8/3/17

8 M Día Internacional de de la mujer 2017

Final de jornada, con cánticos y bengalas

Bandera de arrastre llevada por familiares de víctimas de violencia de género.

Con la gente de MUMALÁ MDP, Mujeres de la Matria Latinoamericana

5/3/17

# TETAZO 7F


El tetazo del 7 de febrero en Mar del Plata, la ciudad marítima más grande de Argentina.

Lo que se ve en el corro es el conjunto de voyeurs que se personaron ese día, muchos de ellos con el pretexto de que eran periodistas -también hubo prensa de verdad- rodeando a las manifestantes para tomar fotos con sus celulares. En el Obelisco hubo mujeres que se sintieron agredidas por el despliegue de prensa -a mí me pasó- aunque acá en Mardel se lo tomaron con mucha más calma.

No sé si sabrán que sacarse el corpiño en la playa no es delito en Argentina, en tanto que sacar fotos a particulares para subirlas a las redes sociales sin permiso, SÍ. Sin embargo no vi a ningún policía que se presentara para hacer cumplir esa ley. Podría escribir mucho sobre lo que vi, pero no lo voy a hacer en mi muro. Lo que sí voy a decir es que llegué a sentir mucha tristeza al ver tantas mujeres sacando fotos a otras, como si fueran fenómenos de circo. De hecho, eso fue lo único que me pareció obsceno. Los tipos que se juntaron para ver y fotografiar tetas, porque en la vida real no las ven ni en pintura.

Pero el día estuvo hermoso, hasta el clima conspiró a favor. Creo que después de este tetazo vendrán otros, hasta que se rompa la coraza de prejuicio y muy pronto, si no soy demasiado optimista, se pueda hacer por fin topless en nuestro país, y se continúe luchando por todo lo que se reivindica a través de esta acción corporal.

La garganta

De la cruza entre un camionero y una testigo de Jehová, y nada menos que en Nashville -capital del folklore gringo, algo así como nuestro Cosquín- nace esta especie de Medusa poseída tirando de una zarza ardiente, llamada Meg Myers. 
Aguante Meg.

22/2/17

Julio Huasi, el jugado

La poesía no es un mérito humano sino una fatalidad que se padece, dijo Julio (Cortázar),

entonces vemos al otro, al otro Julio, al olvidado Julio, al despistado Julio -sin pistas, siempre, para encontrarse-, al Julio que ahora evoco acodado en la ochava relente de un bareto, apurando el último trago de gin. Le vemos acodado en ese bar con telarañas en la única bombilla que prende, que sería, al decir del otro Julio -el del faso colgando del labio con cara de murciélago- una baba del diablo, es decir una baba cualquiera, la de una araña, la de una niña petrificada ante una baba del diablo colgando entre un tendal y un tejado, la de un violinista atento a los dictados del delirio ante una baba del diablo. 
Leemos esa poesía que dispara justo entre las tetas (hay que ponerse el chaleco antibalas para leer a Julio, porque acá no hay panfleto, acá no hay embrión posmoderno que aguante, acá se abortan y se paren anomalías universales) y nos entran ganas de empezar a desnudarnos. Vemos a Julio sacándose hasta la última prenda del alma, y nos entran ganas de ponerle las escamas (de pez que no fue, que no supo ser pez) o de hacerle una caricia. O de darle una cobardemente admirada palmadita en esa frágil cervical de poeta enorme que es.
Vemos a Julio, nacido Ciesler, renacido Huasi en la casa de todas las tribus andinas, muerto por su propia mano siendo Julio Huasi. Otro más en mi colección de suicidas favoritos, y no obstante único, imprescindible asesinador de infamias y fenomenologías de soretes a cara descubierta, que es como asesinan los deslumbrados. Que es como asesinan a la muerte los que saltan.


el violinista que hay en mí con su arco insano,
el niño que en mí sueña un juguete de fuego,
el mar que hay en mí con sus tigres fosfóricos,
la garúa que hay en mí y su mojadura fatal,
el pobre cristo que hay en mí y sus clavos solícitos,
el demonio que a su izquierda le convida gin,
la negrura que me habita, mi putez interior y mi piedad
se pueden guardar las partituras, los atriles,
enfundar los instrumentos y morirse al unísono.
Llévense la música hacia la oreja eterna, me cansé
de dirigir la orquesta y los virtuosos
se creyeron genios. Este cuerpo se retira
a ejecutar un teclado de pólvora
con músicos de verdad a mil manos
por toda américa. 
-Julio Huasi  (1935-1987)
 
Los faxímiles son cortesía del poeta Poni Micharvegas, y pertenecen al libro Asesinaciones, de Julio Huasi. Ed. Puerta del Sol, Madrid, 1981.

3/2/17

La persona y lo sagrado


Exceptuada la inteligencia, la única facultad humana verdaderamente interesada en la libertad pública de expresión es esta parte del corazón que grita contra el mal. Pero como no sabe expresarse, la libertad es poca cosa para ella. Primero es necesario que la educación pública sea tal que le provea, más posible, de medios de expresión. Es necesario a continuación un régimen, para la expresión pública de las opiniones, que se defina menos por la libertad que por una atmósfera de silencio y de atención en la que este grito débil e inhábil pueda hacerse oír. Por fin, es necesario un sistema de instituciones que introduzcan en el mayor grado posible a las funciones de conducción a los hombres capaces y deseosos de oírlo y comprenderlo.

Es claro que un partido ocupado en la conquista o en la conservación del poder gubernamental no puede discernir en estos gritos otra cosa que ruido. Reaccionará de manera diferente según que ese ruido importune al de su propia propaganda o por el contrario lo acreciente. Pero en ningún caso es capaz de una atención sensible y adivinatoria para discernir su significación.

En menor grado sucede igual con las organizaciones que por contagio imitan a los partidos, es decir, cuando la vida pública está dominada por el juego de los partidos, para todas las organizaciones, comprendidos, por ejemplo los sindicatos e incluso las Iglesias.

Desde luego, los partidos y organizaciones similares son también completamente ajenos a los escrúpulos de la inteligencia.

Cuando la libertad de expresión se reduce de hecho a la libertad de propaganda para las organizaciones de este género, las únicas partes del alma humana que merecen expresarse no son libres de hacerlo. O lo son en un grado infinitesimal, apenas más que en el sistema totalitario.

Simone Weil. La persona y lo sagrado

30/12/16

La igualdad no existe

por Érika Irusta, pedagoga menstrual vasca

La igualdad no existe. La igualdad que nos ofrecen es asimilarnos al cuerpo masculino. Eso no es igualdad, es un engaño, que además está orientado a la producción. La igualdad que algunos proponen supone una amputación. El hombre siempre ha representado lo espiritual, la perfección. Nosotras somos la materia, lo falible, lo mortal, el animal de segunda. La mujer, a día de hoy y en muchos ámbitos, no deja de ser un objeto que te da hijos, es un contenido. A lo largo de la Historia, se han hecho diferentes estrategias de marketing hacia la mujer, pero la concepción fundamental hacia las mujeres no ha cambiado. La igualdad tendría sentido cuando los cuerpos masculinos leídos como hombres entendiesen y comprendiesen que también son seres cíclicos, hormonales y químicos como nosotras. La igualdad no va de que nosotras nos amputemos hacia la asimilación del amo, sino a reducir esa concepción del hombre-dios y volverlo a tratar de lo que es: un animal más. Yo soy antiespecista y reivindico que todos somos animales, eso es un hecho. Y como animales, tenemos cambios químicos, porque somos química en relación con un entorno. Esto es una realidad biológica. Sin embargo, la base de nuestro consumo cultural es la aspiración a Dios. En definitiva, la igualdad pasa porque el hombre comprenda que él también es un ser hormonal, químico, cíclico y animal. Ahí es cuando podremos empezar a hablar de igualdad, que por otra parte, es una quimera muy dolorosa, ya que siempre nos han hecho creer que si hacíamos ciertas cosas, podríamos llegar a formar parte del “club de los chicos”. Y eso es una mentira. La mujer menstruante nunca va a poder entrar en ese club, porque no tiene el cuerpo normativo y eso es una puta quimera dolorosa que hace que nos amputemos para asimilarnos al amo.

19/12/16

Por bulerías

Y cuando todos hagan de cuenta que me han olvidado, yo reapareceré como un fantasma para que se escondan bajo las piedras. Será la exhibición de sus despojos, y mi redención.

13/12/16

Alma canuta (II)

Tiene dos lavarropas de tambor horizontal en el patio, los dos rotos. Alguien le dice:
- Yo no tengo. ¿Me das uno?
Y él, pensando a ver qué pretexto se le viene a la cabeza al toque para no dárselo:
- Es que… los voy a hacer arreglar.
- Ah, bueno. Entonces hacelos arreglar y yo te compro uno.
Pasan los meses y los años y ahí siguen los dos lavarropas, tirados en el patio. Rotos.
Él sólo sigue agarrado a su caca.

The limits of the control

Anoche vi una película que me dejó agradablemente desconcertada. Se llama The limits of the control, de Jim Jarmusch, y como casi todo lo que me gusta a mí, ha recibido críticas dispares. Lo interesante es que te mete en una suerte de road movie sin parangón, donde el argumento es apenas un pretexto para que el espectador saboree el minuto a minuto de un devenir cuyo siguiente momento es imposible predecir. Esto, nada más, ya es suficiente motivo para que me guste una película. Y que además esté ambientada en España y haga una breve aparición John Hurt, haciendo de bohemio amamarrachado, pone la guinda al pastel. Me atrapó la banda sonora neo-psicodélica modelada por los japoneses Boris y Michio Kurihara y otros compis. Está por ahí también un tema de Earth, la banda de Dylan Carlson, el amigo maldito que le compró la escopeta a Kurt ¡ups! Cobain. Todo muy raro, y un pelín pretencioso quizá. Pero creo que vale.
Bueno, a mirarla si pueden y quieren. 

4/12/16

Arte, bah (II)

A principios del siglo XX (1917) Marcel Duchamb plantaba un mingitorio en medio de una galería de arte. Casi 100 años después algunos se siguen preguntando qué habrá querido decir…

(que su intención de recrear contextos sirva como inspiración para acabar, de una buena vez, con este año)

Arte, bah (I)

La pregunta sería: ¿qué entiendo por arte? Y no “qué es el arte” sino qué entiendo. Y sobre todo “qué NO es el arte". Sea cual sea la respuesta, yo creo que el arte es algo demasiado grande como para ponerle barrotes...

Foto: "Luci" de Humberto Rivas. CCR, Bs. As Argentina

20/10/16

Buena literatura

A veces la gente se pregunta por qué soy tan dura. En realidad, es sólo una fachada. A estas alturas de mi vida, quiero vivirla en blanco. Y si alguien se molesta por lo que digo, prefiero que tenga el valor de decírmelo. El mismo valor que tendría yo.
Tuve padres terribles, a quienes amo. Tuve un padre rabiosamente machista. Y tengo la valentía de contarlo, y de vivir con eso. Él no hubiera podido ser de otra manera, tomando en cuenta la vida que le tocó. Fue al África, estuvo en un campo de concentración y convivía con ratas y alimañas. No quiero hablar de mi madre, ella es un foco de dolor todavía.
Hay historias que son verdaderas tragedias y no se cuentan por aquí, y otras plagadas de amor que sí se cuentan porque queda lindo. Lo que pienso al respecto, es que habría que leer buena literatura. Juzgamos desde lo que leemos, o desde lo que la otra persona quiere mostrarnos. A veces hay tremenda bocha debajo de la superficie, y a veces hay muy poco.
Cuando alguien refleja la sombra del otro a través de sí mismo, a veces el otro prefiere dejar de mirar. Pero yo pienso que los verdaderos amigos son los que habiéndose reflejado en tu sombra, siguen estando ahí con vos. El resto es todo paripé, y dura un tiempito. El amor surje cuando afloran las espinas, y aún así, el amor continúa. Sino, es cartón pintado, relato. Y para estas cosas... pienso que no hace falta hacer literatura. Alcanza con vivirla.