30/12/16

La igualdad no existe

por Érika Irusta, pedagoga menstrual vasca

La igualdad no existe. La igualdad que nos ofrecen es asimilarnos al cuerpo masculino. Eso no es igualdad, es un engaño, que además está orientado a la producción. La igualdad que algunos proponen supone una amputación. El hombre siempre ha representado lo espiritual, la perfección. Nosotras somos la materia, lo falible, lo mortal, el animal de segunda. La mujer, a día de hoy y en muchos ámbitos, no deja de ser un objeto que te da hijos, es un contenido. A lo largo de la Historia, se han hecho diferentes estrategias de marketing hacia la mujer, pero la concepción fundamental hacia las mujeres no ha cambiado. La igualdad tendría sentido cuando los cuerpos masculinos leídos como hombres entendiesen y comprendiesen que también son seres cíclicos, hormonales y químicos como nosotras. La igualdad no va de que nosotras nos amputemos hacia la asimilación del amo, sino a reducir esa concepción del hombre-dios y volverlo a tratar de lo que es: un animal más. Yo soy antiespecista y reivindico que todos somos animales, eso es un hecho. Y como animales, tenemos cambios químicos, porque somos química en relación con un entorno. Esto es una realidad biológica. Sin embargo, la base de nuestro consumo cultural es la aspiración a Dios. En definitiva, la igualdad pasa porque el hombre comprenda que él también es un ser hormonal, químico, cíclico y animal. Ahí es cuando podremos empezar a hablar de igualdad, que por otra parte, es una quimera muy dolorosa, ya que siempre nos han hecho creer que si hacíamos ciertas cosas, podríamos llegar a formar parte del “club de los chicos”. Y eso es una mentira. La mujer menstruante nunca va a poder entrar en ese club, porque no tiene el cuerpo normativo y eso es una puta quimera dolorosa que hace que nos amputemos para asimilarnos al amo.

19/12/16

Por bulerías

Y cuando todos hagan de cuenta que me han olvidado, yo reapareceré como un fantasma para que se escondan bajo las piedras. Será la exhibición de sus despojos, y mi redención.

13/12/16

Alma canuta (II)

Tiene dos lavarropas de tambor horizontal en el patio, los dos rotos. Alguien le dice:
- Yo no tengo. ¿Me das uno?
Y él, pensando a ver qué pretexto se le viene a la cabeza al toque para no dárselo:
- Es que… los voy a hacer arreglar.
- Ah, bueno. Entonces hacelos arreglar y yo te compro uno.
Pasan los meses y los años y ahí siguen los dos lavarropas, tirados en el patio. Rotos.
Él sólo sigue agarrado a su caca.

4/12/16

Arte, bah (II)

A principios del siglo XX (1917) Marcel Duchamb plantaba un mingitorio en medio de una galería de arte. Casi 100 años después algunos se siguen preguntando qué habrá querido decir…

(que su intención de recrear contextos sirva como inspiración para acabar, de una buena vez, con este año)

Arte, bah (I)

La pregunta sería: ¿qué entiendo por arte? Y no “qué es el arte” sino qué entiendo. Y sobre todo “qué NO es el arte". Sea cual sea la respuesta, yo creo que el arte es algo demasiado grande como para ponerle barrotes...

Foto: "Luci" de Humberto Rivas. CCR, Bs. As Argentina

16/10/16

Dylan

Cuando le dan el Nobel a un escritor ignoto que nadie leyó no se hace un debate interminable sobre si le correspondía o no. La mayoría tampoco se molesta en leerlo. Veo que los debates de estos días radican exclusivamente en el carácter de cantante de Dylan. Esa anomalía es vista como una ofensa a la literatura. Me pregunto cuántos de los ofendidos han estado en contacto con la obra de Dylan y no con su imagen mediática. La frivolidad, por ende, no me parece radicar en la decisión de premiar a un extraordinario escritor que CANTA sus textos, sino en buscar la mejor visión conspirativa, no molestarse en hurgar en lo que Dylan hizo, escandalizarse por una caduca distinción entre alta y baja cultura, fetichizar al libro como unico soporte de la poesía, despreciar a priori al artista popular solo por ser popular, sembrar de sospechas el reconocimiento de uno de los creadores más complejos, originales e influyentes de la contemporaneidad. Dylan no es ninguna síntesis entre la cultura y el consumo. Si investigaran algo sobre la obra de Dylan, sabrían apreciar sus gestos sostenidos de salirse de la horma del consumo pop. Y si tomaran sus discos e intentaran entender su trabajo con el lenguaje y la revolución que significó para el formato canción, ahí mostrarían que les preocupa verdaderamente la literatura y no hablan desde una herida narcisista.

Fuente: La Otra 

Photo/post: BOB DYLAN escritos, canciones y dibujos- tomo 2 / Editorial Aguilera- Madrid, 1975