30/5/08

Homo

Indios del Amazonas de una de las últimas tribus aisladas del mundo han sido fotografiados desde el aire, en unas imágenes llamativas en las que se les veía con el cuerpo pintado de rojo y blandiendo arcos y flechas.



Al parecer es una tribu de 500 indivíduos que huyen de sus propias tierras debido a la explotación forestal. Naturalmente, no conocen la frontera, así que están pasando de Brasil a Perú de forma ilegal. Añade la nota que se niegan a tener contacto con el hombre blanco. Ante el hallazgo, las autoridades brasileñas han dado parte a Google, que como es habitual, ha resuelto lanzar la información al mundo manifestando que el hallazgo supone una prueba excepcional de que estos grupos existen. El diario El País se suma a la información añadiendo que éste sería su primer contacto con el ser humano.
Importantes antropólogos y etnólogos de todo el mundo (excepto de la Amazonia, que es propiedad de entidades cuyo nombre y origen se desconoce, y que tienen libre tránsito por todo el planeta) ya se disputan las piezas (vivas). Si bien algunas fuentes informativas se muestran reacias a hablar del tema, las no oficiales informan que en las siguientes semanas se podría intentar dar caza a un indivíduo de esta especie a fin de estudiarlo y comprobar si corresponde a la cadena del austrolopitecus, al homo primatus amazonicus, o acaso a un simple primate.
El doctor Aurelio Espinoza, destacado antropólogo bahiano, ha dado una tímida opinión al respecto, y afirma que quizá se trate de una variable de los jíbaros y reducidores de cabezas del norte del río Marañón, en la fontera con el Perú, que tratan de emigrar por cuestiones ecológicas. También afirma, con mayor entusiasmo, que en caso de ser así podría descartarse la hipótesis de que estos indivíduos posean una cultura no mucho más evolucionada que la de los primates superiores, sino un grado de desarrollo muy superior, incluso similar al del homo sapiens. Lo sorprendente de sus declaraciones es que en ese caso este indivíduo podría educarse (dentro de sus limitaciones) y adaptarse perfectamente a la civilización.
La pregunta de los disidentes del doctor Espinoza es qué pasaría con estos indivíduos de ser integrados, efectivamente, a la civilización. Para empezar, habría que otorgarles un nombre, un apellido, una identidad y una residencia, a fin de que puedan incorporarse de forma óptima al mercado laboral - por sencillo que sea, dadas sus circunstancias- y subsistir por si mismos en un medio que al principio podría resultarles hostil dado su acostumbramiento a la vida salvaje. Ante el hallazgo, la gran incógnita es a dónde pertencen. En principio, el gobierno del Perú se muestra evasivo, y de momento no se plantea la expulsión, ya que no se ha podido constatar que se trate de una especie declarada de homo sapiens. El de Brasil se muestra abiertamente confuso: como no han sido censados, no se les puede considerar cuidadanos del país.
Por último, si lograra demostrarse que esta especie pertenece al homo sápiens, las autoridades de ambos países podrían ponerse manos a la obra para conseguir que sean integrados dentro de los estatutos que acogen a cualquier ser humano, y se les otorgaría educación básica, vivienda (a compartir con otros indivíduos de su misma tribu, a fin de asegurar que su integración al nuevo ecosistema se produzca paulatinamente y sin fisuras) y trabajo dignos (de su especie). En el Amazonas, y con las nuevas leyes vigentes, habría trabajo inclusive para ellos. Sólo falta que el doctor Espinoza confirme sus presunciones.
Los graciosos -que nunca están de más- dicen que sencillamente deberían dejarles en paz y celebran que no hayan sido descubiertos en algún lugar de Europa, porque la Comisión Europea no se andaría con vueltas.


(Esta primicia acaba de salir en el Yahoo bajo un parche de publicidad de un KIA Picanto -para gustos, colores- por 8.300 euros, un chollo. A la derecha te ofrecen un príncipe azul).

LA NOTA