13/12/18

Sin derecho a paro

La educación en Argentina es pública, pero gratis no es. Esto significa que estudiar SIEMPRE supone un gasto de dinero, acá y en cualquier parte. O sea, que los pibes que no trabajan o que no tienen una familia o ayudas para pagarse los libros, no pueden estudiar. Cuando decimos que la Universidad es pública lo decimos porque la mar de las veces la gente no paga la matrícula. De hecho, en los tiempos en que yo estudiaba Letras, jamás pagué una matrícula, y mis compas tampoco. Lo mismo me pasó en la Malharro: no recuerdo haber pagado una matrícula en 5 años de estudio, y la carrera es carísima.
Cuando vivía en España me sorprendió el sistema de salud que tienen: todo el mundo podía atenderse gratuitamente en un hospital decente. ¿Es gratis la salud en España? No: la pagan todos los habitantes del país con sus impuestos. Si no, no habría salud pública y los hospitales estarían en las condiciones en que está nuestro Hospital HIGA (el de las cucarachas).

Y hubo algo que me llamó poderosamente la atención: todo el mundo quería ser funcionario. O sea, lo que acá llamamos un empleado estatal. Lo cual te asegura un puesto fijo, una buena jubilación y una vida con ciertos privilegios -he dicho ciertos, no muchos- y además, estrés. Siempre he pensado que el estrés de los estatales se debe al hecho de ser súbditos de la Máquina. Entrás en un sistema que sin duda es seguro -salvo que vivas en Argentina, claro- pero que a la larga o a la corta te come viva. Pero no importa, porque como decía, te da seguridad-material-para-toda-la-vida. Según quién gobierne, el empleado estatal se sentirá más o menos cercano a  la comunidad, algo que habitualmente es un engaño, ya que el Estado SIEMPRE se lleva la mayor parte, dándole a sus vasallos una moneda, para tenerlos calladitos, conformes y convencidos de que nos hacen un favor.
La diferencia entre los estatales de España y los de Argentina es que allá no hacen paro. He notado que también, allá, algunos se toman la licencia de llegar más tarde a los Ministerios, por ejemplo (será porque no tienen que marcar tarjeta y no suelen ser removidos). Acá hay más formalidad en ese aspecto, eso creo, porque lo he visto. El problema es que hacen mucho paro, y en general, los que salimos perjudicados somos los usuarios. Lo cual me hace pensar que, obviamente, este sistema-no-funciona-y-no-es-una-democracia-sino-una-farsa. 

Está claro que ellos conseguirán su aumento; nosotros seguiremos cagados de hambre.

Hoy mismo una amiga tuvo que soportar un dolor horrible en los dientes a fuerza de ibuprofeno (automedicación) y su madre no pudo ir al psiquiatra, porque las salitas están cerradas desde hace días. Yo desafío a la gente con obra social (prepaga) que hagan la experiencia de ir al hospital de guardia de Mar del Plata (sí, el de las cucarachas y las letrinas) y tirarse ahí 6 horas esperando, tirados en el suelo, a que les atienda un médico. Si es que hay.

Esto es lo que vivimos millones de personas en la Argentina de toda la vida. En la Argentina que yo recuerdo tal como es hoy, tal como fue siempre. En la Argentina de los privilegiados, de los vasallos y de los pobres cabecitas negras, o de la gente sin suerte y bocona como yo, que vemos más de lo que decimos, y que un día -no falta mucho- saldremos todos en masa a aplastar el Estado de bienestar de quienes deberían estar trabajando y no pidiendo salarios más altos, porque si un jubilado puede sobrevivir con 8000$, seguro que ellos, con más de 20, también. Porque algunos estamos hartos de oír hablar de salud y educación públicas, cuando sabemos bien que todo es una mentira. Que la educación cuesta y que en la salud pública te pasean con caras de pena, quejándose de que el estado no les da insumos.

Algunos estamos cansados, hasta las narices, hasta los ovarios o cojones de toda esta farsa, y tenemos que hacer malabarismos para comer y mantener la salud en un país donde cada vez importan menos tanto una cosa como la otra. Y un país así, naturalmente no va a ninguna parte. Un país así no aprende, y vuelve a repetir una y otra vez la misma farsa.  

A mí me da que esa seguridad que tanto anhelas algunos, es sólo para ellos mismos, y que el deseo de ayudar es sólo una fantasía para justificar lo que nunca harán, porque para hacerlo tendrían que salirse REALMENTE del Estado, y crear otro paralelo. Uno verdadero, con seres humanos de verdad y no vasallos, teorizando sobre la posibilidad de abandonar el Estado.

Lo dicho, todo es una gran farsa alimentada por miles, millones de súbditos, que son como los engranajes de esa gran película de Chaplin llamada Tiempos modernos, que son los que construyen el Estado.

Me hago cargo de mis opiniones y de sus consecuencias. Esto no es una democracia, sino un Estado oportunista y discapacitante. Algunxs ya nos dimos cuenta hace rato. Hemos visto que no funciona. Lo sufrimos a diario, y encima pretenden que nos volvamos a nuestras casas calladitos, cabizbajos y sin derecho a paro.  

2/12/18

Un cuento alienígena 👽

  Mientras volvían de la Tierra, un alien le contaba a otro:
- Vos sabés que los terrícolas tienen una cosa que se llama religión, en la cual el Creador es un chabón que les habla a través de un libro, pilotea una nave muy parecida a las nuestras, le gusta la carne de animal, manda matar legiones enteras de pueblos y les da la orden de diezmar. ¿Sabés lo que es diezmar?
 - Sí, matar gente, algo que hacíamos en la era arcaica - le contesta el otro alien, con cierto prurito.
- No, no... -aclara el primero -. Diezmar es otra cosa. Es entregar el 10% de tus ganancias a los humanos necesitados, en caso de que seas un humano pudiente. La realidad es que en vez de entregar el 10%, los tipos diezman simbólicamente, regalando lo que les sobra a los pobres, que en realidad nunca a llega a representar el 10% de lo que ganan, sino el... 0,0000001% de sus ganancias. O así.
  El alien que conducía estaba perplejo.
- ¿Y de qué les sirve eso? ¿Para qué lo hacen? ¿No les convendría vivir en comunidad como hacemos nosotros?
  El otro negó categóricamente:
- ¡No! ¡Si vivieran en comunidad no podrían demostrarle a su Dios lo buenos que son! El precio de la entrada al Paraíso de ellos es la cantidad de ofrendas que hagan mientras estén encarnados.
  El otro seguía sin entender:
- ¿El Paraíso? ¿Qué es el Paraíso?
- Lo contrario al Infierno, a donde van los que no diezman ni dan ofrendas. Algunos creen que se quemarán  en un pozo de fuego con monstruos pinchándoles el culo para siempre.
  Los dos aliens se echaron a reír largamente. Se estuvieron riendo así hasta que alcanzaron a atisbar las primeras luces de su planeta, en otra dimensión, al otro lado de un agujero negro, en un universo paralelo.
- ¿Y no se sentirán muy solos los humanos, viviendo así? - le preguntó a su acompañante el alien que conducía, mientras estacionaban la nave en el Centro de Operaciones Alienígenas de Exploración Espacial.
- Sí - repuso el otro -. Pero no les importa.

1/12/18

FUEGO

Es culpa de todos nosotros que la Argentina esté así.
Me tienen podrida con el G 20. No me interesa.
Es culpa en primer lugar de los que encuentran natural que hayan ricos y pobres (y miran con lástima). De los que saben muy bien que son privilegiados y naturalizan el hecho de que tirarle un cacho de carne o arroz al pobre es buena obra.
Váyanse a la mierda.
La gente está sola, no come, hay gente sin trabajo, hay gente que no va al colegio, hay gente que no se puede comprar un libro. Dejemos de naturalizar la miseria, por favor. Esto NO PASA en todas partes del mundo, basta de creer que lo que pasa en Argentina pasa en todo el mundo. ¿Qué somos, el ombligo mundial? Basta de tanta arrogancia que ya inflan. Basta de oportunismo, de cancherismo, de hacernos los políticamente correctos para conseguir favores. La gente no es estúpida.
¿Que hay rencor? SÍ, hay rencor. Y empiezo a entender por qué para los pibes es preferible salir a robar que recibir una limosna. Por lo menos es un oficio, en un país donde los propios gobernantes son ladrones de guantes blancos, y medio país se lo pasa llorando y desgarrándose las vestiduras por lo mal que está tooooodooooo...
Ohhhhhhhh!!!! ¿Y por qué no nos hacemos cargo?
Es tanta nuestra necesidad de reconocimiento, que el malo siempre está en la vereda de enfrente.
Argentina era neoliberal con Cristina, bájense del guindo, por favor. Argentina fue neoliberal SIEMPRE, porque tiene la materia prima y unos gobernantes criollos y lacayos. Dejemos de soñar con reinas y princesas que esto es serio. Es trágico.
Repartan. ¿Por qué un tipo, una tipa, tienen que tener 1000 hectáreas mientras miles de pibes se cagan de hambre a la vuelta de sus casas?
¿Y qué se supone, que deben agredecerle al terrateniente el laburito que les da, en la tierra que tiene gracias a que un ancestro se la robó a sus auténticos dueños?
¡Minga!
¿Por qué encuentran tan natural que esto sea así?
¿Por qué encuentran natural que el pobre se conforme con migajas?
¿Por qué les molesta tanto que un pobre se queje?
¿Por qué unos tienen derecho a un buen trabajo y otros no?
¿Por qué tildan de locos y locas a los rebeldes que no encuentran natural lo inhumano?
¿Por qué tanto autobombo los artistas e intelectuales, cuando sabemos bien que Argentina NO EXISTE en el mundo del mercado del arte, porque no tenemos con qué competir, debido a que nuestra realidad es de pobre a peupérrima?
¿Por qué no reconocemos nuestra mentalidad pueblerina y aislada? Geopolíticamente, no tenemos nada: sólo recursos naturales... .Menuda cosa. Y gente enamorada del pasado.
BASTA.
A bajarse del pony.
Basta de buscar oportunidades a cambio de entregas y conveniencias.
BASTA.
BASTA.
BASTA.
¿Resentimiento? SÍ, ¿y qué?
¿Bronca? SÍ, ¿y qué?
Algunos estamos hartos de tanta estupidez, ignorancia y naturalización de lo innaturalizable.
Poesía, mis ovarios. Acá no ha lugar a la poesía. No cuando la gente muere y todos siguen como si nada, resignados.

22/11/18

Lo mejor que podía

Teniendo 20 años...
todos le decían que era una idealista. Llegó a sentirse muy culpable por eso. Pensó que cambiaría con el tiempo. Que se aburguesaría. Pero no. Pensó que dejaría de soñar con tener unas alas y darse una vuelta por ahí arriba. Pero no. Todos le decían "es que sos una rebelde", algo que ella nunca entendió. La sola idea de tener que acomodarse a ese mundo aburrido y normal le parecía inconcebible. Nunca consideró semejante probabilidad. Soportó muchos desprecios e incluso consejos mediocres, del tipo: "Ya madurarás". Y cuando se lo decían, ella siempre pensaba: "Toda fruta que madura cae del árbol y se la comen. O va directo a un cajón para ser comprada y consumida". Imaginó una vida sin futuro, un presente continuo, congelado en el balbuceo de un significante. Lo malo no era que fuera una idealista, sino que el mundo la hiciera sentir culpable. Culpable por no querer encajar en la celdilla atroz que le aseguraba el futuro a los demás, a costa de la pérdida de su libertad.
Su elección fue no entrar.
Por supuesto, se llevó todas las risitas de rincón. Los rumores. Las penas, también.
Ella miraba.
Y ya llegando a la edad en que se supone que se ha madurado, un día se dio cuenta de que nunca llegaría a aburguesarse, porque nunca le interesó. No era una cuestión de rebeldía adolescente, sino un no querer ser así. Era su propia naturaleza, a la que nunca querría traicionar. Era su libertad incomprensible, contemplada desde la cima
y la sima
de un mundo pequeñito que necesita creerse muy importante
con sus nombres y jerarquías
para no mostrar sus 20 años vulnerables
su humanidad ya entregada a los buitres
su encapsulado corazón dentro del miedo.

16/11/18

Malatesta

Los individualistas suponen o hablan como si supusieran que los comunistas (anárquicos) desean imponer el comunismo, lo que naturalmente los excluiría en absoluto del anarquismo. Los comunistas suponen o hablan como si supusieran que los individualistas (anárquicos) rechazan toda idea de asociación, desean la lucha entre los hombres, el dominio del más fuerte – ha habido quien en nombre del individualismo sostuvo estas ideas y otras peores aún, pero a tales individualistas no se les puede llamar anarquistas –, y esto los excluiría no sólo del anarquismo sino también de la humanidad.

Érico Malatesta. Pensiero e Volontà, 19/7 de 1924

15/11/18

Frances

Frances, el zarpado biopic de 1982 basado en la vida de la acriz Frances Farmer, fue dirigido por Graeme Clifford e intepretado por Jessica Lange, Kim Stanley y Sam Shepard como actores principales. Podés verla gratis online acá.

Valor del dolor

Intentamos cambiar la realidad sólo cuando hay incomodidad. Por eso es tan importante habitar el dolor, para no perder la sensibilidad. Quizá ésa sea la única y verdadera función del dolor.


Foto: Gina Pain

13/11/18

RESISTENCIA

A mayor opresión, mayor resistencia.
Los argentinos somos conocidos en el mundo por nuestro ingenio [para hacer... lo que sea] Hemos aprendido a nadar entre los ramajes de la opresión. En la corriente pantanosa de un río que al enredarse en los tobillos, fortalece las ganas de patalear. Esas ganas de patalear que se resisten a opresiones inimaginables para algunas sociedades más opulentas. A esto alguién le llamó capacidad de instrumentalización. Con dos piedras y una rama te armás un puente. Con dos mangos filmás una película, con jugo de ladrillo se armás una pintura de 2 metros cuadrados.
Esto es resistencia.
Resiliencia.
Jode. Duele. Pero se continúa. La opresión engendra semillas inesperadas que la erosionan. Quizá por eso aún estemos vivxs.

9/11/18

El viejo Dave



"Culpa. La culpa es cáncer. Te limitará, te torturará, te destruirá como músico. Es un muro. Es un hoyo negro. Es un ladrón. Te privará de ser tú. ¿Recuerdas cuando aprendiste tu primera canción o riff, o tu primera letra? ¿Recuerdas la simpleza de únicamente tocar música? Todavía eres, y siempre serás esa persona en tu núcleo. El músico. Y el músico está primero.
Malditos gustos culpables. ¿Qué tal simplemente el placer? Puedo decir sinceramente, en voz alta, que Gangnam Style es una de mis canciones favoritas en la década pasada. ¡Lo es! ¿Es mejor o peor que el último álbum de Atoms for Peace? Mmmm, si tan sólo tuviéramos un panel de celebridades para determinar eso por nosotros. ¿Qué haría J-Lo? ¡Pitchfork ven! ‪ ¡Pitchfork ven! ¡Pitchfork, te necesitamos para determinar el valor de una canción! ¿A quién carajo le interesa? ¡A mí me encanta! ¿Quién es adecuado para decir lo que es una buena voz y lo que no es una buena voz? ¿The Voice? Imagínense a Bob Dylan ahí parado cantando Blowing in the Wind frente a Christina Aguilera: Mmm… yo creo que suenas un poco nasal. ¡El que sigue!…
‪Es tu voz. Ámala. Respétala. Nútrela. Rétala. Estírala y grita hasta que no haya más. Porque todos están benditos con eso al menos, y quién sabe cuánto durará".

Dave Grohl

4/11/18

El acto creativo


"Consideremos dos factores importantes, los dos polos de toda creación de orden artístico: el artista por un lado, y por el otro el espectador que, con el tiempo, se convertirá en la posteridad.

Según todas las apariencias, el artista actúa como un ente mediumístico, que, del laberinto más allá del tiempo y del espacio, busca su camino de salida a la claridad.

Si damos los atributos de un médium al artista, debemos, entonces, negarle la facultad de ser plenamente consciente, en el plano estético, de qué es lo que está haciendo o por qué lo hace. Todas sus decisiones en la ejecución artística de la obra se basan en el dominio de la pura intuición, y no pueden ser traducidas en un auto-análisis, habladas o escritas, o incluso, pensadas.

T. S. Eliot, en su ensayo sobre Tradición y talento individual, escribe: «Mientras más perfecto el artista, más completamente separados en él estarán el hombre que sufre y la mente que crea; más perfectamente digerirá y traducirá las pasiones que son sus materiales».

Millones de artistas crean; sólo unos pocos miles son discutidos o aceptados por el espectador, y todavía muchos menos son consagrados en la posteridad.

En el último análisis, el artista puede gritar de todos los tejados que él es un genio; tendrá que esperar el veredicto del espectador para que sus declaraciones tomen un valor social y para que, finalmente, la posteridad le incluya entre los principales de la Historia del Arte.
Sé que este enunciado no contará con la aprobación de muchos artistas que rehúsan este rol mediumístico y que insisten en la validez de su plena conciencia en el acto creativo —sin embargo la historia del arte consistentemente ha decidido sobre las virtudes de una obra de arte a través de consideraciones completamente divorciadas de las racionalizadas explicaciones del artista.

Si el artista, como ser humano, pleno de las mejores intenciones hacia sí mismo y hacia el mundo completo, no juega ningún rol en la apreciación de su propia obra, ¿cómo puede uno describir el fenómeno que impulsa al espectador a reaccionar críticamente sobre la obra de arte? En otras palabras, ¿cómo se produce esta reacción?
Este fenómeno es comparable a una transferencia, del artista al espectador, en la forma de una ósmosis estética que tiene lugar por medio de la materia inerte: pigmento, piano o mármol.

Pero, antes de ir más lejos, quisiera clarificar nuestro entendimiento de la palabra «arte» —para estar seguros, sin intentar una definición.

Lo que tengo en mente es que el arte puede ser malo, bueno o indiferente, pero, cualquiera sea el adjetivo que se use, debemos llamarlo arte, y el mal arte es aún arte, del mismo modo que una mala emoción sigue siendo una emoción.

Por ello, cuando me refiera a «coeficiente de arte», deberá entenderse que me refiero no sólo al gran arte, sino que estoy tratando de describir el mecanismo subjetivo que produce arte en un estado bruto —à l’état brut— malo, bueno o indiferente.

En el acto creativo, el artista va de la intención a la realización, a través de una cadena de reacciones totalmente subjetivas. Su lucha hacia la realización es una serie de esfuerzos, penurias, satisfacciones, renuncias, decisiones, que tampoco son, y no deben serlo, completamente auto-conscientes, por lo menos, en el plano estético.

El resultado de esta lucha es una diferencia entre la intención y su realización, una diferencia de la que el artista no se da cuenta.

Consecuentemente, en la cadena de reacciones que acompañan el acto creativo, un eslabón está faltante. Esta separación que representa la inhabilidad del artista para expresar totalmente su intención; esta diferencia entre lo que se ha intentado realizar y lo efectivamente realizado, es el «coeficiente de arte» personal contenido en la obra.
En otras palabras, el «coeficiente de arte» personal es como una relación aritmética entre lo inexpresado pero intentado, y lo expresado no intencionalmente.

Para evitar un malentendido, debemos recordar que este «coeficiente de arte» es una expresión personal de arte «à l’état brut», que sigue estando en estado bruto, y que debe ser «refinado», como el azúcar pura de la melaza, por el espectador; el valor de este coeficiente no altera su veredicto. El acto creativo toma otro aspecto cuando el espectador experimenta el fenómeno de transmutación; por el cambio de materia inerte a obra de arte, es una transubstanciación la que ha tomado lugar, y el rol del espectador será determinar el peso de la obra en la escala estética.

En suma, el acto creativo no es desempañado por el artista solamente; el espectador lleva la obra al contacto con el mundo exterior por medio del desciframiento y la interpretación de sus cualidades internas y así agrega su contribución al acto creativo. Esto se hace aún más obvio cuando la posteridad da su veredicto final y algunas veces rehabilita a artistas olvidados."

Sesión dedicada al acto creativo, convención de la American Federation of Arts, Houston, Tejas, abril de 1957.
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Marcel Duchamp