Estaba pensando en la usura del pequeño propietario, y no en la de los bancos o las grandes corporaciones. Acá en Argentina hay una percepción del inmigrante francamente nefasta. Lo sé de buena fuente, ya que soy hija de uno. A mi padre, en los 60, le llamaban "tano pata sucia" (así les llamaban a muchos despectivamente, sólo por venir de Italia) y yo me crié con el estigma de ser hija de un tano. Eso de que somos "solidarios" refleja un deseo, y no una realidad. Pero ésta es tierra de colonos. Una especie de far-west muy al sur del mundo, con tierra pa´tirar pa´rriba que cuatro inescrupulosos compran y venden como si de canicas de tratara. Para que se entienda: el que hoy compra a 10 en Argentina, el año que viene vende a 20. Y a veces, a 30. Esto es como la fiebre del oro, siempre ha sido así. Y nadie dice nada. Se ha normalizado la usura. Cuando lo comentás, algunos llegan a decirte incluso que es lógico. La usura se ha vuelto parte del logos nacional. Hay...
Al fin he visto El abrazo de la serpiente, una cinta en blanco y negr o dirigida por Ciro Guerra en coproducción con Venezuela, Colombia y Argentina. La película -ambientada en la Amazonía colombiana- narra las aventuras de los investigadores Theodor Koch-Grünberg y Richard Evans Schultes, persiguiéndose el uno al otro a través del tiempo, mediante un único nexo coordinante: el chamán Karamakate, último de su linaje, y paradigma doliente de las etnias extintas a causa de la colonización. El visionado de la película me hizo pensar en algo que escribí hace poco sobre la patria como concepto importado del continente colonizador. En ella se llega a mostrar la esclavización del nativo durante la llamada “Fiebre del caucho”, donde empresas europeas encontraron en la Amazonía una verdadera mina de oro para la producción de cubiertas, en los primeros años de la industria automotriz. Es llamativo que en la película se hable de “los colombianos”, no como nativos y d...
La verdad es que le he dedicado demasiado tiempo a este blog. Llevo dos años escribiendo en él, y luego de abrir Fata Morgana debo confesar que mi interés por el pobre K-osmonauta cayó en picado. Hubo un tiempo en que me importaban mucho los comentarios, debatir con la gente y cosas como ésas; luego mis intereses empezaron a virar hacia otros derroteros. Me interesaba más re-educar mi ego, sacrificarlo, ponerlo un poco en la picota. Entiéndanse todas estas expresiones como metáforas exageradas y puro regusto por las palabras, porque en realidad, el ego se re-educa en la vida real y bien poco detrás de una pantalla de ordenador. Hubo, también, despedidas para el K-osmonauta -hace días hubo una, semi, con la song de Beth, rindiendo un homenaje light a esos ochentas que hoy los chavales de la generación posterior llamarían decadentes -, cambios de http//:, llaves, candados y nuevas aperturas. Pero ya veis que siempre vuelvo. Ha sido una experiencia muy fructífera esto de los blogs...
Comentarios
sencillamente excelente
Simple,como la hoja rota
de tu amiga.
Thanks again,
y sigale bien.
RSA
Besos.