25/2/11

La molienda


Desde que vivo en España lucho contra molinos de viento. Ya he visto que vivir aquí no ha sido una equivocación: lo mío es quijotesco.

21/2/11

Un país irrelevante



Acerca del incidente del material incautado en un avión militar yanqui en Ezeiza, Emilio Cárdenas -ex embajador argentino ante la ONU- declaró:

Creo que sí afecta la relación bilateral porque esto se suma a un incidente bastante más grave que fue en la Cumbre de las Américas, de Mar del Plata, donde hubo maltrato a varios funcionarios norteamericanos, incluyendo a George W. Bush y esto no se olvida en los EEUU.

Oh. Tampoco se olvida, en Argentina, el graznido del buitre americano allá por diciembre del 2001, cuando millones de familias celebraron fin de año golpeando cacerolas mientras la prensa española difundía la triste noticia de que en la pampa se comía rata asada. 
Sin embargo, pobre George.

Además -aseguró Cárdenas-, el entredicho resta más atractivo a nuestro país ante los ojos del gobierno de Barack Obama: la Argentina está en la lista de países irrelevantes, que no atrae demasiado por su escenario interno, es un país que no tiene demasiado peso económico.

Normal. Lo mismo sucede con las personas. Cuando ya no hay más sangre que chupar, a otro cuerpo con ese hueso y a hincar el diente en otro pescuezo. Pobre Barak.

Más allá de saber si fue correcta o no la decisión del gobierno argentino, la pregunta es ¿qué hubiera pasado en las mismas circunstancias con un avión argentino en suelo americano? La respuesta es sencilla, obvia. Clara como el agua: no alcanza a asomar ni la trompa. Y por supuesto, saldría en la primera plana de la prensa de todo el mundo como un desmán digno de reprobación, la actitud típica de una republiqueta bananera gobernada, para colmo, por una mujer; por lo tanto: una boutade.

Aprovechando la volteada, un yanqui dejó caer un epíteto: infantil. Se dijo que la decisión del gobierno argentino ha sido infantil. Apuesto diez a uno que trastándose de un hombre hubiera usado otro epíteto. Pero se trata de una mujer. Aparte de mover a risa, decir menopáustica le hubiera dejado en evidencia, así que el yanqui ha sido consdescendiente y ha dicho infantil. Ya sabeis, la condescendencia es la manera en que se trata a los niños, a los discapacitados y a las mujeres.

17/2/11

La niña del napalm


Kim Phuc - La fuerza del perdón

28-02-2002 11:00 pm Kim Phuc es la niña de la foto. El 8 de junio de 1972, cuando su aldea de Tran Bang (Viet Nam del Sur) fue bombardeada, tenía 9 años. Abrasada por el napalm, se echó a correr por la carretera, aullando de miedo y dolor. Todo el horror de la guerra quedó captado en esta fotografía de Nick Ut, reportero gráfico de la agencia Associated Press, y su difusión en el mundo entero contribuyó a poner un término al conflicto de Viet Nam. Kim Phuc tiene hoy 38 años y vive en Canadá con su esposo e hijos. Aunque su cuerpo quedó marcado para siempre con los estigmas visibles e invisibles del napalm, ha perdonado a los que se los infligieron. En un acto conmemorativo de la guerra del Viet Nam celebrado en Washington dijo a los ex combatientes presentes que, si un día se encontrase cara a cara con el piloto que lanzó la bomba, le diría: “Ya que no se puede cambiar la historia, tratemos de hacer cuanto podamos por promover la paz”. Dicho y hecho: Kim Phuc tuvo el gesto de abrazar a John Plummer, uno de los asistentes al acto que intervino en la coordinación del bombardeo de Trang Bang.

Kim Phuc es actualmente una de más fervientes militantes por la paz mundial, la no violencia, la tolerancia, el diálogo y la ayuda mutua. En su calidad de Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, se esfuerza sin descanso por promover el objetivo señalado en el preámbulo de la Constitución de la Organización: "Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz ".

A pesar de sus terribles heridas, ha llegado a ser capaz de perdonar a los que se las infligieron. ¿Cómo lo ha logrado?

Cuando me quemé en 1972, tenía 9 años. Mi casa estaba en medio del sitio donde cayeron cuatro bombas de napalm, que alcanza una temperatura de 800º a 1200º, es decir, unas 8 a 12 veces más elevada que la del agua hirviendo. El 65% de mi cuerpo quedó abrasado y tuvieron que practicarme injertos en el 35% de la piel, pero mi rostro y mis manos quedaron intactos, sin cicatriz alguna. Las bombas no me destruyeron por completo como lo hicieron con familiares y amigos.
Más tarde empecé a soñar con llegar a ser médico para salvarles la vida a los demás, tal como habían hecho los que me atendieron durante los 14 meses interminables que pasé en el hospital. Cuando salí de él, quise proseguir a toda costa mis estudios pese a las heridas y a los espantosos dolores de cabeza que padecía. Era muy difícil. Como mis padres no tenían bastante dinero para medicinas, mi madre compraba trozos de hielo y me los ponía en la cabeza para calmar mis dolores, mientras que mi padre me daba ungüentos hechos con plantas conocidas por sus propiedades curativas.

¿Pudo acabar sus estudios?

No. Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando.
Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.

¿Cómo recobró las ganas de vivir?

Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?”
En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión. Mi mayor deseo era encontrar una amistad, alguien a quien hablar y confiarme. Había dibujado incluso su imagen en un papel. Un día que entré en la iglesia vi a una muchacha sonriente sentada en medio de la nave vacía. Se hizo amiga mía.

¿Qué cambió ese encuentro en su vida?

Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos. En vez de reaccionar de una manera “normal”, es decir con odio y deseo de venganza, opté por la comprensión, que por cierto no se alcanza en un día.

Desde 1997 es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO, ¿cuál es su mensaje y cómo difunde los ideales de la Organización?

Quiero que mi experiencia sirva a los demás. Fui quemada por culpa de la guerra y, hoy en día, quiero alentar a las personas a que se amen y ayuden entre sí. Tenemos que aprender cómo ser más tolerantes, estar atentos a las personas, escucharlas, salir de ensimismamiento y ayudar a los demás, en vez de dejarnos llevar por la ira y el odio que sólo engendran deseo de venganza y violencia estériles. La guerra sólo trae consigo padecimientos. Por eso enseño a la niñita de la foto, porque su imagen es el relato de mi vida y de las consecuencias que en ella tuvo la guerra. No hay padres en el mundo que quieran que vuelva a ocurrir lo que se ve en la foto. Desearía transmitirles lo que he aprendido a valorar: He vivido la guerra y sé cuán inapreciable es la paz. He sufrido mi dolor y sé lo que vale el amor cuando uno desea curarse. He experimentado odio y sé cuál es la fuerza del perdón. Hoy, como estoy en vida y vivo sin odio ni ánimo de venganza, puedo decir a los que causaron mi sufrimiento: “¡Os doy mi perdón!” No hay otro medio para preservar la paz y poder hablar de tolerancia y no violencia.

Esos son precisamente los ideales que defiende la UNESCO, pero es muy difícil perdonar, sobre todo en el contexto de una guerra.

Las personas siempre pueden elegir. Yo he optado por la reconciliación y mi vida se ha transformado. He dejado de ser una víctima. Por eso digo a la gente: “Mirad, de esta manera encontré la paz. Así fue mi pasado y lo superé, y mi presente puede ser vuestro futuro si queréis.” Los niños son los que mejor captan mi mensaje, por eso visito tantas escuelas como puedo para decirles: “Nuestro futuro está en vuestras manos, la paz es asunto vuestro. ¡Manos a la obra!”

¿Como difunde su mensaje?

En 1997 creé la Fundación Kim Phuc, que se dedica a ayuda a los niños que son víctimas de la guerra y la violencia. En Timor Oriental y Rumania, así como en Afganistán recientemente, les prestamos asistencia médica, física y psicológica, suministrándoles prótesis cuando han perdido un miembro o ayudándoles a superar los traumas que han sufrido. Sé lo difícil que les resulta a los niños hablar de ellos. Estoy de todo corazón con las víctimas de las guerras que hay en este momento y, en beneficio suyo, no cejaré en mi empeño de propagar un mensaje de paz.

Subo esta nota con mi agradecimiento a Esperanza -que me la hace llegar-, a plena conciencia de que es gente como Kim Phuc es la que me da fuerzas para seguir adelante.

Bibliografía: "The girl in the picture", Denise Chong, Viking Penguin, Nueva York.
Existe una versión en francés: "La fille de la photo", Denise Chong, Belfond, París.

8/2/11

Stargate

Post actualizado desde Posada/Poiesis (con alguna variante).

Richard Hell dijo verdades como puños, igual que Wittgenstein. Muerte y vida juegan a las payanas en el mismo rincón. Se ríen a hurtadillas de las pajas mentales que antropos se monta con su logos disfuncional.
En fin. Que hay quienes venimos notando, desde hace tiempo, que el humano piensa una cosa y dice otra. Que el discurso esté manipulado no es ninguna novedad, lo que no vamos a consentir es que manipulen el nuestro. Cuestión de principios: principios que se enuncian tal y como son pensados. Esto podrá generar agresión, aunque no tanto como el discurso encubierto. O los cheques sin fondo que producen balazos. O esa retorcida costumbre de no opinar porque no conviene o me da pereza, aunque luego vayamos por ahí hablando de justicia social. El discurso se devora a sí mismo cuando no se sustenta en la acción.
Pretendo una escritura capaz de llegar tanto a la maruja con fregona como a los lectores de nuestro querido Wittgenstein. Seré ambiciosa, pero puedo permitírmelo porque ya no tengo más nada que perder. Los que más temen son los que más tienen que perder. Los que se ocultan será porque tienen algo que ocultar. Yo ni temo ni pierdo ni oculto: prefiero arrasar. Narcisa se divierte dando brincos: ¿qué importa lo que yo pretenda?
Resulta jugoso conocer gente de carne y hueso. Dicen lo que piensan, y si no les gusta algo también lo dicen y luego se van. Y tanto lo entiende una maruja como alguien que haya leído al vienés... ¿no es genial? Estoy tan emocionada con el descubrimiento que creí que había sido abducida. Así que me puse a dar saltos montada en el tímpano de una caracola. A jugar con una canica de goma por todo el salón mientras el resto cenaba.
Personas que dicen lo que piensan... ¡asombroso! ¿Será que he dado un paso dentro del Stargate sin darme cuenta, y he caído en la vereda donde en Nochevieja la gente sale con una copa de sidra a brindar con el vecino? ¡Alucinante! Resulta difícil definir el fenómeno, pero cómo os diría... y aunque no os lo creais (me cuesta teclear, se me enredan los dedos de la emoción): hace poco he visto gente mostrando sus heridas como hacen los niños con sus cicatrices. De veras. Y lo más conmovedor: ¡no hacen psicoterapia! Y lo que es todavía más perturbador: ¡pude mostrar las mías mientras jugaba a la comba y nadie me pidió dinero!
Ahora ya sé lo que es viajar en el tiempo y que las palabras salgan por la boca y no por el hueco de una axila. Ahora ya sé cómo es la democracia, papi: tiene forma de círculo abierto y una vez dentro nadie te pedirá que le masturbes el ego.
Igual creo que se trata de algún tipo de mutación. Esta gente no es completamente humana. O mejor dicho, sí lo es, y tanto, que no lo parece. Soy feliz.

Photo-post: Subbotin

Carlos de la Rica: el poeta entre dos fuegos


Un poeta injustamente olvidado, Carlos de la Rica -un cura republicano, vaya contradicción en una España de hermanos enfrentados. Hará un par de años, justo cuando el Yad Vashem y su Obra Completa llegaban a mis manos por cortesía -nuevamente- de Carlos Morales, sus versos me devolvieron, con el método mágico-científico en que la poesía se devuelve a si misma, mi antiguo fervor por el espíritu vertical de la escritura.
Aquí os dejo la que debería ser una profecía, que en mi humilde opinión es el poema más significativo del Yad Vashem. Un poema sobre la reconciliación entre hermanos enfrentados, causa y origen de casi todas las guerras.



Igual que un cedro del Carmelo, Jerusalem, que
agua del Hermón recién salida,
cual un gesto que a tus espaldas llegó. Nueva
pieza de mármol y oro
piedra o madera, hierro y
suspendido cemento convertido en torbellino,
y bajo el cielo pasa el viento
como un nogal hermoso y paisaje ahora
cuerpo de novedad y fuego
en mi asombrada actitud contemplo.

Fértil Jerusalem, oh hermana mía, Sara
dando a beber la cauda de la nube;
de Elías carro y torso,
y entre princesas reina para el rey escogida.

Mira la Roca
sobre el mundo, la cuesta y su montaña
Sión, los flujos
a lo largo del camino bajar de Ur, Caldea,
el rostro de Abraham, el erguido miembro del brazo,
y en la explanada tus labios, Jerusalem,
burbuja de razas y de castas de embrión.
El cuello de Jacob, su cojo pie, acero
de Esaú su mano de metal,
mas la rueda flameando
desaparece y alza, su nombre clava y en los planetas,
-en su alejado campo-,
la bendición como brillante laca fulge
cuajándose el prodigio.
Yo voy a ti, viene a ti un rebaño de cabras oloroso:
la espiral del pastor
báculo tejido del olivo crece.
Advierto bajo la Cúpula el diestro lago de piedra blanca
y de losas;
bajo su brillo el río de los hijos sumergido.
Abraham tal como un pez
lo recorre y curva con su paso;
un pilar de yerba en las orillas
crece.
Como la tersa palma de la mano,
en el altar -oh humano césped- el torso de Isaac;
el perfil e Ismael en forma de aire matutino;
nave del cristal Pedro aviva
con ruido la ribera.
Oh viejo, hendido. Velo, espalda de zarza ardiendo,
Moisés y el amaranto;
mirando veo hermanadas las ramas tres del mismo
Árbol.
La sombra de Ismael en la pezuña lenta del dromedario,
tras el rastro siempre de la luna.
Luz Isaac, luz y llama sobre el leño, luz
en la Cima
empinado como un remate, rígido marfil de
los crepúsculos,
oh serena lluvia; y en el Ponto, Pedro.

Ayer crujía el techo azul que sostienen las gigantescas
montañas;
las alas extienden hoy palomas o aves mensajeras.
Tras de la Meca el té y el malvavisco, de Roma una campana;
he tocado la Ciudad con su fillo de plata al mediodía
y hay que comer en la mesa.

Lámpara de Abraham, palmera y dátiles
-oh minaretes bellos con balcones varios-,
los ojos girando Agar en busca del profeta
en la ladera vase;
sentada observa el fresco relente de la mula
que el cielo le condujera.

Las piedras colocadas
ennegrecidas y grandes
del Muro palpa el rabino y tras la pausa
del incienso y su liturgia
las plantas de Adonay impregna sin forma y círculo.
Busca Pedro el vacío
Sepulcro, y luego resbala como arroyo
en el recinto.
Pastores, ovejas y rebaños convertidos
y el menorah presto se enciende.
Todo ya es corriente submarina, espiral tallada,
altura del planeta,
nube, un cardo o mimbre de luna. Sol que consuela
al albañil y al arquitecto.
El tiempo es paz, es planta y es abeto,
Jerusalem:
un dia com mil se numera, está de fiesta
y vístese de novia.
Abrió el patriarca la puerta:
tres flechas de cometa, tres ríos que
eran furiosas torrenteras,
el ancho mar sus aguas al fin verdes llevan.
El oro fundiendo oro peregrinos
de Jerusalem,
pirámides de tres lados erguida en esa Roca.


Carlos de la Rica. Salmo de la reconciliación. Yad Vashem.
Ed. El toro de barro. Cuenca, 2000.

Por postdata os dejo el corto Strangers, de los israelitas Erez Tadmor & Guy Nattiv.

7/2/11

El futuro testamento. Génesis, capítulo tercero


Dije: Que haya amor en la tierra, pero no lo hubo.
Dije: Que el río se disuelva en el mar, el mar en la nube,
la nube en sequía y la sequía en fertilidad. Y germine
pan para sostener los corazones hambrientos y hierba para los rebaños
de la tierra, sombra para los exiliados en el desierto de la tristeza.
Vi al hijo de Adán erigiendo sus cercados en torno a la plantación de
Dios, contratando guardianes, vendiendo pan y agua
a sus hermanos y ordeñando las escuálidas vacas.
Dije: Que haya amor en la tierra, pero no lo hubo.
El amor sólo lo poseyeron quienes pudieron pagarlo.
... Y Dios vio que eso no era bueno.

Dije: Que haya justicia en la tierra: ojo por ojo y diente por diente.
Dije: ¿Devorará el lobo al lobo y el cordero al cordero?
No pongas la espada en cuellos de niños y ancianos.
Vi al hijo de Adán matando al hijo de Adán, incendiando
las ciudades, hincando su puñal en el vientre de embarazadas,
arrojando los dedos de sus hijos a los caballos como heno, decorando el banquete de la
victoria con rojos labios gimientes.
La justicia había muerto y regía la ley del rifle. Sus hijos
eran crucificados en las plazas o ahorcados en los rincones.
Dije: Que haya justicia en la tierra, pero no la hubo.
La justicia sólo la poseyeron seres sentados en tronos de cráneos con sudarios como manteles.
Y Dios vio que eso no era bueno.

Dije: Que haya razón en la tierra con su voz equilibrada.
Dije: ¿Construirán los pájaros sus nidos en las bocas de las serpientes?
¿Vivirán los gusanos entre las llamas? ¿Se pintará
el búho los ojos con kohol? ¿Sembrará la sal quien espera el trigo, con el transcurrir del tiempo?
Vi al hijo de Adán enloquecer: talando los árboles,
escupiendo en el pozo, arrojando aceite al río,
viviendo en una casa con una bomba escondida
bajo la puerta, hospedando escorpiones en el calor de su pecho,
legando a sus descendientes su fe, su nombre y la camisa de combate.
La razón se convirtió en un mendigo exiliado, apedreado por
niños, arrestado por guardianes de fronteras, con la identidad patriótica
anulada por los gobiernos y el nombre incluido en
las listas de los que odian a su país.
Dije: Que haya razón en la tierra, pero no la hubo.
La razón cayó en un ciclo de exilio y prisión hasta que enloqueció.
Y Dios vio que eso no era bueno.

Amal Dunqul

Qala, Egipto - 1940 - 1983
De: El futuro testamento. Génesis. Capítulo tercero

Photo-post: La gran muchedumbre, de Antonio Saura.