28/7/16

Spleen

en tributo a Allen Ginsberg 

¿Quién no tiene un aullido para gritar?
¿Hay un Dios para nosotros?
¿Hay un Dios para los desarraigados?
¡Elí Elí lama sabactaní!
Presencié la caída de Europa,
asistí a la segunda caída de Wall Street…
la poesía no se hubiera detonado sin mi enfermedad.

Mi taller para ponerme a escribir: esa vida que yo no me busqué.
Mis mejores lecturas: la oralidad, un anonimato sin pretensiones.
Mi inspiración: la inevitabilidad del impulso.
Esto debe ser muy parecido a saltar a un abismo
en el fondo del cual
sólo espero que haya Dios.


RAB

20/7/16

Para acabar con la masacre del cuerpo


por Félix Guattari

Cuales sean las pseudotolerancias de que haga alarde, el orden capitalista bajo todas sus formas (familia, escuela, fábricas, ejército, códigos, discursos…) continúa sometiendo toda la vida deseante, sexual, afectiva, a la dictadura de su organización totalitaria fundada sobre la explotación, la propiedad, el poder masculino, la ganancia, el rendimiento…
Infatigablemente, continúa su sucio trabajo de castración, de aplastamiento, de tortura, de cuadrilaje del cuerpo para inscribir sus leyes en nuestras carnes, para clavar en el inconsciente sus aparatos de reproducción de la esclavitud.
A fuerza de retenciones, de éxtasis, de lesiones, de neurosis, el Estado capitalista impone sus normas, fija sus modelos, imprime sus caracteres, distribuye sus roles, difunde sus programas… Por todas las vías de acceso en nuestro organismo, sumerge en lo más profundo de nuestras vísceras sus raíces de muerte, confisca nuestros órganos, desvía nuestras funciones vitales, mutila nuestros goces, somete todas las producciones vividas al control de su administración patibularia. Hace de cada individuo un lisiado, cortado de su cuerpo, extranjero a sus deseos.

Para reforzar su terror social experimentado como culpabilidad individual, las fuerzas de ocupación capitalista con su sistema cada vez más refinado de agresión, de incitación, de chantaje, se ensañan en reprimir, en excluir, en neutralizar todas las prácticas deseantes que no tienen por efecto reproducir las formas de la dominación.
Así se prolonga indefinidamente el reino milenario del goce desdichado, del sacrificio, de la resignación, del masoquismo instituido, de la muerte: el reino de la castración que produce al sujeto culpable, neurótico, laborioso, sumiso explotable.

Este viejo mundo que por todas partes apesta a cadáver, nos horroriza y nos convence de la necesidad de llevar a cabo la lucha revolucionaria contra la opresión capitalista en el lugar en el que está más profundamente arraigada: en lo vivo de nuestro cuerpo.

Es el espacio de este cuerpo con todo lo que produce de deseos al que queremos liberar de la influencia extranjera. Es en este lugar que queremos trabajar para la liberación del espacio social. No hay frontera entre los dos. YO me oprimo porque YO es el producto de un sistema de opresión extendido a todas las formas la vida.

La conciencia revolucionaria es una mistificación siempre que no pasa por el cuerporevolucionario, el cuerpo productor de su propia liberación.

Son las mujeres en rebelión contra el poder masculino —implantado durante siglos en sus propios cuerpos—, los homosexuales en rebelión contra la normalidad terrorista, los jóvenes en rebelión contra la autoridad patológica de los adultos, quienes han comenzado a abrir colectivamente el espacio del cuerpo a la subversión y el espacio de la subversión a las exigencias inmediatas del cuerpo.

Son ellas, son ellos, quienes han comenzado a desafiar el modo de producción de los deseos, las relaciones entre el goce y el poder, el cuerpo y el sujeto, tales que funcionan en todas las esferas de la sociedad capitalista e incluso en los grupos militantes.
Son ellas, son ellos, quienes han quebrado definitivamente la vieja separación que divide a la política de la realidad experimentada para el máximo beneficio de los gerentes de la sociedad burguesa como de aquellos que pretenden representar a las masas y hablar en su nombre.
Son ellas, son ellos, quienes han abierto los canales de la gran sublevación de la vida contra las instancias de muerte que no cesan de insinuarse en nuestro organismo para someter cada vez más sutilmente la producción de nuestras energías, de nuestros deseos, de nuestra realidad, a los imperativos del orden establecido.
Una nueva línea de ruptura, una nueva línea de ataque más radical, más definitiva, es trazada, a partir de la cual se redistribuyen necesariamente las fuerzas revolucionarias.

Ya no podemos soportar que se nos robe nuestra boca, nuestro ano, nuestro sexo, nuestros nervios, nuestros intestinos, nuestras arterias… para hacer las piezas y las labores de la innoble mecánica de la producción del capital, de la explotación y de la familia.

Ya no podemos permitir que se hagan de nuestras mucosas, de nuestra piel, de todas nuestras superficies sensibles, de las zonas ocupadas, controladas, reglamentadas, prohibidas.
Ya no podemos soportar que nuestro sistema nervioso sirva de transmisor en el sistema de explotación capitalista, estatal, patriarcal, que nuestro cerebro funcione como una máquina de suplicios, programada por el poder que nos cerca.
Ya no podemos sufrir el liberar, al retener nuestras cogidas, nuestra mierda, nuestra saliva, nuestras energías, conforme a las prescripciones de la ley y sus pequeñas transgresiones controladas: Queremos hacer trozos al cuerpo frígido, al cuerpo encarcelado, al cuerpo mortificado, que el capitalismo no cesa de querer construir con los desechos de nuestro cuerpo viviente.
Este deseo de liberación fundamental, que permite introducirnos a una práctica revolucionaria, llama a que salgamos de los límites de nuestra “persona”, a que trastornemos en nosotros mismos al “sujeto” y a que salgamos de la sedentariedad, del “estado civil”, para atravesar los espacios del cuerpo sin fronteras y vivir así en la movilidad deseante más allá de la sexualidad, más allá de la normalidad, de sus territorios, de sus agendas.
Es en este sentido que algunos de nosotros hemos sentido la necesidad vital de liberarnos en común de la influencia que las fuerzas de aplastamiento y de captación del deseo han ejercido y ejercen sobre cada uno de nosotros en particular.

Todo aquello que hemos vivido sobre el modo de la vida personal, íntima, lo hemos tratado de abordar, explorar y vivir colectivamente. Nosotros queremos derrumbar el muro de concreto que separa, en interés de la organización social dominante, el ser del parecer, lo dicho de lo no-dicho, lo privado de lo social.
Hemos comenzado a descubrir juntos toda la mecánica de nuestras atracciones, de nuestras repulsiones, de nuestras resistencias, de nuestros orgasmos, a llevar al conocimiento común el universo de nuestras representaciones, de nuestros fetiches, de nuestras obsesiones, de nuestras fobias. “Lo inconfesable” ha devenido, para nosotros, materia de reflexión, de difusión y de explosiones políticas, en el sentido en que la política manifiesta, dentro del campo social, las aspiraciones irreductibles de “lo viviente”.

Hemos decidido romper el insoportable secreto que el poder hace caer sobre todo cuanto toca al funcionamiento real de las prácticas sensuales, sexuales y afectivas, así como lo hace caer sobre el funcionamiento real de toda práctica social que produce o reproduce las formas de la opresión.

8/6/16

Cumpleaños

La foto fue tomada en la rambla de Mar del Plata durante la primavera de 1948. Había llegado desde el puerto de Génova para curar las heridas de una guerra que casi le quita la vida. Se llamaba Érico, y era mi padre. Hoy cumpliría 101 años.
In memoriam

29/5/16

Incondicional

Cuando el "amor al prójimo" llega a ser tan "incondicional" que da lo mismo que el otro llegue a enfadarse, a ignorarnos o a depreciarnos, ¿dónde empezaría la frontera entre cierta amable indiferencia y el amor?
Me aterra ese concepto del amor.

Photo: Vadim Stein

Cortázar



Cortázar ha sabido mejor que ninguno agarrar a la Argentina por el lado de la vergüenza, combatir su engolamiento, ser el bufón que desmonta sus ficciones. 
Néstor García Canclini

Este gigante siempre pareció lamentar la distancia. Me pregunto qué habrá sentido cuando le dio por visitar Buenos Aires y nadie lo recibió. Esto fue durante el gobierno de Alfonsín y ya levantada la prohibición. Unos dijeron que el escritor no quería ver a nadie; otros, que la culpa fue de las autoridades. La secretaria del presidente llegó a confesar años después que fue un error de agenda. Nunca lo sabremos, probablemente.

Hace un rato estaba viendo un programa donde él le explicaba al periodista lo que sentía al caminar por París. Hablaba de una sensación que está más allá de las palabras, algo que yo he llegado a sentir también cuando vivía en Madrid. Será que es verdad eso de que hay que estar un poco lejos para poder encontrarse. Yo creo que ese "estar lejos" que tanto lamentaba este gigante del cuento, enriqueció su talento personalísimo y nos lo devolvió a todos en la forma que conocemos. Aunque no sé, quizá sea sólo una idea mía.

Recuerdo los tiempos en que yo cursaba en la Facultad de Humanidades. Hubo algún compañero que se refería a él con desprecio porque había vivido en Francia durante más de 30 años e incluso se le había pegado el acento. Circulaba por esos tiempos la idea de que era "extranjerizante". Actualmente se le pone por las nubes y es harto conocida su nostalgia por Buenos Aires, y su dolor de saber que en su tierra 22 millones de argentinos no podían leer sus cuentos por causa de la censura. Y hoy, mientras lo oía extrañar y añorar la tierra porteña, llegué a preguntarme cómo escribiría si hubiera nacido y vivido en Caballito, por ejemplo, en Ituzaingó o en Necochea. O más lejos todavía… si hubiera vivido en Catamarca. ¿Cómo escribiría el gigante si hubiera vivido en Catamarca? O en Añatuya. ¿Sería hoy el gigante que conocemos?

No sé si la pregunta es válida, quizá lo sea, quizá no. En cualquier caso, me hace reflexionar sobre la influencia de la tierra natal, sobre su fuerza inspiradora y las oportunidades que puede o no ofrecernos. En su caso, no puede decirse que su tierra haya sido muy generosa con él.

25/5/16

Calla el sol incaico

En el día más simbólico de la patria argentina el presidente decide cerrar la plaza de Mayo, por miedo a las manifestaciones de repudio popular que se vienen sucediendo desde que llegó al ¿poder? La plaza de Mayo, bastión de la gesta revolucionaria ocurrida el 25 de mayo de 1810, fue ocupada hoy por un grupo de obedientes alumnos de escuela y el intendente de la ciudad. Vallada al pueblo, la historia se da vuelta como una media y hoy la plaza de la libertad se convierte en búnker para los nuevos representantes del nepotismo des-ilustrado, fantasma del un ayer que no parece querer marcharse.
Una vez fue tomada (1810)
Otra vez fue violada (1955)
Por primera vez, fue vallada (2016)
Triste día de la patria, al menos para mí. Y creo que para muchos también.

21/5/16

La niña habichuela

¿Y qué podía nacer de la simiente entre una hetaira y un ángel caído? 

¡Una bruja!

Como dijera Dylan Thomas: O make me a mask. Toda su vida real bajo una hermosa e inquietante máscara…

Frances Bean Cobain (LA, 1992)

Paracaidismo

A veces tenemos que declararnos vencidos para que alguien nos abra su corazón. Durante la caída se produce el encuentro. Es la paradoja del que vencido, vence.

16/5/16

Sobre el arte

Que el arte, cualquier forma de arte, salga de las tripas. Si está filtrado a través del superyo, no sirve. El arte verdadero desafía mandatos, bucea por debajo de los renglones impresos por el sistema. Porque el arte es anterior al sistema, es hermano gemelo del alma salvaje, e hijo entrañable de lo irracional.


Foto: Mujer agazapada, con verde (detalle). Egon Schiele

6/5/16

Refugio antiaéreo


Sabía que llegaría este día. El día en que escribiría una especie de testimonio para ser leído desde el futuro. El día en que caería, finalmente, de punta sobre la realidad que no quiere ser cambiada. Chapotear en el vientre de fango. Repetir la miseria de una década que vuelve, y que nadie haga nada o que parte de nadie se calle y siga como si tal cosa, pataleando la vereda del mar sobre un skate. Porque parecemos pibes. Ésta es la parte del avión: cuando me doy cuenta de que pase lo que pase, la cosa continuará así de aburrida y así de inmoral por los siglos de los siglos, y que encima las iglesias invasoras seguirán plantando sus amenes en cada barrio pobre que surja, a fin de enmascarar la filosofía del saqueo en cámara lenta. Porque… ¿cuánto llevamos de saqueo? ¿Cinco décadas? ¿Cuatro? O no, quizá más: ¿seis? ¿Ocho? ¿Cien años? ¿Doscientos? Mejor no asomarse al vientre de fango. Mejor que Dios se asome y nos diga qué hacer. Mejor que nos enseñe cómo hay que callarse.

Sí, ésta es justamente la parte del avión, el capítulo de la traidora vendepatria que no se quedó a yugarla. Es cuando ella empieza a elucubrar la huída, porque es como que no le ve mucho goyete al asunto. Porque así le llamarán: la huída, y no la resurrección. Y no un plan de cabotaje para ir por oxígeno. A mí me suena esta escena, ¿a vos no? Algunos nacemos con la sensación incorporada, con una repulsión endémica hacia el eterno retorno de los trenes que cada tanto vuelven vacíos. Robados. Y cuando se nace así no hay remedio (como tantas cosas en este país), se es nómade, no hay nada que hacerle. Se sobrevive SIEMPRE, bajo una lluvia de piedras, pero se sobrevive para poder vivir. A mí no me tocó la mejor: lo vivo todo muy intensamente; inclusive llego a sobrevivirme marcada a fuego. Soporto bien la rutina durante un tiempo, pero en algún momento empiezo a necesitar el salto evolutivo de lo impredecible. Será porque soy argentina, y ya he visto que eso de acumular cosas, historias y seres muertos sólo conduce a más cosas, más historias y más seres muertos. Que luego traen pájaros de rapiña, y ya sabemos lo que pasa...

Sabía que llegaría este día. Y sabía que cuando llegara, mi refugio antiaéreo dejaría de servirme. Ésta es la parte en que empiezan a brotar las semillas que fueron sembradas en tiempos de paz. Mis hijos son todos hijos de la guerra, como yo. Mis hijos son todos hijos del caos, y se crían en el alboroto de las bombas. Porque mis hijos, en la resignación, se me mueren.

29/3/16

Nivelar para abajo

Nivelar para abajo. Mejor no pienses eso ¿para qué te vas a complicar, no ves que te hace mal? Mejor no escribas esas cosas, que son complicadas, ¿por qué no escribís más simple? Mejor callate, mejor ni lo digas. Mejor no pienses eso que si no lo pensás no va a pasar, las cosas que no se piensan no pasan. Mejor no vengas que sos conflictivo, pensás demasiado y pensar demasiado hace mal. Nivelar para abajo y todo en silencio. De eso no se habla pero se piensa, y después llega el vacío. Dejar que se nivele para abajo y hacer como que no pasó nada y está todo bien. Y así vas dejando, muchas veces por amor, que el otro se crea que no te das cuenta. Confundir el mensaje con el mensajero y leer el mensaje según el primero. Prestar más atención a la forma en que se dice una cosa que a la cosa que se dice, porque las formas, a veces, son más importantes que el dolor. Nivelar para abajo para aprender a callar todo lo que queda mal. Aprender a llorar sin hacer ruido y a mal tiempo, buena cara. Además, ¿para qué vas pensar si no te pagan? Ahora, si te pagan pensá, que nunca está de más tener un pensamiento que nos guíe…

Si no piensa no está y si no está mejor, porque así no nos hace pensar. Nivelar para abajo para que vaya muriendo el pensamiento. Para que vaya quedando reducido al nivel de una pasita. Para que no vaya quedando. Para que no vaya ni venga. Vamos aprendiendo, si no a mentir, por lo menos a ocultar, que es la más represiva y generalmente la más efectiva y por supuesto menos sancionada forma de mentir. Es cuando, por falta de motivación, las palabras empiezan a desaparecer en la mente del que piensa. Es como si se fueran a otra parte, a un contexto donde se las necesite (y generalmente se van a la casa de la poesía).

Nivelar para abajo para que todo sea fácil de leer y de entender sin hacer mucho esfuerzo. En lo posible, sin ningún esfuerzo. Y no para que el procesamiento de la información sea superficial, sino para que la información en sí sea superficial y sesgada según la mirada del mensajero de turno. Nivelar para abajo sin saber que se hace, porque cuando se ha llegado a este punto, muchas veces, el primero en perder el pensamiento ha sido la persona o el grupo que regula.


15/3/16

Cuentan las abuelas


En el lugar donde abundan las espinas (Witzapan) nos cuentan que las mujeres hablan con el barro, dicen palabras floridas y con sus manos hacen cosquillas, entre risas y palabras nacen comales, cántaros y ollas, con su sangre pintan el barro y nace el barro rojo. Dicen que las mujeres hablan con la luna y ésta cuenta que cuando es guiño de ojo debe sembrarse todo lo que crece, cuando es ojo abierto es tiempo para cosechar, planificar el camino y sembrar árboles de fruto, cuando es ojo cerrado es momento para la reflexión y quitar las hierbas del monte, la luna es el ojo que nos ve por la noche. Cuentan las abuelas más viejas que las mujeres conocen el destino de todos los ríos, conocen el sonido de las piedras y la profundidad de sus aguas, dicen que del vientre de una mujer brotó la vida que luego se hizo camino. Cuentan las abuelas que las mujeres saben el momento cuando la tierra se sacude por el frío y mueve sus enaguas, las mujeres cantan canciones de cuna para calmar los brincos locos de la tierra, entre madres se entienden, entre mujeres se conocen. Cuentan que con su canto hacen florecer árboles de Makwiliswat, hacen caer agua de los cielos, con su canto hacen llover: Ma wetzi at/ma wetzi at/ ne tunantzin ijtik ne shaput/takwikat ne tutuchinchin/muketza ne mishti /eje ush tesu/Ma wetzi ne tapayawchin. En el lugar donde abundan las espinas nos cuentan que las mujeres con paciencia tejen la piel, sueltan el mecate umbilical que nos alimenta, con achiote pintan la sangre y con flor de izote machacada los huesos de los hombres. Las más viejas nos dicen con voz clara y honda que el venado aprendió de las mujeres su andar sigiloso y el latir del corazón; que el Conejo tomó la ternura y la astucia de las mujeres, aprendió a vivir entre árboles y a correr entre flores, cuentan que los Pájaros en bandada tienen la libertad de sus manos, aprendieron a saber cuando la lluvia se deja caer y cuando el sol se va a descansar, al Jaguar le enseñaron el misterio de la noche y el movimiento del cuerpo, sus manchas en la piel son ojos de mujeres que no dejan de mirar y reconocer de dónde venimos. Cuentan las abuelas que las abuelas primeras tomaron en sus manos un puñado de luciérnagas y soplaron, soplaron tan fuerte que la noche se cubrió de estrellas.


Eric Doradea

Doña Ubenza

Ofrendo este trabajo al público en general pero en especial a los mas chiquititos en nombre de los pueblos ancestrales.
Mariana Carrizo

Doña Ubenza, es la canción con la que iza la bandera de la mujer originaria.