Porque no hay dos sin tres, Europa III es poesía.
Cubría el continente una noche
de camisas y corbatas. Nuestra
primera infancia engañada. Una sola
era la bota que a Europa
humillaba. Los españoles,
no del todo remotos, escuchábamos
los clarines y las palabras borrachas
de triunfo. Atada sobre el lomo
a Europa en el toro veíamos;
sobre los trenes y los tanques,
hacia otras constelaciones ignotas,
sin cedros, ni pinos, ni aves,
ni viento, ni semilla. Un Orden
Nuevo vino, decían, y todas las campanas
doblaron desde las cúpulas.
Soldados y ciudadanos levantaban
el brazo en desafío al pueblo.
Crujían las trincheras. Pasaban los aviones
sobre la hierba y los tejados. Bajo la cruz
gamada caen los nombres: Atenas
con su peplo de plata, con sus plintos
y doseles, con sus calles milenarias.
París embarrada, barrios de muertos;
el cuerpo abierto, Brujas o Amberes;
Coventry como un papel manchada
por la tinta y el tintero.
Atada, en el lomo del toro, Europa.
de camisas y corbatas. Nuestra
primera infancia engañada. Una sola
era la bota que a Europa
humillaba. Los españoles,
no del todo remotos, escuchábamos
los clarines y las palabras borrachas
de triunfo. Atada sobre el lomo
a Europa en el toro veíamos;
sobre los trenes y los tanques,
hacia otras constelaciones ignotas,
sin cedros, ni pinos, ni aves,
ni viento, ni semilla. Un Orden
Nuevo vino, decían, y todas las campanas
doblaron desde las cúpulas.
Soldados y ciudadanos levantaban
el brazo en desafío al pueblo.
Crujían las trincheras. Pasaban los aviones
sobre la hierba y los tejados. Bajo la cruz
gamada caen los nombres: Atenas
con su peplo de plata, con sus plintos
y doseles, con sus calles milenarias.
París embarrada, barrios de muertos;
el cuerpo abierto, Brujas o Amberes;
Coventry como un papel manchada
por la tinta y el tintero.
Atada, en el lomo del toro, Europa.
3 comentarios:
En algún lugar de este laberinto tuyo se encontraba el rastro de la complicidad. ¿Sabes? Carlos de la Rica fue mi amigo. Creó el Toro y le dio de comer y, cuando era sólo un hombre apenas posible me dejó su timón para que yo lo llevara. Y me has hecho llorar con este poema de Poemas junto a un pueblo. Cuando vuelas al blog del Toro, a la derecha verás el enlace de Poesía de El Toro, y busca su nombre, allí está, al lado de los otros que editó y de los otros que yo intenté sacar adelante antes de el año de la debacle. Sí, su nombre, que tú has vuelto a hacer brillar como un farolillo rojo en medio de esta noche...
Me gustó Carlos, y lo investigué en su momento (sabes que lo descubrí en tu blog) porque me interesan los poetas -y qué digo, las personas- apasionadas, viscerales, sentidas, que es como siento yo su poesía. Así que por supuesto que lo conozco, lo he conocido por ti, así que gracias, y sólo una cosa más: me encantaría que me señalaras algo de él para tenerlo en papel.
Un abrazo.
Todo lo suyo está agotado. Todavía me quedan algunos ejemplares de su Yad Vashem, que edité en el 2000, y una antología general de su obra que preparé para la junta de Castilla La Mancha. No me importaría enviártela a tu dirección postal si me la dieras. Mi correo electrónico es
carlosmorales59@yahoo.es
Un fortísimo abrazo.
Carlos
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