25/2/08

Sine qua non

Hoy por la noche el ambiguo Sánchez Dragó ha dicho algo punzante: “En España no hay libertad de expresión. Hay libertad de impresión, que es cosa bien distinta (todo lo que se firma negro sobre blanco tiene validez). Pero en España, la libertad de expresión es censurable.”

Se refería al tema de la inmigración (como habeis apreciado ya, un tema recurrente en este blog; las copas corren por mi cuenta). En lo nominal, Sanchez Dragó no ha querido mojarse, pero en lo tácito ha dejado muy clara su postura, y además con astucia. Ya veremos por qué.

Después de ver el debate Zapatero/Rajoy, me asaltan una serie de preguntas. Preguntas que me vienen dando vueltas desde hace años y que todavía nadie a acertado a responderme
con entera libertad de expresión.

1) ¿Por qué la condición sine qua non para que un emigrante sea “regularizado” sigue siendo el contrato de trabajo por cuenta ajena?
2) ¿Por qué no puede residir legalmente en el país, teniendo una residencia pura y dura, y vivir, por ejemplo, de una renta?
3) ¿Por qué no se aclara que cuando se habla de permiso de trabajo debería añadirse también por cuenta ajena, que es lo que figura en letras pequeñas al dorso de cualquier carnet de residencia?
4) ¿Por qué un emigrante que decide darse de alta como autónomo no puede acceder a una residencia con permiso de trabajo, siendo que quizá en el futuro las circunstancias puedan llevarle a tener que trabajar por cuenta ajena, pero ahora mismo no lo necesita?
5) ¿Por qué se dá por sentado que si un emigrante está en el paro podría ser un delincuente?
6) Y sobre todo, y lo que es más grave desde el punto de vista ético: ¿por qué se identifica trabajo asalariado con garantía de honradez?

Por la misma razón que apunta astutamente Sánchez Dragó: porque en España (y en toda Europa) lo que hay no es libertad de expresión, sino sólo libertad de impresión. Todo lo que figura en el papel, es legal. Incluso un pre-contrato falso comprado al módico precio de 3000 euros (que es lo que puede costar un contrato en el mercado negro de los que trafican con la necesidad ajena, amparados por el silencio de las insituciones) será reconocido como verdadero sólo porque alguien ha sabido falsificar una impresión de negro sobre blanco. Es muy fácil conseguir un contrato de trabajo cuando hay desesperación. Si la condición es ésa, en Europa lo tienen crudo, porque la gente se busca la vida de las maneras más bizarras. Esto lo sabe incluso el más pardillo. En muchas ocasiones, el contrato de trabajo por cuenta ajena no es garantía de probidad, sino todo lo contrario: lo que hace es favorecer la aparición de mafias dispuestas a cobrar sumas astronóminas por un contrato falso. Pero de esto no se habla. No se puede hablar. O es una leyenda urbana.

Me dá igual que sean ZP, Rajoy, Llamazares, los verdes, los rojos, los humanistas o los falangistas. Quiero que alguien me explique POR QUÉ se oculta detrás de toda esta parafernalia de regularizaciones y buenas costumbres la realidad tan asquerosamente hipócrita de que el contrato de trabajo por cuenta ajena no es más que una tapadera para la legitimación de la esclavitud. Una esclavitud que a Europa le ha resultado muy rentable hasta ahora, pero que ya empieza a oler mal incluso para ella misma.

La verdad es que el tema me dá náusea. Cedo la palabra.