20/10/16

Buena literatura

A veces la gente se pregunta por qué soy tan dura. En realidad, es sólo una fachada. A estas alturas de mi vida, quiero vivirla en blanco. Y si alguien se molesta por lo que digo, prefiero que tenga el valor de decírmelo. El mismo valor que tendría yo.
Tuve padres terribles, a quienes amo. Tuve un padre rabiosamente machista. Y tengo la valentía de contarlo, y de vivir con eso. Él no hubiera podido ser de otra manera, tomando en cuenta la vida que le tocó. Fue al África, estuvo en un campo de concentración y convivía con ratas y alimañas. No quiero hablar de mi madre, ella es un foco de dolor todavía.
Hay historias que son verdaderas tragedias y no se cuentan por aquí, y otras plagadas de amor que sí se cuentan porque queda lindo. Lo que pienso al respecto, es que habría que leer buena literatura. Juzgamos desde lo que leemos, o desde lo que la otra persona quiere mostrarnos. A veces hay tremenda bocha debajo de la superficie, y a veces hay muy poco.
Cuando alguien refleja la sombra del otro a través de sí mismo, a veces el otro prefiere dejar de mirar. Pero yo pienso que los verdaderos amigos son los que habiéndose reflejado en tu sombra, siguen estando ahí con vos. El resto es todo paripé, y dura un tiempito. El amor surje cuando afloran las espinas, y aún así, el amor continúa. Sino, es cartón pintado, relato. Y para estas cosas... pienso que no hace falta hacer literatura. Alcanza con vivirla. 

15/10/16

Dylan

Cuando le dan el Nobel a un escritor ignoto que nadie leyó no se hace un debate interminable sobre si le correspondía o no. La mayoría tampoco se molesta en leerlo. Veo que los debates de estos días radican exclusivamente en el carácter de cantante de Dylan. Esa anomalía es vista como una ofensa a la literatura. Me pregunto cuántos de los ofendidos han estado en contacto con la obra de Dylan y no con su imagen mediática. La frivolidad, por ende, no me parece radicar en la decisión de premiar a un extraordinario escritor que CANTA sus textos, sino en buscar la mejor visión conspirativa, no molestarse en hurgar en lo que Dylan hizo, escandalizarse por una caduca distinción entre alta y baja cultura, fetichizar al libro como unico soporte de la poesía, despreciar a priori al artista popular solo por ser popular, sembrar de sospechas el reconocimiento de uno de los creadores más complejos, originales e influyentes de la contemporaneidad. Dylan no es ninguna síntesis entre la cultura y el consumo. Si investigaran algo sobre la obra de Dylan, sabrían apreciar sus gestos sostenidos de salirse de la horma del consumo pop. Y si tomaran sus discos e intentaran entender su trabajo con el lenguaje y la revolución que significó para el formato canción, ahí mostrarían que les preocupa verdaderamente la literatura y no hablan desde una herida narcisista.

Fuente: La Otra 

Photo/post: BOB DYLAN escritos, canciones y dibujos- tomo 2 / Editorial Aguilera- Madrid, 1975