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Kirikú y la bruja

"KIRIKÚ Y LA BRUJA" (1998)- Hacia el ego empoderado from arcoirisdan on Vimeo . Muchas veces criticamos desde el victimismo a aquello que estamos atados en lugar de desatarnos, lo hacemos porque una parte nuestra se alimenta de ello: es el efecto cordón umbilical. Mientras nos alimentemos emocionalmente o económicamente de aquello que no aceptamos, estaremos unidos a nuestra fuente de amargura.   Para poder cortar el "cordón" es necesario que antes encontremos el "alimento" por nuestros propios medios, que   en vez de estar enclaustrados en el vientre que nos da "cobijo" seamos capaces de darnos a luz, es decir, de iniciar el camino de nacer a nosotros mismos. Hay un proceso natural para el parto: ir creciendo hasta que ya no quepamos en el útero de nuestra madre. Con esta metáfora queda claro que el cortar el "cordón" en ningún momento es ir en contra de lo que nos mantiene atados, sino que se trata simplemente de hacer un camin

Un tema incómodo

Censura, derecho a la blasfemia e islamofobia. Vuelta al “asunto de las caricaturas” por Laurent Lévy En el momento en que los grandes medios en su totalidad y una buena parte de la clase política francesa (de François Hollande a Nicolas Sarkozy, pasando por Dominique Voynet y François Bayrou) dan su apoyo público a la revista Charlie Hebdo en el proceso que se le ha abierto por haber publicado ciertos dibujos racistas (¿cómo llamar si no a un dibujo que representa al profeta Muhammad tocado de una bomba como turbante, expresión de la ecuación Islam = terrorismo, y por lo tanto musulmán = terrorista potencial?), nos parece necesario republicar el texto que Laurent Lévy escribió hace un año en pleno “asunto de las caricaturas” y que expresa lo esencial del tema. Les Mots Sont Importants 9 de febrero de 2007 ¿Caricaturas o delirio racista? No se comprenden las claves del “asunto de las caricaturas” haciendo mención simplemente a “caricaturas” o a dibujos “

Parado sobre su coliflor

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Era un muchacho joven que venía de una ciudad del norte del planeta. Tenía un corazón tan grande como su sonrisa. Sus ojos brillaban de contento mientras se acercaba cruzando el terreno donde me encontraba sembrando. Cuando llegó a mi lado me preguntó dulcemente: "¿Puedo ayudarte?". Yo le respondí con otra sonrisa: "Sí, pero, por favor, primero bájate de mi coliflor". No se había dado cuenta de que, en su camino, había matado varias docenas de coliflores recién trasplantadas y, finalmente, se había quedado parado sobre otra. No se trata sólo de tener la más pura intención, se necesita también una mente amplia y sin dogmas, que nos permita evaluar honestamente el posible daño de nuestros buenos propósitos. Primero, hay que ver dónde estamos parados. Para algunos, es fácil borrar 5000 años de cultura; para otros, estos últimos cinco siglos sólo han sido un pequeño tiempo oscuro. Así, quiero decirles entonces a todos los queridos hermanos que desean "darnos un

Argentina: ¿tierra sin matices?

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Poca gente en Argentina está dispuesta a debatir sobre cuestiones políticas. Es lamentable, si pensamos que eso se extiende también a otros contextos. Hay un miedo atroz a la reflexión, al pensamiento propio -que no se puede alcanzar a menos que se haya alcanzado antes un sentido real de la libertad personal-; a la creatividad por mano propia, a la ruptura de los formatos establecidos. En Argentina no se debate, ni siquiera se confronta: yo diría que más bien se en-frenta. Por eso terminamos todos a los palos y dejamos de hablarnos con el contrincante cuando no está de acuerdo con "el relato". Las ideas han pasado a convertirse en "relatos" la mar de las veces absolutamente subjetivos, donde poco importa cuál sea la verdad y cuál la mentira, sino sólo el relator en cuestión. Obviamente, sé que al decir esto corro el riesgo de convertirme en marginal. No importa: ya lo soy. Lo era desde antes de llegar acá, y lo seguiré siendo mientras viva. En Argentina se tien

Nevermind (Noimporta)

Como ya sabrán, la AFIP (Hacienda) anda desde hace un tiempo a la pesca y captura de los sicarios de Yanquilandia. Y esto constituye todo un problema, porque a la hora de comprar, por ejemplo, un inmueble, los dueños piden dólares debido a que la moneda argentina es y siempre ha sido inestable. Como el argentino medio nunca fue un ciudadano obediente de las leyes -la evasión fiscal es un ejemplo de que no hay conciencia de comunidad- criado en el hábito de la plata dulce impuesto durante el régimen militar del 76 por el ministro Martínez de Hoz, desde entonces la gente se dedica a acumular dólares, bienes y propiedades que luego vuelven a venderse en dólares, según el valor especulativo.  Pues bien. Después de que se impusiera el famoso "cepo" cambiario impuesto por el gobierno de CFK, los ahorristas ya no podían comprar moneda extranjera y prosperaron los "arbolitos", simples laburantes, currantes -como dirían en España-, particulares que se dedican a vender dó

Dolar-blue = delito

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Al día de hoy, el peso argentino vale 8, 40 dólares. Éste es el precio oficial que fija el Banco Nación. Y como sabemos, todo lo que es oficial, es legal. Lo que viene ocurriendo desde el llamado "cepo al dólar" instalado por el gobierno de CFK (la gente ya no puede comprar dólares a menos que tenga un ingreso no inferior a, lo cual suele coincidir con señores de altos ingresos, quienes sí tendrían derecho a comprar la tan codiciada moneda estadounidense), es que surgió el dólar-blue, o dólar paralelo, que ha llegado a valer casi 15 pesos en el mercado negro. Esto significa que si yo dispongo de 100.000 pesos en ahorros y quiero comprar dólares para la adquisición, por ejemplo, de un terreno, al dólar oficial tendría unos 11.000 dólares. Pero al dólar blue o paralelo, tendría… entre 5 y 6.000. ¿Me voy explicando? El problema surge cuando TODO EL MUNDO dentro del país se apunta al dólar paralelo, que no es ni más ni menos que un juego de ruleta para ganar más, a costa del

Jaulas

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Hoy, la humanidad, como nunca antes, está dividida en dos mitades aparentemente irreconciliables. La regla psicológica dice que cuando una situación interior no se hace consciente, ocurre afuera en forma de destino. Es decir, cuando el individuo permanece sin dividir y no se vuelve consciente de sus contradicciones internas, el mundo debe expresar forzosamente el conflicto y partirse en mitades opuestas. -Carl G. Jung, 1959.  Curioso el tema de la percepción. Calculo que la gente de prensa debe dedicar meses y años al estudio de cómo influir sobre las masas. Esto que digo -nada nuevo- y que a muchos les sonará a lugar común, deja de serlo en el mismo momento en que pasás de un contexto a otro y queda confirmada la perversidad de los medios informativos y sus ordenantes: los gobiernos. Por ejemplo. Cuando vivía en España, las noticias que llegaban desde Argentina eran alentadoras. Como la Madre estaba cayendo, la Hija crecía. La propaganda populista parecía ser un soplo de aire