21/5/16
16/5/16
Sobre el arte
Que el arte, cualquier forma de arte, salga de las
tripas. Si está filtrado a través del superyo, no sirve. El arte verdadero
desafía mandatos, bucea por debajo de los renglones impresos por el sistema.
Porque el arte es anterior al sistema, es hermano gemelo del alma salvaje, e
hijo entrañable de lo irracional.
Foto: Mujer agazapada, con verde (detalle). Egon Schiele
6/5/16
Refugio antiaéreo
Sabía que llegaría este día. El día en que escribiría una especie de testimonio para ser leído desde el futuro. El día en que caería, finalmente, de punta sobre la realidad que no quiere ser cambiada. Chapotear en el vientre de fango. Repetir la miseria de una década que vuelve, y que nadie haga nada o que parte de nadie se calle y siga como si tal cosa, pataleando la vereda del mar sobre un skate. Porque parecemos pibes. Ésta es la parte del avión: cuando me doy cuenta de que pase lo que pase, la cosa continuará así de aburrida y así de inmoral por los siglos de los siglos, y que encima las iglesias invasoras seguirán plantando sus amenes en cada barrio pobre que surja, a fin de enmascarar la filosofía del saqueo en cámara lenta. Porque… ¿cuánto llevamos de saqueo? ¿Cinco décadas? ¿Cuatro? O no, quizá más: ¿seis? ¿Ocho? ¿Cien años? ¿Doscientos? Mejor no asomarse al vientre de fango. Mejor que Dios se asome y nos diga qué hacer. Mejor que nos enseñe cómo hay que callarse.
Sí, ésta es justamente la parte del avión, el capítulo de
la traidora vendepatria que no se quedó a yugarla. Es cuando ella empieza a
elucubrar la huída, porque es como que no le ve mucho goyete al asunto. Porque
así le llamarán: la huída, y no la resurrección. Y no un plan de cabotaje para
ir por oxígeno. A mí me suena esta escena, ¿a vos no? Algunos nacemos con la
sensación incorporada, con una repulsión endémica hacia el eterno retorno de
los trenes que cada tanto vuelven vacíos. Robados. Y cuando se nace así no hay
remedio (como tantas cosas en este país), se es nómade, no hay nada que
hacerle. Se sobrevive SIEMPRE, bajo una lluvia de piedras, pero se sobrevive
para poder vivir. A mí no me tocó la mejor: lo vivo todo muy intensamente;
inclusive llego a sobrevivirme marcada a fuego. Soporto bien la rutina durante
un tiempo, pero en algún momento empiezo a necesitar el salto evolutivo de lo
impredecible. Será porque soy argentina, y ya he visto que eso de acumular
cosas, historias y seres muertos sólo conduce a más cosas, más historias y más
seres muertos. Que luego traen pájaros de rapiña, y ya sabemos lo que pasa...
Sabía que llegaría este día. Y sabía que cuando llegara,
mi refugio antiaéreo dejaría de servirme. Ésta es la parte en que empiezan a
brotar las semillas que fueron sembradas en tiempos de paz. Mis hijos son todos
hijos de la guerra, como yo. Mis hijos son todos hijos del caos, y se crían en
el alboroto de las bombas. Porque mis hijos, en la resignación, se me mueren.
29/3/16
Nivelar para abajo
Nivelar para abajo. Mejor no pienses eso ¿para qué te vas
a complicar, no ves que te hace mal? Mejor no escribas esas cosas, que son
complicadas, ¿por qué no escribís más simple? Mejor callate, mejor ni lo digas.
Mejor no pienses eso que si no lo pensás no va a pasar, las cosas que no se
piensan no pasan. Mejor no vengas que sos conflictivo, pensás demasiado y
pensar demasiado hace mal. Nivelar para abajo y todo en silencio. De eso no se
habla pero se piensa, y después llega el vacío. Dejar que se nivele para abajo
y hacer como que no pasó nada y está todo bien. Y así vas dejando, muchas veces
por amor, que el otro se crea que no te das cuenta. Confundir el mensaje con el
mensajero y leer el mensaje según el primero. Prestar más atención a la forma
en que se dice una cosa que a la cosa que se dice, porque las formas, a veces,
son más importantes que el dolor. Nivelar para abajo para aprender a callar
todo lo que queda mal. Aprender a llorar sin hacer ruido y a mal tiempo, buena
cara. Además, ¿para qué vas pensar si no te pagan? Ahora, si te pagan pensá,
que nunca está de más tener un pensamiento que nos guíe…
Si no piensa no está y si no está mejor, porque así no
nos hace pensar. Nivelar para abajo para que vaya muriendo el pensamiento. Para
que vaya quedando reducido al nivel de una pasita. Para que no vaya quedando.
Para que no vaya ni venga. Vamos aprendiendo, si no a mentir, por lo menos a
ocultar, que es la más represiva y generalmente la más efectiva y por supuesto
menos sancionada forma de mentir. Es cuando, por falta de motivación, las
palabras empiezan a desaparecer en la mente del que piensa. Es como si se
fueran a otra parte, a un contexto donde se las necesite (y generalmente se van
a la casa de la poesía).
Nivelar para abajo para que todo sea fácil de leer y de
entender sin hacer mucho esfuerzo. En lo posible, sin ningún esfuerzo. Y no
para que el procesamiento de la información sea superficial, sino para que la
información en sí sea superficial y sesgada según la mirada del mensajero de
turno. Nivelar para abajo sin saber que se hace, porque cuando se ha llegado a
este punto, muchas veces, el primero en perder el pensamiento ha sido la
persona o el grupo que regula.
16/3/16
Cuentan las abuelas
En el lugar donde abundan las espinas (Witzapan) nos
cuentan que las mujeres hablan con el barro, dicen palabras floridas y con sus
manos hacen cosquillas, entre risas y palabras nacen comales, cántaros y ollas,
con su sangre pintan el barro y nace el barro rojo. Dicen que las mujeres
hablan con la luna y ésta cuenta que cuando es guiño de ojo debe sembrarse todo
lo que crece, cuando es ojo abierto es tiempo para cosechar, planificar el
camino y sembrar árboles de fruto, cuando es ojo cerrado es momento para la
reflexión y quitar las hierbas del monte, la luna es el ojo que nos ve por la
noche. Cuentan las abuelas más viejas que las mujeres conocen el destino de
todos los ríos, conocen el sonido de las piedras y la profundidad de sus aguas,
dicen que del vientre de una mujer brotó la vida que luego se hizo camino.
Cuentan las abuelas que las mujeres saben el momento cuando la tierra se sacude
por el frío y mueve sus enaguas, las mujeres cantan canciones de cuna para
calmar los brincos locos de la tierra, entre madres se entienden, entre mujeres
se conocen. Cuentan que con su canto hacen florecer árboles de Makwiliswat,
hacen caer agua de los cielos, con su canto hacen llover: Ma wetzi at/ma wetzi at/ ne tunantzin ijtik ne shaput/takwikat ne
tutuchinchin/muketza ne mishti /eje ush tesu/Ma wetzi ne tapayawchin. En el
lugar donde abundan las espinas nos cuentan que las mujeres con paciencia tejen
la piel, sueltan el mecate umbilical que nos alimenta, con achiote pintan la
sangre y con flor de izote machacada los huesos de los hombres. Las más viejas
nos dicen con voz clara y honda que el venado aprendió de las mujeres su andar
sigiloso y el latir del corazón; que el Conejo tomó la ternura y la astucia de
las mujeres, aprendió a vivir entre árboles y a correr entre flores, cuentan
que los Pájaros en bandada tienen la libertad de sus manos, aprendieron a saber
cuando la lluvia se deja caer y cuando el sol se va a descansar, al Jaguar le
enseñaron el misterio de la noche y el movimiento del cuerpo, sus manchas en la
piel son ojos de mujeres que no dejan de mirar y reconocer de dónde venimos.
Cuentan las abuelas que las abuelas primeras tomaron en sus manos un puñado de
luciérnagas y soplaron, soplaron tan fuerte que la noche se cubrió de
estrellas.
Eric Doradea
15/3/16
Doña Ubenza
Ofrendo
este trabajo al público en general pero en especial a los mas chiquititos en nombre
de los pueblos ancestrales.
Mariana Carrizo
25/2/16
Agua quieta
Ahora, no hay duda de que la búsqueda incondicional del
triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se
mueve.
José Saramago
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