9/12/09

Margalit Matitiahu / El desierto



El desierto infinito,
las montañas altas y afiladas
araron mis deseos...

En las paredes de mi habitación asolada
se transparentan los espacios de mi desierto interior.

Como una bailarina enloquecida y descalza
hago crecer en el calvero
la fruta salvaje
del espíritu.

Margalit Matitiahu (poeta israeli)



Traduccion: Carlos Morales

Viva Joyce

Parece que la puntuación se encamina al sucidio punto
(esto ya lo hizo Cabrera Infante), y además punto debería ser punto
pero dejémolso ahí.
Horror vacuii
Horror vacui
(sí, horror al vacío)
al vacío de una tela en blanco
o mejor dicho de los blancos de una tela dejada en blanco
supuraciones del pincel, esas motitas que se quedan en la tela
y dejan en evidencia el gesto, la indecisión. Una forma valiente inacabada.
Sólo una forma, en realidad.
Quitar comas puntos puntos y coma como evidencia de infinito
de una lengua que ha redimido su ñ [¿aquí iría punto?]. No
los puntos se suicidan- los puntos las comas los puntos y coma
(como Houellebecq, que los resucita a su antojo, es decir sin fundamento).

Veamos.
Hemos hablado de esto hace unos días.
Hablábamos del sexo en la literatura, y tú dijiste:
la poesía basada en el sexo es casi casi como esas cintas
donde el prota aparece desnudo todo el tiempo por causas estrictamente comerciales.
Diste tu sentencia.
La poesía basada en el sexo es como esas mujeres que van a por su perla negra
se la embolsan
y luego pretenden que no se les vaya por el agujero.
Y volviste a dar tu sentencia
como esas mujeres que se tiran a alguien y luego pretenden que el tío vuelva a llamarlas
[entre la a de sentencia y como iría punto y coma. Es más
el lector queda invitado a leer este ensayo, o si se quiere, experimento, omitiendo toda regla ortográfica
(yo no puedo con mi horror vacui)].
Es la influencia de las matemáticas
de la física cuántica
de los postestructuralistas
de las nuevas tecnologías
del lenguaje html
del sincretismo con los códigos no-lingüísticos
del lenguaje de los gestos
en fin de la vanguardia
[a estas alturas no será necesario aclarar que entre en fin
y de va coma],
la muerte (más bien el asesinato) de Joyce.

Sigue. Veamos.
Y hablando de Joyce [aquí irían puntos suspensivos,
si son dos en vez de tres, mejor]
hablando de Joyce
no entiendo por qué todo el mundo quiere ser Joyce
nueva sentencia (sí, dos puntos, y qué):
según creo recordar, esto ya se hacía hace treinta años.
Gina Pane se cortó con una hoja de afeitar
se cortó las plantas de los pies con una hoja de afeitar
y salió andando como si tal cosa
tótem sin tabú. Salió andando
y fue su sangre la que manchó el suelo de la galería
no era sangre de mentira
era su sangre
su monólogo interior directo con los mirones que iban a verla
sangrar.

[primera]
el mar se retiraba de la orilla y tuve un tiempo breve
en caso de que el tiempo existiera
un breve tiempo de calma.
Mi cuerpo aliviado se distendió
y me quedé sola como un animal que ya no espera
pero tú te habías volteado boca arriba y
me atrajiste por la nuca hacia el tiempo concreto,
sin tiempo,
de tu pecho. Con el pulgar en la comisura de mi vulva
sentía el tsunami avanzando sobre los poros crispados de mi carne explotando en el espacio.

[segunda]
entonces conocí una rara especie de placer:
la de ser mar y la de ser pez y ser cordero ya harto.
Me volveaste,
me estiraste y -oh-
me doblegaste,
perpetrando dentro y fuera de mí una furiosa cabalgata que fue como un despojamiento.
Pero al final descubriste que al profanarme
te quedabas vacío y solo,
y te libraste de mí, y desnudo como un animal que no sabe hablar
volviste a tu pintura, en cuclillas sobre la tela,
con el sexo aún bañado [¡bañado!] en esperma a punto de la tela
sobre la que dejaste tu impronta infame e impúdica, como un animal, sí,
que marca su territorio en aquello que le pertenece porque es todo lo que tiene.

[los términos en negrita son los que habría que corregir.
tengo un problema con los gerundios
los andantes
coma
también con los adjetivos. Mucha pompa, a veces].
Sí, dijiste. Largo silencio con puntos y aparte.
Sí, repetiste (me miraste. Por un momento estuve a punto
de creer
que ibas a preguntarme si yo creía que él volvería a llamarme).
Infame
impúdico
perpetrar, un [polvo] no se perpetra
nisiquiera pertenece a los dominios del lenguaje
el verdadero poema es [puntos suspensivos, aro de humo que sale de tu boca]
el verdadero poema sería
esa regla ortográfica
donde la letra O sin interjección se hace mayúscula
por efecto de un dedo en la comisura de mi vulva.
Única cosa rescatable dos puntos [va]
con-el-pulgar-en-la-comisura-de-mi-vulva
que es el único lugar donde las reglas de ortografía
no tienen ningún fundamento.
Viva Joyce.