7/2/08

Adriana Varela, tanguista: al rescate de la pulsión gregaria



Esto es algo que encontré por ahí y que me gustó: “El tango está pasando por el mismo fenómeno por el que pasó hace añares el jazz. El mundo se apropió del tango, hoy es universal, ya no nos pertenece. Y el fenómeno se dio con más polenta todavía que el del jazz. Además, el tango responde a esta necesidad imperiosa de estar con otro, esto que es tan complejo hoy en día, estar acompañado. El sistema nos vendió espejitos de colores y nos dejó solos con una computadora, por decirlo primariamente. Y el tango es esa tijera que separa el mundo individualista o hedonista del mundo acompañado, el de un chabón cazando a una mina de la cintura, o a un tipo, no importa. Hay algo fuerte que se produce en el rito de la danza. El tango es pulsional, no pasa por lo intelectual, tiene que ver con el eros. Los grandes filósofos hablan del tango como fenómeno erótico. Eso es lo que ven los extranjeros y nosotros no, porque lo tenemos tan cerca.”Lo dijo Adriana Varela. Gran valor.Esto es algo que encontré por ahí y que me gustó:


“El tango está pasando por el mismo fenómeno por el que pasó hace añares el jazz. El mundo se apropió del tango, hoy es universal, ya no nos pertenece. Y el fenómeno se dio con más polenta todavía que el del jazz. Además, el tango responde a esta necesidad imperiosa de estar con otro, esto que es tan complejo hoy en día, estar acompañado. El sistema nos vendió espejitos de colores y nos dejó solos con una computadora, por decirlo primariamente. Y el tango es esa tijera que separa el mundo individualista o hedonista del mundo acompañado, el de un chabón cazando a una mina de la cintura, o a un tipo, no importa. Hay algo fuerte que se produce en el rito de la danza. El tango es pulsional, no pasa por lo intelectual, tiene que ver con el eros. Los grandes filósofos hablan del tango como fenómeno erótico. Eso es lo que ven los extranjeros y nosotros no, porque lo tenemos tan cerca.”Lo dijo Adriana Varela. Gran valor.asando por el mismo fenómeno por el que pasó hace añares el jazz. El mundo se apropió del tango, hoy es universal, ya no nos pertenece. Y el fenómeno se dio con más polenta todavía que el del jazz. Además, el tango responde a esta necesidad imperiosa de estar con otro, esto que es tan complejo hoy en día, estar acompañado. El sistema nos vendió espejitos de colores y nos dejó solos con una computadora, por decirlo primariamente. Y el tango es esa tijera que separa el mundo individualista o hedonista del mundo acompañado, el de un chabón cazando a una mina de la cintura, o a un tipo, no importa. Hay algo fuerte que se produce en el rito de la danza. El tango es pulsional, no pasa por lo intelectual, tiene que ver con el eros. Los grandes filósofos hablan del tango como fenómeno erótico. Eso es lo que ven los extranjeros y nosotros no, porque lo tenemos tan cerca.”


Lo dijo Adriana Varela. Gran valor.

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