19/2/15

Pizarnik, una vez más

A Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerta
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la re-surrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se puede decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?
en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve

¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible.

Alejandra Pizarnik
De «Textos de sombra y últimos poemas» (1971-1972) 

Kirikú y la bruja


"KIRIKÚ Y LA BRUJA" (1998)- Hacia el ego empoderado from arcoirisdan on Vimeo.

Muchas veces criticamos desde el victimismo a aquello que estamos atados en lugar de desatarnos, lo hacemos porque una parte nuestra se alimenta de ello: es el efecto cordón umbilical. Mientras nos alimentemos emocionalmente o económicamente de aquello que no aceptamos, estaremos unidos a nuestra fuente de amargura. 
Para poder cortar el "cordón" es necesario que antes encontremos el "alimento" por nuestros propios medios, que en vez de estar enclaustrados en el vientre que nos da "cobijo" seamos capaces de darnos a luz, es decir, de iniciar el camino de nacer a nosotros mismos. Hay un proceso natural para el parto: ir creciendo hasta que ya no quepamos en el útero de nuestra madre. Con esta metáfora queda claro que el cortar el "cordón" en ningún momento es ir en contra de lo que nos mantiene atados, sino que se trata simplemente de hacer un camino de crecimiento personal, cambiando nuestros nutrientes mentales y emocionales en el sentido de educarnos a nosotros mismos, más allá del paternalismo y del maternalismo.
 

Carlos Gonzalez. La danza de la vida