16/11/18

Frances

Frances, el zarpado biopic de 1982 basado en la vida de la acriz Frances Farmer, fue dirigido por Graeme Clifford e intepretado por Jessica Lange, Kim Stanley y Sam Shepard como actores principales. Podés verla gratis online acá.

15/11/18

Valor del dolor

Intentamos cambiar la realidad sólo cuando hay incomodidad. Por eso es tan importante habitar el dolor, para no perder la sensibilidad. Quizá ésa sea la única y verdadera función del dolor.


Foto: Gina Pain

13/11/18

RESISTENCIA

A mayor opresión, mayor resistencia.
Los argentinos somos conocidos en el mundo por nuestro ingenio [para hacer... lo que sea] Hemos aprendido a nadar entre los ramajes de la opresión. En la corriente pantanosa de un río que al enredarse en los tobillos, fortalece las ganas de patalear. Esas ganas de patalear que se resisten a opresiones inimaginables para algunas sociedades más opulentas. A esto alguién le llamó capacidad de instrumentalización. Con dos piedras y una rama te armás un puente. Con dos mangos filmás una película, con jugo de ladrillo se armás una pintura de 2 metros cuadrados.
Esto es resistencia.
Resiliencia.
Jode. Duele. Pero se continúa. La opresión engendra semillas inesperadas que la erosionan. Quizá por eso aún estemos vivos.

10/11/18

El viejo Dave



"Culpa. La culpa es cáncer. Te limitará, te torturará, te destruirá como músico. Es un muro. Es un hoyo negro. Es un ladrón. Te privará de ser tú. ¿Recuerdas cuando aprendiste tu primera canción o riff, o tu primera letra? ¿Recuerdas la simpleza de únicamente tocar música? Todavía eres, y siempre serás esa persona en tu núcleo. El músico. Y el músico está primero.
Malditos gustos culpables. ¿Qué tal simplemente el placer? Puedo decir sinceramente, en voz alta, que Gangnam Style es una de mis canciones favoritas en la década pasada. ¡Lo es! ¿Es mejor o peor que el último álbum de Atoms for Peace? Mmmm, si tan sólo tuviéramos un panel de celebridades para determinar eso por nosotros. ¿Qué haría J-Lo? ¡Pitchfork ven! ‪ ¡Pitchfork ven! ¡Pitchfork, te necesitamos para determinar el valor de una canción! ¿A quién carajo le interesa? ¡A mí me encanta! ¿Quién es adecuado para decir lo que es una buena voz y lo que no es una buena voz? ¿The Voice? Imagínense a Bob Dylan ahí parado cantando Blowing in the Wind frente a Christina Aguilera: Mmm… yo creo que suenas un poco nasal. ¡El que sigue!…
‪Es tu voz. Ámala. Respétala. Nútrela. Rétala. Estírala y grita hasta que no haya más. Porque todos están benditos con eso al menos, y quién sabe cuánto durará".

Dave Grohl

5/11/18

El acto creativo


"Consideremos dos factores importantes, los dos polos de toda creación de orden artístico: el artista por un lado, y por el otro el espectador que, con el tiempo, se convertirá en la posteridad.

Según todas las apariencias, el artista actúa como un ente mediumístico, que, del laberinto más allá del tiempo y del espacio, busca su camino de salida a la claridad.

Si damos los atributos de un médium al artista, debemos, entonces, negarle la facultad de ser plenamente consciente, en el plano estético, de qué es lo que está haciendo o por qué lo hace. Todas sus decisiones en la ejecución artística de la obra se basan en el dominio de la pura intuición, y no pueden ser traducidas en un auto-análisis, habladas o escritas, o incluso, pensadas.

T. S. Eliot, en su ensayo sobre Tradición y talento individual, escribe: «Mientras más perfecto el artista, más completamente separados en él estarán el hombre que sufre y la mente que crea; más perfectamente digerirá y traducirá las pasiones que son sus materiales».

Millones de artistas crean; sólo unos pocos miles son discutidos o aceptados por el espectador, y todavía muchos menos son consagrados en la posteridad.

En el último análisis, el artista puede gritar de todos los tejados que él es un genio; tendrá que esperar el veredicto del espectador para que sus declaraciones tomen un valor social y para que, finalmente, la posteridad le incluya entre los principales de la Historia del Arte.
Sé que este enunciado no contará con la aprobación de muchos artistas que rehúsan este rol mediumístico y que insisten en la validez de su plena conciencia en el acto creativo —sin embargo la historia del arte consistentemente ha decidido sobre las virtudes de una obra de arte a través de consideraciones completamente divorciadas de las racionalizadas explicaciones del artista.

Si el artista, como ser humano, pleno de las mejores intenciones hacia sí mismo y hacia el mundo completo, no juega ningún rol en la apreciación de su propia obra, ¿cómo puede uno describir el fenómeno que impulsa al espectador a reaccionar críticamente sobre la obra de arte? En otras palabras, ¿cómo se produce esta reacción?
Este fenómeno es comparable a una transferencia, del artista al espectador, en la forma de una ósmosis estética que tiene lugar por medio de la materia inerte: pigmento, piano o mármol.

Pero, antes de ir más lejos, quisiera clarificar nuestro entendimiento de la palabra «arte» —para estar seguros, sin intentar una definición.

Lo que tengo en mente es que el arte puede ser malo, bueno o indiferente, pero, cualquiera sea el adjetivo que se use, debemos llamarlo arte, y el mal arte es aún arte, del mismo modo que una mala emoción sigue siendo una emoción.

Por ello, cuando me refiera a «coeficiente de arte», deberá entenderse que me refiero no sólo al gran arte, sino que estoy tratando de describir el mecanismo subjetivo que produce arte en un estado bruto —à l’état brut— malo, bueno o indiferente.

En el acto creativo, el artista va de la intención a la realización, a través de una cadena de reacciones totalmente subjetivas. Su lucha hacia la realización es una serie de esfuerzos, penurias, satisfacciones, renuncias, decisiones, que tampoco son, y no deben serlo, completamente auto-conscientes, por lo menos, en el plano estético.

El resultado de esta lucha es una diferencia entre la intención y su realización, una diferencia de la que el artista no se da cuenta.

Consecuentemente, en la cadena de reacciones que acompañan el acto creativo, un eslabón está faltante. Esta separación que representa la inhabilidad del artista para expresar totalmente su intención; esta diferencia entre lo que se ha intentado realizar y lo efectivamente realizado, es el «coeficiente de arte» personal contenido en la obra.
En otras palabras, el «coeficiente de arte» personal es como una relación aritmética entre lo inexpresado pero intentado, y lo expresado no intencionalmente.

Para evitar un malentendido, debemos recordar que este «coeficiente de arte» es una expresión personal de arte «à l’état brut», que sigue estando en estado bruto, y que debe ser «refinado», como el azúcar pura de la melaza, por el espectador; el valor de este coeficiente no altera su veredicto. El acto creativo toma otro aspecto cuando el espectador experimenta el fenómeno de transmutación; por el cambio de materia inerte a obra de arte, es una transubstanciación la que ha tomado lugar, y el rol del espectador será determinar el peso de la obra en la escala estética.

En suma, el acto creativo no es desempañado por el artista solamente; el espectador lleva la obra al contacto con el mundo exterior por medio del desciframiento y la interpretación de sus cualidades internas y así agrega su contribución al acto creativo. Esto se hace aún más obvio cuando la posteridad da su veredicto final y algunas veces rehabilita a artistas olvidados."

Sesión dedicada al acto creativo, convención de la American Federation of Arts, Houston, Tejas, abril de 1957.
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Marcel Duchamp