24/12/14

Parado sobre su coliflor


Era un muchacho joven que venía de una ciudad del norte del planeta. Tenía un corazón tan grande como su sonrisa. Sus ojos brillaban de contento mientras se acercaba cruzando el terreno donde me encontraba sembrando. Cuando llegó a mi lado me preguntó dulcemente: "¿Puedo ayudarte?". Yo le respondí con otra sonrisa: "Sí, pero, por favor, primero bájate de mi coliflor". No se había dado cuenta de que, en su camino, había matado varias docenas de coliflores recién trasplantadas y, finalmente, se había quedado parado sobre otra.
No se trata sólo de tener la más pura intención, se necesita también una mente amplia y sin dogmas, que nos permita evaluar honestamente el posible daño de nuestros buenos propósitos. Primero, hay que ver dónde estamos parados. Para algunos, es fácil borrar 5000 años de cultura; para otros, estos últimos cinco siglos sólo han sido un pequeño tiempo oscuro. Así, quiero decirles entonces a todos los queridos hermanos que desean "darnos una mano", que primero hay que mirar bien dónde estamos parados.


Alonso del Río. Tawantinsuyo 5.0
Lima, 2007