En mi cocina tengo una mosca-perro. Voy para fuera y me
sigue. Vuelvo y me sigue. No puedo quitármela de encima ni con Raid (que no las
mata bien muertas). Es una mosca cojonera de las de antes, de libro.
Ahora mismo la mosca me está leyendo.
21/2/16
11/2/16
El gran Jep
Siempre
se termina así. Con la muerte. Pero primero ha habido una vida escondida bajo
el bla bla bla bla bla… Todo está resguardado bajo la frivolidad y el ruido, el
silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados en constantes
destellos de belleza. La decadencia, la desgracia y el hombre miserable. Todo
sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo… bla bla bla
bla bla...
En otros
lugares hay otras cosas. A mí no me importan
los otros lugares. Así pues, que empiece la novela. En el fondo, es sólo un
truco. Sí, sólo es un truco.
8/2/16
En sus manos
Hace muchos años nació mi interés por el planeta. Y fue
así: yo iba en autobús al trabajo -autobus, no bondi, porque el bondi es de acá
y esto me ocurrió allá-, todos los días sobre las 7 de la mañana. Recorría 50
km desde mi pueblo en la Sierra de Madrid, hasta la capital. Eran 40 minutos
justos de viaje, en los cuales cruzábamos por carretera lo que yo llamaba
"la pampa castellana", puro campo sin un solo centímetro de tierra
verde. Sólo esa enorme y yerma pampa castellana de tierra amarilla, salpicada
de prolijas urbanizaciones y algún que otro pueblo.
Conforme el autobús se iba acercando a la capital, yo veía salir el sol sobre el horizonte. Su llegada coincidía con el avistamiento de la gran ciudad, a un costado de su abrazo. Un día, ni siquiera recuerdo cómo ni por qué -el tedio de recorrer diariamente 100 km en autobús resultaba ser un ejercicio de lo más nutritivo para mi imaginación-, me figuré, o mejor dicho tuve la certeza, de que nos estábamos desplazando sobre la piel del planeta. Pude percibir a la tierra como un organismo vivo, comparable a cualquiera de nosotros. Y me pregunté qué sentiría yo si colonias enteras de hormigas me anduvieran sobre la piel. Por primera vez en mi vida, tuve conciencia de mi planeta como ser vivo, y también de mi frágil dependencia a él. Me sentí tan pequeña como una hormiga, y a él inmensamente generoso.
Desde entonces, sé que vivo sobre un ser tan frágil como
yo, suspendidos todos en la marea de un universo desconocido. Esto me anima a
cuidarlo, para que mi peso le sea más llevadero. A mí no me gustaría amanecer
toda llena de ampollas, y creo que él viene soportándolas desde hace mucho. A
no quejarse, pues, si nos hace notar que ya está harto.
No es verdad que la tierra esté en nuestras manos:
nosotros estamos en las suyas.
28/1/16
Tirarse del ego
21/1/16
Inflación
Hace muchos años, los
pibes tenían la costumbre de apostarse en una esquina a vender sus comics
usados. Breve diálogo imaginario:
Pibe
comprador: - Hola, ¿a cuánto tenés la Condorito?
Pibe vendedor: - A vos te la dejo a 5.
Pibe comprador: - Ah no! no me conviene... el pibe de acá la vuelta la tiene a 4...
Pibe vendedor: - ¿Ah sí, el pibe de la vuelta la tiene a 4? Entonces te la dejo a 6.
No digo que siempre, pero a veces nuestra forma de encarar la economía es muy similar a esto. Parece que confundiéramos crecimiento personal con un engrosamiento ilusorio de capital.
Sin embargo, cada vez somos más pobres.
Pibe vendedor: - A vos te la dejo a 5.
Pibe comprador: - Ah no! no me conviene... el pibe de acá la vuelta la tiene a 4...
Pibe vendedor: - ¿Ah sí, el pibe de la vuelta la tiene a 4? Entonces te la dejo a 6.
No digo que siempre, pero a veces nuestra forma de encarar la economía es muy similar a esto. Parece que confundiéramos crecimiento personal con un engrosamiento ilusorio de capital.
Sin embargo, cada vez somos más pobres.
30/12/15
Laurie & Lou
Me
gustaría haber nacido hace mil años
Me
gustaría haber navegado por el mar de la noche
en
un barco a vapor enorme
yendo
de una tierra a la otra...
Oh,
con traje y gorra de marinero
lejos
de la gran ciudad donde un hombre no puede ser libre
de
todos los males de este lugar
y de
sí mismo y de quienes le rodean
y me
parece que ya no sé nada
y me
parece que ya no sé nada…
Heroína.
Lou Reed
Cuando su muerte era ya inminente, Lou dejó el hospital y volvió a casa. Como meditadores, nos habíamos preparado para esto, cómo mover la energía desde el vientre, subirla al corazón y de ahí hacia afuera a través de la cabeza. Nunca he visto una expresión con tanta fascinación como la que tenía Lou mientras moría. Sus manos estaban haciendo el movimiento 21 de Tai Chi, el del "agua que fluye", sus ojos estaban muy abiertos. Tuve en mis brazos a la persona que más amaba en el mundo, y estuve hablando con él mientras moría. Su corazón se detuvo. El no tenía miedo. Pude caminar con él hasta el final del mundo. Pude ver la vida "Tan bella, tan dolorosa y deslumbrante" en su máxima expresión. Y la muerte? Creo que el propósito de la muerte es la liberación del amor.
En
este momento me siento plenamente feliz. Estoy muy orgullosa de la forma en que
vivió y murió, de su increíble fortaleza y de su gracia.
Estoy
segura de que regresará a mi sueño y que en ellos parecerá estar vivo de nuevo.
Y de repente me doy cuenta de que estoy aquí sola, de pie, asombrada y
agradecida. ¡Qué extraño!, emocionante y milagroso es el hecho de que hayamos
podido ayudarnos el uno al otro a evolucionar, que hayamos podido amarnos tanto
a través de nuestras palabras, nuestra música y la realidad de nuestras vidas.
Laurie
Anderson
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