22/2/08

El Infante no difunto

Punto Punto Un punto dos puntos tres puntos que entonces se llaman puntos suspensivos punto Puntos de Braille coma puntos de grabado de punto coma punto teológico coma punto gramatical dos puntos Ortograf subrayado tachadura punto Signo ortográfico llave de panguión réntesis punto llave otra vez con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una sola oración punto Pónese despues de toda abreviatura no me digas signo de admiraguión ción que equivale a punto Punto accidental coma punto cardinal coma punto de cardeneta coma punto filipino punto También están los puntos dos puntos ecuánime coma radiante visual como insertar la coma coma visual y punto de fuga coma contrapunto punto y punto final punto Más Oddjob que James Bond qué remedio punto de inguión terrogación cómo es posible integrar una imagen a base de puntos cierra puntos de interrogación otro párrafo Hablar de Narciso tachadura paréntesis pero coma punto de interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación cierra paréntesis y del arroyo como el primer espejo que al inquietar a Narciso se convierte en la primera cámara no lúcida ni obscura sino inestable punto abre interrogación es posible hablar de imagen sin hablar de espejo sin hablar de arroyo sin hablar de Narciso cierra También bien bien hablar blar blar dededé Eco Eco Eco punto Qué sabiduría la de los griegos antiguos al relacionar la imagen en el agua barro incliguión nada espejo barra inclinada con la imagen sonora del eco y juntar a Narciso y a Eco como amantes condenados a ser reflejos coma como quien dice audio y vídeo punto de admiración Pretensión de decir lo que nadie dijo o de evitar decir lo que todos han dicho o coma en este caso tachadura dirán todos peca es una visión narciguión coma pero es al menos una pretensión menos vana paréntesis interrogación lo es cierra peréntesis después de cerrar la interrogación No es esta misma escritura coma las líneas como esta línea esta palabra que usted está leyendo al mismo tiempo que yo porque las escribo mientras las leo o las leo mientras las escribe mi máquina e mayúscula lectra ciento diez guión smith guión corona otra vanidad cierta interrogación no abierta Quizá se trate de otro facilismo derivado del periodismo y con rima impensada punto y seguido En todo caso se salva así la descripción de dos puntos cara redonda de pómulos altos coma boca ancha y grande y grande bajo bigotes zapatistas coma nariz de puntaguiónenguiónbola coma ojos largos pero estrechos detrás de gafitas de abuelita otra rima puestas de moda de nuevo por los Beatles pronúnciese beatlos coma frente alta y ancha sobre cejas finamente arqueadas que nadie nota claro excepto claro Míriam Gómez ese Ying de mi Yang coma y finalmente o inicialmente tal vez para los ángeles o los aviadores pelo lacio largo y negro otrora que ya comienza a hacerse escaso a la izquierda de la vida y derecha de espejo y gris por todas partes ayudado por el tiempo y una que otra cana regalo de Offenbach el dios no el odioso punto y coma para no hablar de estatura baja coma aspecto trabado y otras señas particulares que no se aprecian punto Más Charlie Chan que Fu Manchú punto y seguido Aunque con sumo respeto por la Dama del Dragón que la correctora francesa de Gallimard quería convertir coma ignorante de las leyes de la metampsifísica coma en un personaje de Tin Tin coma mucho más conocido en francia que Terry y los Piratas punto Pero tal vez sin decir lo que no quiero admitir es la necesidad de fijar la imagen paréntesis Más Quevedo que Cervantes a pesar suyo paréntesis es la dificultad de completar con palabras una imagen que debía ser compuesta por puntos coma cientos de puntos de grabado de punto Punto

Guillermo Cabrera Infante (el caprichoso) para Retratos y Autorretratos de Alicia D’Amico y Sara Facio, Ediciones Crisis-1973. Pillado en una tienda de libros usados de la calle Corrientes, Buenos Aires, allá por el 90. Guillermo: todo sea por el placer del significante. Cabrera: ¿es pretensión, arrogancia, nueva trova o coraza? Infante: sea lo que sea... a mí me dá placer leerte.

21/2/08

La puerta en las narices

En la zona de Méndez Álvaro, Madrid, hay una caseta abandonada por el Ayuntamiento, que ha sido ocupada por cuatro vagabundos de 4 nacionalidades: un venezolano, un español, un ecuatoriano y un estadounidense. La caseta, hecha polvo y llena de graffitis, consta de unos 8 metros cuadrados larvarios divididos en dos habitaciones diminutas y un baño. Los nombres de sus habitantes no me los sé, pero hoy salía en el diario de la mañana la foto de uno de ellos junto a la puerta. Según cuentan, están bien integrados al vecindario, e incluso se dedican a cuidar los coches para que la gente se fíe de ellos. No quieren problemas: sólo buscan un techo.
Lo más insólito del relato estriba en que alguien les arrancó la puerta de la caseta: “No sé para qué, si de todos modos no hallarán objetos de valor”, apunta el venezolano. Naturalmente, el paisaje de fondo son las grúas y los nuevos pisos de 180.000 euros que se construyen en torno a la estación. Lo que se pregunta la gente del PSOE es que se hará con la caseta. Parece ser que la misma dá “mala presencia” al entorno y habrá que quitarla. Así que estos vagabundos multirraciales tendrán que buscarse otra.
Mientras leía, yo me preguntaba quién les habrá arrancado la puerta. Quizá alguien rabioso de que estos inadaptados se dén el lujo de vivir sin currar y para colmo tengan un techo gratuito donde tomarse unos daikiris sin tener que pagar una hipoteca. O hacer alguna cosa peor. Gente rara. O sea, pobres. Yonquis. Está claro que a ningún hijo de vecino se le ocurriría hacer una cosa como ésa, pero cuando el río suena… intolerancia trae, así que mejor le arrancamos la puerta y que se vayan a tomar por saco. A otra parte. Donde no se vea, y además, no tenga que salir en el diario.

Photo/Post: Mobu

20/2/08

Apología del escritor

Una historia sólo merece ser contada cuando las palabras no pueden agotar su sentido.

Vivimos un periodo muy confuso: hoy en día se da mucho gato por liebre, o gasto por libro. Es decir, que la gente se gasta el dinero en algo que cree que es un libro y en realidad es un sucedáneo de libro. La literatura comercial siempre ha existido; ahí estaba el lector de Pérez González que escribía novelas de capa y espada, pero no se hacían pasar por grandes plumas. Sabían que con el oro les bastaba y no tenían que llevar el laurel. Sabían que no eran ni Valle-Inclán ni Unamuno y ganaban más que ellos y cumplían con la magnífica misión de ser escritores que entretienen. Pero hoy en día, los industriales del ocio se consideran además escritores. El problema de la literatura no es la falta de lectores sino que está siendo suplantada por sucedáneos. Y a lo mejor la solución para la literatura es el e-book y el libro electrónico: se van a salvar los bosques y millones de toneladas de literatura bestselerística podrá ser descargada en libros electrónicos.
JULIÁN RÍOS

(Entrevista completa en La Razón Digital).


18/2/08

ARCO 2008

A pedido de mi amiga Vandalia, actualizo mi blog con esta valiente performance titulada Chupando el culo al curador, a cargo de los artistas checos Ondrej Brody y Kristofer Paetau
(o en otras palabras: cómo ganarse los favores de un seleccionador de artistas), en colaboración con un curador polaco encantado de recibir favores.
Por fin en ARCO ponen algo interesante.

(Estos por lo menos son honestos).

7/2/08

El arcano XVI


La Torre representa las construcciones efímeras y fecundas del Hombre, siempre destruídas y siempre reanudadas, dolorosas porque arruinan sus ambiciones, bienhechoras porque acrecientan sin cesar la riqueza de su saber. (Eugene Caslant)
Lejos de ser una práctica adivinatoria propia de marujas, el Tarot (o libro sagrado de Thot, el Hermes egípcio) es una útil herramienta creada por hábiles hermetistas conocedores de la tradición oculta de la humanidad, cuyo origen no puede remontarse mucho más allá del siglo XIII, aunque algunos autores le atribuyan un origen mucho más antiguo y oscuro, algo que parece ser bastante difícil de probar. De hecho, los 22 arcanos (en Numerología, el 22 es uno de los 3 números maestros, y se define como el número del Maestro Constructor) representan los 22 arquetipos de la acción humana. Su aplicación en la praxis resulta tan propícia como una cucharita para una taza de café sin azúcar.
Si hubiera que definir nuestra época a través de una de las 22 cartas del Tarot, quizá la más aplicable pudiera ser, justamente, la Torre (o Arcano XVI). Y esto es bueno -muy bueno- ya que a pesar de sus connotaciones un tanto fatalistas, la Torre es una carta de cambios radicales.
Para quienes abominamos del conservadurismo cuyo agente principal es la perpetuación de un Poder monolítico basado únicamente en el valor del capital, su acción en un mundo cuyas estructuras se derrumban por su propio peso (debieron preveerlo hace unos cien años, o quizá más, cuando se pergueñó el plan), es evidencia de un cambio doloroso aunque necesario. Un poder, por otra parte, apoyado por la prensa, que es su más eficiente ezbirro vendido al todo a cien del Ojo Supremo, sabiendo que si vende, gana; y que lo que vende es mentira.
Por eso, como le decía a Eric, de
Tao cotidiano, cada vez me fío menos de las estadísticas. Tengo la impresión de que somos víctimas de una Gran Mentira Global, monstruosa mentira, de una mentira inteligentemente perversa, algo que los medios de comunicación se ocupan de distribuir sabiendo que la masa -a estas alturas ya no poco informada, sino confundida, manipulada y sometida a una sobreexposición informativa de basura maniquea cutre hasta la exasperación- cogerá lo que haya sin la menor intención de hacer una criba. Al Ojo Supremo no le conviene que la masa se eduque; sino que se entretenga.
Esto no es nada nuevo. Lo nuevo, en realidad, no es lo que distribuye la prensa enterteiment -que incluye una información supuestamente “fiable” de lo que sucede a nivel global- sino lo que sucede realmente a nivel a global. Como pasa con todas las cosas, la sobreexposicón informativa nos brinda, además, la posibilidad de acceder a otro tipo de prensa, una prensa “periférica”, por llamarla de algún modo, cuya pretención es desenmascar a la otra. Sin ir más lejos, para enterarnos de lo que sucede realmente basta con salir a la calle con las antenas bien paradas y acceder a la prensa periférica que circula, principalmente, por Internet. El Ojo Supremo se pisa la cola a si mismo: él inventó el monstruito, y es su propio monstruito el que le traiciona. Paradojas del doctor Frankenstein.
Más allá de eso, y allende lo dicho acerca de la prensa, no hace falta tener muchas luces para advertir que algo está sucediendo. Las piezas, hasta hace unos años -y sólo en apariencia- perfectamente acomodadas (¿recordais el Nuevo Orden Mundial?), empiezan a desmoronarse. La Torre se resquebraja. Hay ¿cómo te diría?, una sensación de inestabilidad a nivel global.
A grosso modo: Estados Unidos está en números rojos, y no es que la situación europea sea menos preocupante: más allá de los números rojos (qué digo, si el día de la ayer la Bolsa cayó en un 7%, lo cual, dicen, es alarmante) el problema migratorio le tiene a maltraer. China se erije como novísima potencia económica: no olvidemos que un gran hormiguero puede socavar los cimientos de una casa. Ya decía mi amigo el entomólogo que los insectos sociales son un ejemplo para los mamíferos superiores. En Latinoamérica, los llamados “líderes populistas” -bautizados así por ciertos políticos alarmados ante la posibilidad de que los acuerdos bilaterales de antaño ya no tengan efecto con semejantes antropoides al frente del continente- ya-no-ca-san con Estados Unidos, y para colmo les invaden el territorio a tres puntas, inventan el spanglish, conquistan a sus mujeres, les aumentan el ingreso per cápita frente a los ingresos de los nativos, compiten con ellos en los medios, y les copan la industria del enterteiment. Cerrando el círculo, la mala semilla del terrorismo acampa por todas partes con la subrepticia tenacidad de un cáncer.
Es curioso que medio mundo se rasgue las vestiduras despotricando contra el terrorismo, y que en cambio sean muy pocos los que admitan (porque ver, lo ven, que les convenga admitirlo ya es cosa bien distinta) que la política expansionista de EE.UU (cuyo status imperial se lo dán otros) no es sino otra forma de terrorismo basado en un lema no menos mesiánico que el de los fundamentalistas islámicos: In God we trust. (Por Allah). Con una salvedad: ellos nunca lo hacen in situ.
En su interesante reseña Golpes militares y salidas electorales (1983), el historiador Felix Luna hace referencia a la manera en que EE.UU gestionó los golpes militares de la América sureña a fin de utilizar ese territorio como teatro de operaciones para su lucha anticomunista durante la Guerra Fría, tras el advenimiento de Fidel. Por eso hoy en día los estadounidensas están tan traumatizados con el atentado en el Word Trade Center: hasta el momento, todo lo que sabían de terrorismo lo habían visto en televisión.
Esto podrá sonar a diatriba politiquera ya harto conocida, e incluso a tópico, pero a pesar de ésta y de otro millón de diatribas que circulan por Internet, sigue resultando sorprendente que lo único que se perciba sea la desestabilización del sistema a manos de cuatro carlitos con chilaba y largas barbas. Si EE.UU pretende que este planeta, con sus 6600 millones de habitantes, funcione como en una película de Spielberg, es estúpido, ingenuo, prepotente, o es las tres cosas a la vez (¿alguien lo pone en duda?), ya que por muchos extras que pudiera contratar el magnate para una de sus superproducciones a todo trapo, dudo mucho que llegara a controlar a tanta gente junta sin que alguien le montara un motín. Por eso fracasan los llamados Imperios, me parece, porque escriben un guión que siempre se les queda corto en extras. O sino que se lo pregunten a Herzog, que no pudo con Klaus Kinski, y eso que siempre se llevaba el protagónico.
¿Cómo pueden, pues, trazarse estadísticas fiables en un mundo tan polivante y plural? Yo prefiero creer en el desarrollo desproporcionado, y por lo tanto aleatorio, de ideas y experiencias absolutamente imprevisibles. “Claro, tan imprevisibles como el atentado contra las Torres Gemelas”, me dijo alguien hace tiempo. Recuerdo que entonces no me apetecía discutir. El comentarista es un indivíduo que pretende vivir inmerso en un cierto cinismo flotante, de plancton, con el que cree dejar clara su sagacidad. No hay nada que me moleste más que una pose irónica, cuándo ésta se basa en la candidez. El hombre insinuaba que Washington no sabía nada antes del atentado. ¿Quién se traga algo así a estas alturas? Los que creen en la virtud de los pájaros, como diría Wilbur.
Oh, sí. La Torre se resquebraja; y hay en la atmósfera una sensación de inestabilidad. Sin embargo, esto no puede ser mejor. Se respira en el aire un olor a pólvora humedecida, un sabor a gloria a punto de perderse, un miedo sátrapa oculto bajo el pellejo de las cotizaciones en bolsa. Ya es hora de quemar las naves. De volver a la alpillera, la roca, la huerta y el troncomóvil. Y no es malo. Es maravilloso: otra oportunidad de poner a prueba nuestra siempre incesante capacidad de reciclarnos como indivíduos y como sociedad:
Como diría Caslant:
- En su aspecto MENTAL, la Torre indica el peligro de perseverar en una determinada vía y en una idea fija, so pena de conmoción violenta y aniquilamiento.
- En su aspecto ANÍMICO, representa la dominación de los seres sin caridad ni amor, ejerciéndose sobre los demás con despotismo, de forma tal que tarde o temprano esto será rechazado fuera del efecto.
- En su aspecto FÍSICO, habla de un proyecto bruscamente detenido, de un golpe teatral y choque inesperado. Advertencia de guardarse en los negocios. La llama que quita la corona de la Torre puede interpretarse como liberación de una prisión.
Antes de que llueva, las hormigas sacan fuera todo lo que hay dentro de su morada para ponerlo a resguardo antes de que el aguacero las inunde. Se comportan con la austera sabiduría de quien ve venir el derrumbe. De quien lo huele y lo acepta, porque es el devenir, y nada puede ser más necio que negar que la vida, como las sociedades, están en contínuo cambio, y que el cambio, por muy azaroso que pueda parecer, es necesario para que la noria siga dando vueltas y vueltas. Prudentes animalitos las hormigas.
¿Apocalíptica? No; ni lo pretendo. Es sólo causa y efecto.

Pez soluble en salsa bretón

Si hay algo que rescato del Surrealismo, es su astuta manera de hacernos comprender que la vida, en si misma, no tiene sentido alguno. Eso me quedó muy claro al leer Pez Soluble, de André Bretón, obra que cabalga sobre el campo fecundo de la escritura automática con la absoluta libertad de una invitación al sentido. O al revés: quizás sea una invitación a la absoluta libertad de sentido. Como querais. 

Photo/post: Chema Madoz