy hablando por supuesto, de Van Gogh, el suicidado por la sociedad. El ejemplar que yo tengo trae además el largo poema Para acabar con el juicio de Dios, que fue duramente censurado durante la posguerra, no pudiendo transmitirse en radio. Artaud manifestaba un odio virulento hacia Dios, sentimiento que no podía ser más opuesto al del Van. En Van Gogh, el suicidado por la sociedad, acusa a la sociedad, la religión, la psiquiatría y por supuesto al médico personal del pintor, Dr. Gachet, de arrinconarle hasta el extremo del suicidio.
Si hubo alguien que comprendió a Van Gogh, ése fue Antonin Artaud. En su ensayo llega a decir:
Van Gogh no murió en consecuencia de un estado delirante definido, sino por haber encarnado el lugar de acción de un problema alrededor del cual se debate, desde los orígenes, el espíritu injusto de esta humanidad, el de la prevalencia de la carne sobre el espíritu, o del cuerpo sobre la carne, o del espíritu sobre uno y otra. Y en ese delirio, ¿dónde se encuentra el lugar del yo humano? Van Gogh a lo largo de su vida buscó el suyo con excepcional energía y decisión.
Estas palabras, que bien podrían proceder de un místico, provienen sin embargo de un completo blasfemo (se cree probable que padeciera el síndrome de Tourette) y de alguien que renegó de la religión y de la fe con virulencia. Supongo que esto tendrá que ver con ese asunto de los límites que se tocan. Sin embargo, cuando se prohibió el recitado radial de Para acabar con el juicio de Dios, un cura que conocía al poeta decidió romper una lanza a su favor, diciendo:
Al fin, he aquí el lenguaje verdadero de un hombre que sufre.
Y tenía razón. Artaud se pasó nueve años de su vida encerrado en manicomios donde le hacían electroshocks y le sometían a todo tipo de pruebas inhumanas. Estuvo enfermo la mayor parte de su vida, ya que padecía una neurosífilis hereditaria. A diferencia del calvinista Van Gogh, el católico renegado Artaud, el gadareno Artaud, juró contra Jesucristo, la misa, la eucaristía y por supuesto contra Dios, al que llegaría a comparar con una ladilla (1). El cura lo dijo bien: un hombre que sufre. Lejos de mostrar la santurronería del que se cree miembro de una elite, el padre Laval demuestra ser un cristiano verdadero, presentando a Artaud como un hombre que sufre. Y mucho, ya que no habría esperanza en la vida del poeta, que acabó muriendo de cáncer en un asilo. ¿Cómo no iba a comprender a Van Gogh? No sólo fue su mejor biógrafo, sino su hagiógrafo.
Siempre me pregunté si se habrían entendido. Los dos devotos del arte y cada cual renegado, a su manera, con su Dios, tal vez si se hubieran conocido habría sido sanador para ambos. O directamente un desastre... ¡Nunca lo sabremos!
Van Gogh, el loco del pelo rojo, el de la oreja cortada, murió el 29 de julio de 1890, atormentado por sus depresiones y sus delirios. Es hasta el día de hoy que los psiquiatras discuten su patología. Se ha hablado mucho de esquizofrenia, epilepsia, porfiria, trastorno bipolar, melancolía, etc. Van se llevó el diagnóstico a la tumba, junto con la bala que se dio en el estómago a los 37 años. Nada ha sido probado, salvo su genio. Los artistas siempre le amaremos, porque de alguna manera representa al ente en carne viva, vulnerable, arrugado como un niño recién salido del útero, que todos llevamos dentro. Nos legó una obra inmensa, y millonadas interminables para los marchantes y las galerías que se forran a su costa. En vida, Vincent no vio un peso. La gran ironía es que su obra haya acabado encerrada en el bunker catatónico de las colecciones privadas, en manos de unos burgueses que él hubiera despreciado, por representar a la clase opresora de esos pobres comedores de patatas que tanto se había empeñado en defender.
Pero así es la historia del mundo.
(1) La analogía es brillante si se piensa en la misión parasitaria y molesta que cumplen las ladillas, impidiendo las relaciones sexuales durante la infección. Influido por el psiconálisis de la época -no olvidar que Artaud fue paciente de Lacán- el poeta quiere referirse con esto a la función represiva de la iglesia frente al sexo.
Quizá Jesús le pidiera demasiado a Van Gogh, pero Van Gogh lo amó de todas formas:
Cristo es el artista más grande. Desdeñando el mármol, la arcilla y el color, trabajaba con la carne viva... este artista inaudito no hacía estatuas, cuadros ni libros: hacía hombres vivos, inmortales.
Y también dijo:
Amar con voluntad e inteligencia conduce a Dios, lleva a la fe inquebrantable.
Pese a ello,cuando fracasa en su intento de ser reconocido como pastor y lo echan de la misión con los mineros belgas, Van pierde el norte y se hunde en una espiral descendente muy similar a las que pueden apreciarse en sus cuadros. Esos remolinos, tan representativos de la pintura vangoghiana, fueron luego retomados por Edward Much y reformulados por los expresionistas. Pero él, ajeno a cualquier tipo de futuro predecible, se desbarrancaba por la escabrosa pendiente del siglo. Cuentan que sólo consiguió vender un cuadro, y que su hermano menor, Theo, el marchante, no podía colocar su obra en los círculos de París. No hablaremos de su tormentosa relación con el pintor Gauguin, por quien se dice que se cortó el lóbulo de la oreja (y no la oreja entera, como cuenta la leyenda). Ni de sus ataques de ira, sus borracheras en los bares de París o sus temporadas en el manicomio, donde él mismo pedía ser recluido, probablemente debido a sus crisis epilépticas y sus depresiones.
Reconozcámoslo: Van vivía fuera de su tiempo, porque vivía en el futuro. Cuando todos hacían impresionismo, él ya estaba saliendo de allí y se hundía en la locura tan bien como le abría la puerta al expresionismo. Incapaz de vivir una vida normal en el mundo real, fue capaz no obstante de construir su propia cosmovisión dentro del mundo del arte. Un mundo tan inaprensible como sus fantasías, y a menudo tan incomprensible como su Dios.
Quien salió a defenderlo a capa y espada, llegando a escribir un ensayo que guardo con celo en mi biblioteca, es Antonin Artaud. Estoy hablando por supuesto, de Van Gogh, el suicidado por la sociedad. El ejemplar que yo tengo trae además el largo poema Para acabar con el juicio de Dios, que fue duramente censurado durante la posguerra, no pudiendo transmitirse en radio. Artaud manifestaba un odio virulento hacia Dios, sentimiento que no podía ser más opuesto al del Van. En Van Gogh, el suicidado por la sociedad, acusa a la sociedad, la religión, la psiquiatría y por supuesto al médico personal del pintor, Dr. Gachet, de arrinconarle hasta el extremo del suicidio.
Si hubo alguien que comprendió a Van Gogh, ése fue Antonin Artaud. En su ensayo llega a decir:
Van Gogh no murió en consecuencia de un estado delirante definido, sino por haber encarnado el lugar de acción de un problema alrededor del cual se debate, desde los orígenes, el espíritu injusto de esta humanidad, el de la prevalencia de la carne sobre el espíritu, o del cuerpo sobre la carne, o del espíritu sobre uno y otra. Y en ese delirio, ¿dónde se encuentra el lugar del yo humano? Van Gogh a lo largo de su vida buscó el suyo con excepcional energía y decisión.
Estas palabras, que bien podrían proceder de un místico, provienen sin embargo de un completo blasfemo (se cree probable que padeciera el síndrome de Tourette) y de alguien que renegó de la religión y de la fe con virulencia. Supongo que esto tendrá que ver con ese asunto de los límites que se tocan. Sin embargo, cuando se prohibió el recitado radial de Para acabar con el juicio de Dios, un cura que conocía al poeta decidió romper una lanza a su favor, diciendo:
Al fin, he aquí el lenguaje verdadero de un hombre que sufre.
Y tenía razón. Artaud se pasó nueve años de su vida encerrado en manicomios donde le hacían electroshocks y le sometían a todo tipo de pruebas inhumanas. Estuvo enfermo la mayor parte de su vida, ya que padecía una neurosífilis hereditaria. A diferencia del calvinista Van Gogh, el católico renegado Artaud, el gadareno Artaud, juró contra Jesucristo, la misa, la eucaristía y por supuesto contra Dios, al que llegaría a comparar con una ladilla (1). El cura lo dijo bien: un hombre que sufre. Lejos de mostrar la santurronería del que se cree miembro de una elite, el padre Laval demuestra ser un cristiano verdadero, presentando a Artaud como un hombre que sufre. Y mucho, ya que no habría esperanza en la vida del poeta, que acabó muriendo de cáncer en un asilo. ¿Cómo no iba a comprender a Van Gogh? No sólo fue su mejor biógrafo, sino su hagiógrafo.
Siempre me pregunté si se habrían entendido. Los dos devotos del arte y cada cual renegado, a su manera, con su Dios, tal vez si se hubieran conocido habría sido sanador para ambos. O directamente un desastre... ¡Nunca lo sabremos!
Van Gogh, el loco del pelo rojo, el de la oreja cortada, murió el 29 de julio de 1890, atormentado por sus depresiones y sus delirios. Es hasta el día de hoy que los psiquiatras discuten su patología. Se ha hablado mucho de esquizofrenia, epilepsia, porfiria, trastorno bipolar, melancolía, etc. Van se llevó el diagnóstico a la tumba, junto con la bala que se dio en el estómago a los 37 años. Nada ha sido probado, salvo su genio. Los artistas siempre le amaremos, porque de alguna manera representa al ente en carne viva, vulnerable, arrugado como un niño recién salido del útero, que todos llevamos dentro. Nos legó una obra inmensa, y millonadas interminables para los marchantes y las galerías que se forran a su costa. En vida, Vincent no vio un peso. La gran ironía es que su obra haya acabado encerrada en el bunker catatónico de las colecciones privadas, en manos de unos burgueses que él hubiera despreciado, por representar a la clase opresora de esos pobres comedores de patatas que tanto se había empeñado en defender.
Pero así es la historia del mundo.
(1) La analogía es brillante si se piensa en la misión parasitaria y molesta que cumplen las ladillas, impidiendo las relaciones sexuales durante la infección. Influido por el psiconálisis de la época -no olvidar que Artaud fue paciente de Lacán- el poeta quiere referirse con esto a la función represiva de la iglesia frente al sexo.
26/4/15
Careta aglutinante
Si a España le daba con un
palo, a la Argentina la despedazo. Así es el amor.
Photo post: Vadim Stein
Photo post: Vadim Stein
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