20/7/16

Para acabar con la masacre del cuerpo


por Félix Guattari

Cuales sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…
Infatigablemente, continúa su sucio trabajo de castración, de aplastamiento, de tortura, de cuadrilaje del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para clavar en el inconsciente sus aparatos de reproducción de la esclavitud.
A fuerza de retenciones, de éxtasis, de lesiones, de neurosis, el Estado capitalista impone sus normas, fija sus modelos, imprime sus caracteres, distribuye sus roles, difunde sus programas… Por todas las vías de acceso en nuestro organismo, sumerge en lo más profundo de nuestras vísceras sus raíces de muerte, confisca nuestros órganos, desvía nuestras funciones vitales, mutila nuestros goces, somete todas las producciones vividas al control de su administración patibularia. Hace de cada individuo un lisiado, cortado de su cuerpo, extranjero a sus deseos.

Para reforzar su terror social experimentado como culpabilidad individual, las fuerzas de ocupación capitalista con su sistema cada vez más refinado de agresión, de incitación, de chantaje, se ensañan en reprimir, en excluir, en neutralizar todas las prácticas deseantes que no tienen por efecto reproducir las formas de la dominación.
Así se prolonga indefinidamente el reino milenario del goce desdichado, del sacrificio, de la resignación, del masoquismo instituido, de la muerte: el reino de la castración que produce al sujeto culpable, neurótico, laborioso, sumiso explotable.

Este viejo mundo que por todas partes apesta a cadáver, nos horroriza y nos convence de la necesidad de llevar a cabo la lucha revolucionaria contra la opresión capitalista en el lugar en el que está más profundamente arraigada: en lo vivo de nuestro cuerpo.

Es el espacio de este cuerpo con todo lo que produce de deseos al que queremos liberar de la influencia extranjera. Es en este lugar que queremos trabajar para la liberación del espacio social. No hay frontera entre los dos. YO me oprimo porque YO es el producto de un sistema de opresión extendido a todas las formas la vida.

La conciencia revolucionaria es una mistificación siempre que no pasa por el cuerporevolucionario, el cuerpo productor de su propia liberación.

Son las mujeres en rebelión contra el poder masculino —implantado durante siglos en sus propios cuerpos—, los homosexuales en rebelión contra la normalidad terrorista, los jóvenes en rebelión contra la autoridad patológica de los adultos, quienes han comenzado a abrir colectivamente el espacio del cuerpo a la subversión y el espacio de la subversión a las exigencias inmediatas del cuerpo.

Son ellas, son ellos, quienes han comenzado a desafiar el modo de producción de los deseos, las relaciones entre el goce y el poder, el cuerpo y el sujeto, tales que funcionan en todas las esferas de la sociedad capitalista e incluso en los grupos militantes.
Son ellas, son ellos, quienes han quebrado definitivamente la vieja separación que divide a la política de la realidad experimentada para el máximo beneficio de los gerentes de la sociedad burguesa como de aquellos que pretenden representar a las masas y hablar en su nombre.
Son ellas, son ellos, quienes han abierto los canales de la gran sublevación de la vida contra las instancias de muerte que no cesan de insinuarse en nuestro organismo para someter cada vez más sutilmente la producción de nuestras energías, de nuestros deseos, de nuestra realidad, a los imperativos del orden establecido.
Una nueva línea de ruptura, una nueva línea de ataque más radical, más definitiva, es trazada, a partir de la cual se redistribuyen necesariamente las fuerzas revolucionarias.

Ya no podemos soportar que se nos robe nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias… para hacer las piezas y las labores de la innoble mecánica de la producción del capital, de la explotación y de la familia.

Ya no podemos permitir que se hagan de nuestras mucosas, de nuestra piel, de todas nuestras superficies sensibles, de las zonas ocupadas, controladas, reglamentadas, prohibidas.
Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de transmisor en el sistema de explotación capitalista, estatal, patriarcal, que nuestro cerebro funcione como una máquina de suplicios, programada por el poder que nos cerca.
Ya no podemos sufrir el liberar, al retener nuestras cogidas, nuestra mierda, nuestra saliva, nuestras energías, conforme a las prescripciones de la ley y sus pequeñas transgresiones controladas: Queremos hacer trozos al cuerpo frígido, al cuerpo encarcelado, al cuerpo mortificado, que el capitalismo no cesa de querer construir con los desechos de nuestro cuerpo viviente.
Este deseo de liberación fundamental, que permite introducirnos a una práctica revolucionaria, llama a que salgamos de los límites de nuestra “persona”, a que trastornemos en nosotros mismos al “sujeto” y a que salgamos de la sedentariedad, del “estado civil”, para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras y vivir así en la movilidad deseante más allá de la sexualidad, más allá de la normalidad, de sus territorios, de sus agendas.
Es en este sentido que algunos de nosotros hemos sentido la necesidad vital de liberarnos en común de la influencia que las fuerzas de aplastamiento y de captación del deseo han ejercido y ejercen sobre cada uno de nosotros en particular.

Todo aquello que hemos vivido sobre el modo de la vida personal, íntima, lo hemos tratado de abordar, explorar y vivir colectivamente. Nosotros queremos derrumbar el muro de concreto que separa, en interés de la organización social dominante, el ser del parecer, lo dicho de lo no-dicho, lo privado de lo social.
Hemos comenzado a descubrir juntos toda la mecánica de nuestras atracciones, de nuestras repulsiones, de nuestras resistencias, de nuestros orgasmos, a llevar al conocimiento común el universo de nuestras representaciones, de nuestros fetiches, de nuestras obsesiones, de nuestras fobias. “Lo inconfesable” ha devenido, para nosotros, materia de reflexión, de difusión y de explosiones políticas, en el sentido en que la política manifiesta, dentro del campo social, las aspiraciones irreductibles de “lo viviente”.

Hemos decidido romper el insoportable secreto que el poder hace caer sobre todo cuanto toca al funcionamiento real de las prácticas sensuales, sexuales y afectivas, así como lo hace caer sobre el funcionamiento real de toda práctica social que produce o reproduce las formas de la opresión.

8/6/16

Cumpleaños

La foto fue tomada en la rambla de Mar del Plata durante la primavera de 1948. Había llegado desde el puerto de Génova para curar las heridas de una guerra que casi le quita la vida. Se llamaba Érico, y era mi padre. Hoy cumpliría 101 años.
In memoriam

29/5/16

Incondicional

Cuando el "amor al prójimo" llega a ser tan "incondicional" que da lo mismo que el otro llegue a enfadarse, a ignorarnos o a depreciarnos, ¿dónde empezaría la frontera entre cierta amable indiferencia y el amor?
Me aterra ese concepto del amor.

Photo: Vadim Stein

Cortázar



Cortázar ha sabido mejor que ninguno agarrar a la Argentina por el lado de la vergüenza, combatir su engolamiento, ser el bufón que desmonta sus ficciones. 
Néstor García Canclini

Este gigante siempre pareció lamentar la distancia. Me pregunto qué habrá sentido cuando le dio por visitar Buenos Aires y nadie lo recibió. Esto fue durante el gobierno de Alfonsín y ya levantada la prohibición. Unos dijeron que el escritor no quería ver a nadie; otros, que la culpa fue de las autoridades. La secretaria del presidente llegó a confesar años después que fue un error de agenda. Nunca lo sabremos, probablemente.

Hace un rato estaba viendo un programa donde él le explicaba al periodista lo que sentía al caminar por París. Hablaba de una sensación que está más allá de las palabras, algo que yo he llegado a sentir también cuando vivía en Madrid. Será que es verdad eso de que hay que estar un poco lejos para poder encontrarse. Yo creo que ese "estar lejos" que tanto lamentaba este gigante del cuento, enriqueció su talento personalísimo y nos lo devolvió a todos en la forma que conocemos. Aunque no sé, quizá sea sólo una idea mía.

Recuerdo los tiempos en que yo cursaba en la Facultad de Humanidades. Hubo algún compañero que se refería a él con desprecio porque había vivido en Francia durante más de 30 años e incluso se le había pegado el acento. Circulaba por esos tiempos la idea de que era "extranjerizante". Actualmente se le pone por las nubes y es harto conocida su nostalgia por Buenos Aires, y su dolor de saber que en su tierra 22 millones de argentinos no podían leer sus cuentos por causa de la censura. Y hoy, mientras lo oía extrañar y añorar la tierra porteña, llegué a preguntarme cómo escribiría si hubiera nacido y vivido en Caballito, por ejemplo, en Ituzaingó o en Necochea. O más lejos todavía… si hubiera vivido en Catamarca. ¿Cómo escribiría el gigante si hubiera vivido en Catamarca? O en Añatuya. ¿Sería hoy el gigante que conocemos?

No sé si la pregunta es válida, quizá lo sea, quizá no. En cualquier caso, me hace reflexionar sobre la influencia de la tierra natal, sobre su fuerza inspiradora y las oportunidades que puede o no ofrecernos. En su caso, no puede decirse que su tierra haya sido muy generosa con él.

25/5/16

Calla el sol incaico

En el día más simbólico de la patria argentina el presidente decide cerrar la plaza de Mayo, por miedo a las manifestaciones de repudio popular que se vienen sucediendo desde que llegó al ¿poder? La plaza de Mayo, bastión de la gesta revolucionaria ocurrida el 25 de mayo de 1810, fue ocupada hoy por un grupo de obedientes alumnos de escuela y el intendente de la ciudad. Vallada al pueblo, la historia se da vuelta como una media y hoy la plaza de la libertad se convierte en búnker para los nuevos representantes del nepotismo des-ilustrado, fantasma del un ayer que no parece querer marcharse.
Una vez fue tomada (1810)
Otra vez fue violada (1955)
Por primera vez, fue vallada (2016)
Triste día de la patria, al menos para mí. Y creo que para muchos también.

21/5/16

La niña habichuela

¿Y qué podía nacer de la simiente entre una hetaira y un ángel caído? 

¡Una bruja!

Como dijera Dylan Thomas: O make me a mask. Toda su vida real bajo una hermosa e inquietante máscara…

Frances Bean Cobain (LA, 1992)