30/12/15

Laurie & Lou


Me gustaría haber nacido hace mil años
Me gustaría haber navegado por el mar de la noche
en un barco a vapor enorme
yendo de una tierra a la otra...
Oh, con traje y gorra de marinero
lejos de la gran ciudad donde un hombre no puede ser libre
de todos los males de este lugar
y de sí mismo y de quienes le rodean
y me parece que ya no sé nada
y me parece que ya no sé nada…

Heroína. Lou Reed

Cuando su muerte era ya inminente, Lou dejó el hospital y volvió a casa. Como meditadores, nos habíamos preparado para esto, cómo mover la energía desde el vientre, subirla al corazón y de ahí hacia afuera a través de la cabeza. Nunca he visto una expresión con tanta fascinación como la que tenía Lou mientras moría. Sus manos estaban haciendo el movimiento 21 de Tai Chi, el del "agua que fluye", sus ojos estaban muy abiertos. Tuve en mis brazos a la persona que más amaba en el mundo, y estuve hablando con él mientras moría. Su corazón se detuvo. El no tenía miedo. Pude caminar con él hasta el final del mundo. Pude ver la vida "Tan bella, tan dolorosa y deslumbrante" en su máxima expresión. Y la muerte? Creo que el propósito de la muerte es la liberación del amor.
En este momento me siento plenamente feliz. Estoy muy orgullosa de la forma en que vivió y murió, de su increíble fortaleza y de su gracia.
Estoy segura de que regresará a mi sueño y que en ellos parecerá estar vivo de nuevo. Y de repente me doy cuenta de que estoy aquí sola, de pie, asombrada y agradecida. ¡Qué extraño!, emocionante y milagroso es el hecho de que hayamos podido ayudarnos el uno al otro a evolucionar, que hayamos podido amarnos tanto a través de nuestras palabras, nuestra música y la realidad de nuestras vidas.

Laurie Anderson

Fragmento del artículo que Laurie Anderson, esposa y compañera de Lou Reed, escribió sobre el adiós al músico para la edición Norteamericana de la revista Rolling Stones