27/2/08

El croto

Alpargata, modesta, humilde, humildísima alpargata…
voy a cantarte aunque no soy poeta ni sé hacer versos.
Si habrás andado, alpargata, ceñida a las patas malolientes de los criollos que se bajaban del caballo, solamente para dormir.
Si habrás andado abrazada a los pies de crotos caminadores, de aquellos, que llevaban folletos anarquistas en el mono y sueños de redención en el alma.
(Canto a la alpargata, Hugo Woollands).

En Argentina, el croto es un personaje pintoresco. Como diría Arlt: un ser metafísico. Alguien que no encaja. El linyera, el vagabundo, el atorrante. Una criatura insignificante, desprovista de ideología y destinada a la marginalidad. Ya veremos hasta qué punto esto es cierto en sus orígenes..
Según Abraham Steel, en los tiempos en que el Dr. José Camilo Crotto era intendente de la ciudad de Buenos Aires, promulgó una ordenanza municipal que castigaba con prisión menor a todo individuo que circulara por las calles, con aspecto de vagabundo. Parece ser que dentro del marco del lenguaje carcelario, al preguntársele a algún individuo que purgaba prisión por tales circunstancias, por qué estaba preso, éste contestaba simplemente: "por Crotto". Carlos de la Fuente le corrije diciendo que el Dr. Crotto no fue intendente, sino gobernador de la provincia homónima, y que jamás decretó una ley que persiguiera a los menesterosos. Por el contrario, el Decreto Nº 3 del 7 de enero de 1920 permitía a los trabajadores rurales, llamados "peones golondrinas", viajar gratis en los vagones de carga vacíos, para trasladarse a las diferentes localidades donde presumían poder hallar conchabo transitorio (trabajo en el campo o doméstico). En un principio se les llamó "los hombres de Crotto" y luego simplemente "Croto". Con el tiempo se deformó el termino haciéndose extensivo a personas menesterosas.
Como narra Carlos Fos, en Los caminos de hierro de los crotos anarquistas:
"Estos trotamundos que usaban sus piernas y los vagones del ferrocarril a modo de alas, son los protagonistas de varios artículos de Hugo Nario y Alicia Maguid y de sendos libros de dos ex crotos: Beppo Ghezzi y Angel Borda. Referencias acerca de ellos también hallamos en los recuerdos de viejos libertarios, como los ya citados José Fernández y Miguel González. Mucho queda por estudiar para precisar la incidencia de los crotos libertarios en el surgimiento de sindicatos rurales o de pequeñas poblaciones, en el establecimiento de bibliotecas obreras, en la organización de huelgas en los pueblos y en el campo, en la circulación de las ideas anarquistas.
Sin lugar a dudas la figura de Hugo Woollands se destaca en este camino de acero, merced a su temple y actividad continua. La misma va a ser registrada en un pequeño diario. Recuerdos de un militante anarquista, libro 286 páginas, es un sintético relato de la intensa vida del idealista que unió, en prolija catarata, lirismo, vertientes sindicales, políticas, sociales y culturales sin ningún tipo de claudicaciones. En el comienzo un párrafo dice:
Saludo al compañero Croto, trashumante, jinete consumado de los cargueros que recorrían la república llevando folletos anarquistas en el mono y sueños de redención en el alma.
Hijo de Luis Woollands, seudónimo Juan Crusao autor de la célebre Carta Gaucha, obra de reacción valiente ante la injusticia, nació en Mar del Plata por 1918, y a los 10 años fue peón de chacra. A temprana edad conoció militancias, trotamundos y destinos inquietos, a veces promovidos u obligados por actitudes policíacas. Su padre no lo inscribió en el registro civil, creyó que se estaba en los albores de una nueva vida en libertad y justicia. En uno de los irracionales allanamientos a su casa del pueblo de 25 de Mayo, con 13 años y su hermano de 15 fueron esposados y llevados presos hasta otra ciudad. Así comenzó a conocer el lado tenebroso del poder político. Dos años mas tarde, radicado con su familia en Tandil, trabajó en mudanzas, venta ambulante y en una panadería. Luego siguieron aventuradas juntadas de maíz por norte de las provincia de Buenos Aires y Santa Fe, partidas y regresos en trenes de carga acompañado ocasionalmente por los célebres “Bepo” Ghezzi y Mario Penone, hoy desaparecidos, pero afortunadamente rescatados en la laureada película Que vivan los Crotos de Ana Poliak. Allí en una de sus acotaciones dice: Los Crotos no se sometían a la bajeza y humillación de ir a solicitar una limosna de puerta en puerta.
Una de sus memorables travesías en trenes la realizó a bordo de vagones mixtos de Hunter a Buenos Aires, luego en el techo de un carguero, templándose en el nocturno frío de agosto, envuelto solamente en un poncho y con un simple ”mono” como equipaje: Temperley, Dolores, Maipú, Ayacucho y Tandil. Su natural lirismo, oculto en un manto de modestia, lo volcó a la simpleza de la realidad.
Volvió a Mar del Plata en noviembre de 1939 para quedarse definitivamente. Inmediatamente se vincula a la Casa del Pueblo y Biblioteca Juventud Moderna. Despliega profusa actividad sindicalista y de actor en un conjunto filo dramático. Esta inquietud la mantiene persistentemente y no resulta extraño que en 1971, coincidiendo con los esfuerzos de construcción del teatro Diagonal, garantizó en anonimato, con su peculio particular la deuda contraída, acompañado por otros militantes entre los que se contaba Rubén García. Posteriormente, con la dirección de Domingo Agüero representó un destacado papel en la obra de Thorton Wilder Nuestro Pueblo, que se ofreció en dicha sala, hoy paradójicamente ocupada por un grupo religioso.
Al realizarse 1996 la Primer Cumbre de Crotos, bajo el lema Libertad Derecho supremo del hombre, "Don Héctor" disertó sobre el tema "Libres y Crotos" como colofón de su charla afirmó El Croto, de hondo sentido solidario es libre por vocación, ha aprendido la profesión de hombre plenamente, ayudado por las circunstancias y auxiliado por las necesidades. La madre naturaleza le ha indicado la manera de vivir y los secretos de la vida, para que pueda sobrevivir y no carecer de las cosas más elementales. En julio de 1997 en un reportaje dijo: Si me tocara repetir la vida haría lo mismo...
48 horas mas tarde al inicio de un acto cultural, asistimos impotentes a la realidad de la detención de su inmenso corazón libertario.
Angel Somoza nos cuenta de sus viajes por el país. El conforma la primera etapa de formador de acólitos. Los crotos que siguieron, en general, y debido a las grandes persecuciones no contaban con un bagaje teórico importante y sólo tomaban algunos elementos aislados de la práctica nómada. Aquí tenemos algunos testimonios:

"Iba y venía, subía y bajaba, paraba en un sitio, estaba dos o tres días, tomaba otro carguero, elegía una chata abierta cuando había sol y hacía frío y me echaba en el fondo, pasaba de un ramal a otro, si había pique en la arpillera o en alguna chacra y me gustaba el sitio me quedaba más tiempo, pero si una mañana alumbraba linda o escuchaba el pito de algún tren, pedía las cuentas, cargaba el mono y otra vez salía en busca de la estación mas próxima y subía al primer carguero que pasara para cualquier parte. Yo era con mi libertad como un chico con un juguete nuevo".

"Mi casa tiene catorce kilómetros de ancho por 47.000 de largo. Y la ventaja principal es que el dueño está en Inglaterra. Así que no me cobra alquiler"
(los Ferrocarriles Argentinos eran de Inglaterra hasta que los compró Perón allá por los 50).

"El perro era el enemigo del croto. Había que esperar la noche. Como el perro se pasaba todo el día corriendo, persiguiendo alimañas, cuando caía dormido no lo despertaba nadie. Pero eso sí: el momento era el primer sueño, el más pesado. A eso de las once de la noche, cuando toda la familia dormía, y el perro también, uno se metía en el gallinero y se llevaba una curva".

Manual de consideraciones ideológicas del croto
Del trabajo y la educación:
“Las ganas de trabajar no pueden ser nada más que el efecto de un largo desarrollo físico, intelectual y moral del trabajador. El trabajo, el trabajo auténtico, el que produce la riqueza y es fuente de la ciencia, tiene mucha necesidad de regularidad, de perseverancia y de sacrificio para poder ser amigo durante mucho tiempo de la pasión transitoria, por naturaleza inconstante y desordenada”.

“Todas las acciones, los movimientos, los pensamientos, los productos humanos tienen este carácter artístico; pero dicho arte nos lo dice la práctica de las cosas, lo desarrolla el trabajo: sucede que cuanto la habilidad del hombre se acerca más al ideal, tanto más él se levanta por encima de los sentidos. Lo que constituye el atractivo y la dignidad del trabajo es el poder de crear gracias al pensamiento, de liberarse de la mecanicidad, de superar la materia. Esta tendencia, débil en el niño demasiado inmerso en la vida sensitiva, más acentuada en el joven orgulloso de su fuerza y habilidad, pero sensible ya a los valores del espíritu, se refuerza con la madurez. ¿Quién no ha encontrado a algunos de esos obreros que han llegado a ser artistas de forma espontánea por larga asiduidad en el trabajo, para los que la perfección de la obra es una necesidad tan imperiosa como la subsistencia, que descubren en una especialidad aparentemente mezquina, perspectivas brillantes”.

“La filosofía y la ciencia nacen de la espontaneidad de los hombres… La idea con sus categorías, nace de la acción y a ella debe volver, so pena del decaimiento del que acciona. Y, ya que la acción es sobre todo trabajo, el problema del origen del trabajo está unido al origen de la ciencia. La idea se reconoce contemplándose en su obra”.

“Como en la antigüedad la iniciación a la belleza nacía de la divinidad, así en un futuro lejano la belleza saldrá como obra del trabajador, auténtico asceta y artista, y pedirá a las innumerables formas de la producción su expresión siempre nueva y siempre verdadera. Entonces por fin el Logos se demostrará y la humanidad trabajadora, más bella y libre que con los antiguos griegos, sin nobles y esclavos, ni magistrados ni sacerdotes, formará sobre la tierra cultivada una familia de héroes, de sabios y de artistas”.

“Hay que levantar la condición del obrero, empezando por levantar su valor por medio de la instrucción: fuera de esto no hay solución…Que los trabajadores lo den por enunciado”

“El aprendizaje es para nosotros la instrucción pública; la autoridad que debe presidir al mismo es la universidad que no se limite solamente a cuatro o cinco facultades sino que incluya en su amplio ámbito ciencias, arte, industrias, agricultura, comercio, trabajos públicos, ejército, economía, política, destino del género humano: desde los elementos del pensamiento hasta las últimas profundidades de la inteligencia. El derecho del aprendiz es conocer todo, ver todo, experimentar todo; su deber es el de realizar alegre y valientemente todas las fatigas impuestas por las necesidades de la sociedad y por el servicio interior de la fábrica. Este es el deber del aprendiz y la ley de la igualdad”.

“Fuerza del cuerpo, destreza de la mano, prontitud del espíritu, potencia de la idea, orgullo por las dificultades superadas, por la naturaleza sojuzgada, por el saber adquirido, por la independencia asegurada, por la comunión alcanzada con el género humano, por la participación solitaria al bienestar colectivo”.

Es necesario un período de selección de la totalidad de registros con que se cuenta para encarar, entonces la redacción de al menos dos volúmenes que recuperen la magna tarea de estos trashumantes, generalmente reconocidos por los estudios oficiales como marginales o pseudo héroes románticos. Este proceso de desideologización es muy funcional a la tarea académica dominante.
De lo expuesto se deduce que, a pesar de los progresos realizados en los últimos tiempos, es necesario profundizar las investigaciones realizadas y extenderlas hacia áreas temáticas y geográficas no suficientemente exploradas.
No podemos concluir estas consideraciones sin hacer mención a las fuentes. Dos problemas fundamentales se presentan a los investigadores del temprano movimiento obrero y anarquismo rosarino o argentino en general : a) la pérdida de una gran cantidad de diversos testimonios escritos elaborados por las organizaciones que los conformaban y b) la dispersión y mal estado de la documentación restante.
No obstante, el recurso a otro tipo de documentación (diarios o publicaciones de carácter general, registros estadísticos, memorias y cartas de antiguos protagonistas) y la consulta de todo tipo de bibliografía que pueda brindar algún dato, incluyendo obras de literatura, son instrumentos de gran valía que nos permiten avanzar en la labor heurística. Dentro de este conjunto debe brindarse especial atención a los trabajos ligados a la historia rosarina y Argentina.
Otro recurso lo constituye la consulta de publicaciones obreras elaboradas en países cuyos movimientos laborales estaban estrechamente vinculados, básicamente por cuestiones migratorias o por vecindad geográfica, con el argentino. Entre ellos sobresalen España, Italia, Francia, Uruguay, Chile y Brasil. Además, dado el carácter fuertemente internacionalista del anarquismo y, en menor medida, del socialismo argentinos, no sería extraño hallar referencias acerca de la situación local en publicaciones de dichas tendencias esparcidas por otros sitios de América y Europa.
La actividad de los crotos libertarios se fue diluyendo cualitativa y cuantitativamente desde fines de 1930. Si bien la concepción de libertad experimentada por los trabajadores golondrinas siguió a lo largo de por lo menos dos décadas relacionándola con el ideario ácrata, esta percepción es errónea.
Pero sus interminables esfuerzos, más allá de persecuciones y asesinatos, aún registran productos culturales (en especial bibliotecas populares) en muchos parajes del país.
El ejercicio de la memoria para no negarlos una vez más es mi compromiso.
Carlos Fos
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Todos los sueños existen. Existe el sueño de cada destino. El sueño que haría feliz al desdichado y que rompería la obstinación en el mortal fastidio del pesimista. Hay que crear la calle de los sueños perdidos… Habría que crear ese lugar. La calle de los sueños perdidos, de los sueños equivocados, de los sueños fugitivos, remotos, desvanecidos, desencontrados; de los sueños que sobreviven; de los sueños inéditos; de la ausencia y de la espera; del regreso a un día en que el sueño pudo ser nuestro…. (
Enrique González Tuñón).


Photo/post: Una imagen de Cachilo, el poeta de los muros.

25/2/08

Sine qua non

Hoy por la noche el ambiguo Sánchez Dragó ha dicho algo punzante: “En España no hay libertad de expresión. Hay libertad de impresión, que es cosa bien distinta (todo lo que se firma negro sobre blanco tiene validez). Pero en España, la libertad de expresión es censurable.”

Se refería al tema de la inmigración (como habeis apreciado ya, un tema recurrente en este blog; las copas corren por mi cuenta). En lo nominal, Sanchez Dragó no ha querido mojarse, pero en lo tácito ha dejado muy clara su postura, y además con astucia. Ya veremos por qué.

Después de ver el debate Zapatero/Rajoy, me asaltan una serie de preguntas. Preguntas que me vienen dando vueltas desde hace años y que todavía nadie a acertado a responderme
con entera libertad de expresión.

1) ¿Por qué la condición sine qua non para que un emigrante sea “regularizado” sigue siendo el contrato de trabajo por cuenta ajena?
2) ¿Por qué no puede residir legalmente en el país, teniendo una residencia pura y dura, y vivir, por ejemplo, de una renta?
3) ¿Por qué no se aclara que cuando se habla de permiso de trabajo debería añadirse también por cuenta ajena, que es lo que figura en letras pequeñas al dorso de cualquier carnet de residencia?
4) ¿Por qué un emigrante que decide darse de alta como autónomo no puede acceder a una residencia con permiso de trabajo, siendo que quizá en el futuro las circunstancias puedan llevarle a tener que trabajar por cuenta ajena, pero ahora mismo no lo necesita?
5) ¿Por qué se dá por sentado que si un emigrante está en el paro podría ser un delincuente?
6) Y sobre todo, y lo que es más grave desde el punto de vista ético: ¿por qué se identifica trabajo asalariado con garantía de honradez?

Por la misma razón que apunta astutamente Sánchez Dragó: porque en España (y en toda Europa) lo que hay no es libertad de expresión, sino sólo libertad de impresión. Todo lo que figura en el papel, es legal. Incluso un pre-contrato falso comprado al módico precio de 3000 euros (que es lo que puede costar un contrato en el mercado negro de los que trafican con la necesidad ajena, amparados por el silencio de las insituciones) será reconocido como verdadero sólo porque alguien ha sabido falsificar una impresión de negro sobre blanco. Es muy fácil conseguir un contrato de trabajo cuando hay desesperación. Si la condición es ésa, en Europa lo tienen crudo, porque la gente se busca la vida de las maneras más bizarras. Esto lo sabe incluso el más pardillo. En muchas ocasiones, el contrato de trabajo por cuenta ajena no es garantía de probidad, sino todo lo contrario: lo que hace es favorecer la aparición de mafias dispuestas a cobrar sumas astronóminas por un contrato falso. Pero de esto no se habla. No se puede hablar. O es una leyenda urbana.

Me dá igual que sean ZP, Rajoy, Llamazares, los verdes, los rojos, los humanistas o los falangistas. Quiero que alguien me explique POR QUÉ se oculta detrás de toda esta parafernalia de regularizaciones y buenas costumbres la realidad tan asquerosamente hipócrita de que el contrato de trabajo por cuenta ajena no es más que una tapadera para la legitimación de la esclavitud. Una esclavitud que a Europa le ha resultado muy rentable hasta ahora, pero que ya empieza a oler mal incluso para ella misma.

La verdad es que el tema me dá náusea. Cedo la palabra.

22/2/08

El Infante no difunto

Punto Punto Un punto dos puntos tres puntos que entonces se llaman puntos suspensivos punto Puntos de Braille coma puntos de grabado de punto coma punto teológico coma punto gramatical dos puntos Ortograf subrayado tachadura punto Signo ortográfico llave de panguión réntesis punto llave otra vez con que se indica el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una sola oración punto Pónese despues de toda abreviatura no me digas signo de admiraguión ción que equivale a punto Punto accidental coma punto cardinal coma punto de cardeneta coma punto filipino punto También están los puntos dos puntos ecuánime coma radiante visual como insertar la coma coma visual y punto de fuga coma contrapunto punto y punto final punto Más Oddjob que James Bond qué remedio punto de inguión terrogación cómo es posible integrar una imagen a base de puntos cierra puntos de interrogación otro párrafo Hablar de Narciso tachadura paréntesis pero coma punto de interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación no hablaguión rán todos cierra interrogación cierra paréntesis y del arroyo como el primer espejo que al inquietar a Narciso se convierte en la primera cámara no lúcida ni obscura sino inestable punto abre interrogación es posible hablar de imagen sin hablar de espejo sin hablar de arroyo sin hablar de Narciso cierra También bien bien hablar blar blar dededé Eco Eco Eco punto Qué sabiduría la de los griegos antiguos al relacionar la imagen en el agua barro incliguión nada espejo barra inclinada con la imagen sonora del eco y juntar a Narciso y a Eco como amantes condenados a ser reflejos coma como quien dice audio y vídeo punto de admiración Pretensión de decir lo que nadie dijo o de evitar decir lo que todos han dicho o coma en este caso tachadura dirán todos peca es una visión narciguión coma pero es al menos una pretensión menos vana paréntesis interrogación lo es cierra peréntesis después de cerrar la interrogación No es esta misma escritura coma las líneas como esta línea esta palabra que usted está leyendo al mismo tiempo que yo porque las escribo mientras las leo o las leo mientras las escribe mi máquina e mayúscula lectra ciento diez guión smith guión corona otra vanidad cierta interrogación no abierta Quizá se trate de otro facilismo derivado del periodismo y con rima impensada punto y seguido En todo caso se salva así la descripción de dos puntos cara redonda de pómulos altos coma boca ancha y grande y grande bajo bigotes zapatistas coma nariz de puntaguiónenguiónbola coma ojos largos pero estrechos detrás de gafitas de abuelita otra rima puestas de moda de nuevo por los Beatles pronúnciese beatlos coma frente alta y ancha sobre cejas finamente arqueadas que nadie nota claro excepto claro Míriam Gómez ese Ying de mi Yang coma y finalmente o inicialmente tal vez para los ángeles o los aviadores pelo lacio largo y negro otrora que ya comienza a hacerse escaso a la izquierda de la vida y derecha de espejo y gris por todas partes ayudado por el tiempo y una que otra cana regalo de Offenbach el dios no el odioso punto y coma para no hablar de estatura baja coma aspecto trabado y otras señas particulares que no se aprecian punto Más Charlie Chan que Fu Manchú punto y seguido Aunque con sumo respeto por la Dama del Dragón que la correctora francesa de Gallimard quería convertir coma ignorante de las leyes de la metampsifísica coma en un personaje de Tin Tin coma mucho más conocido en francia que Terry y los Piratas punto Pero tal vez sin decir lo que no quiero admitir es la necesidad de fijar la imagen paréntesis Más Quevedo que Cervantes a pesar suyo paréntesis es la dificultad de completar con palabras una imagen que debía ser compuesta por puntos coma cientos de puntos de grabado de punto Punto

Guillermo Cabrera Infante (el caprichoso) para Retratos y Autorretratos de Alicia D’Amico y Sara Facio, Ediciones Crisis-1973. Pillado en una tienda de libros usados de la calle Corrientes, Buenos Aires, allá por el 90. Guillermo: todo sea por el placer del significante. Cabrera: ¿es pretensión, arrogancia, nueva trova o coraza? Infante: sea lo que sea... a mí me dá placer leerte.

21/2/08

La puerta en las narices

En la zona de Méndez Álvaro, Madrid, hay una caseta abandonada por el Ayuntamiento, que ha sido ocupada por cuatro vagabundos de 4 nacionalidades: un venezolano, un español, un ecuatoriano y un estadounidense. La caseta, hecha polvo y llena de graffitis, consta de unos 8 metros cuadrados larvarios divididos en dos habitaciones diminutas y un baño. Los nombres de sus habitantes no me los sé, pero hoy salía en el diario de la mañana la foto de uno de ellos junto a la puerta. Según cuentan, están bien integrados al vecindario, e incluso se dedican a cuidar los coches para que la gente se fíe de ellos. No quieren problemas: sólo buscan un techo.
Lo más insólito del relato estriba en que alguien les arrancó la puerta de la caseta: “No sé para qué, si de todos modos no hallarán objetos de valor”, apunta el venezolano. Naturalmente, el paisaje de fondo son las grúas y los nuevos pisos de 180.000 euros que se construyen en torno a la estación. Lo que se pregunta la gente del PSOE es que se hará con la caseta. Parece ser que la misma dá “mala presencia” al entorno y habrá que quitarla. Así que estos vagabundos multirraciales tendrán que buscarse otra.
Mientras leía, yo me preguntaba quién les habrá arrancado la puerta. Quizá alguien rabioso de que estos inadaptados se dén el lujo de vivir sin currar y para colmo tengan un techo gratuito donde tomarse unos daikiris sin tener que pagar una hipoteca. O hacer alguna cosa peor. Gente rara. O sea, pobres. Yonquis. Está claro que a ningún hijo de vecino se le ocurriría hacer una cosa como ésa, pero cuando el río suena… intolerancia trae, así que mejor le arrancamos la puerta y que se vayan a tomar por saco. A otra parte. Donde no se vea, y además, no tenga que salir en el diario.

Photo/Post: Mobu

20/2/08

Apología del escritor

Una historia sólo merece ser contada cuando las palabras no pueden agotar su sentido.

Vivimos un periodo muy confuso: hoy en día se da mucho gato por liebre, o gasto por libro. Es decir, que la gente se gasta el dinero en algo que cree que es un libro y en realidad es un sucedáneo de libro. La literatura comercial siempre ha existido; ahí estaba el lector de Pérez González que escribía novelas de capa y espada, pero no se hacían pasar por grandes plumas. Sabían que con el oro les bastaba y no tenían que llevar el laurel. Sabían que no eran ni Valle-Inclán ni Unamuno y ganaban más que ellos y cumplían con la magnífica misión de ser escritores que entretienen. Pero hoy en día, los industriales del ocio se consideran además escritores. El problema de la literatura no es la falta de lectores sino que está siendo suplantada por sucedáneos. Y a lo mejor la solución para la literatura es el e-book y el libro electrónico: se van a salvar los bosques y millones de toneladas de literatura bestselerística podrá ser descargada en libros electrónicos.
JULIÁN RÍOS

(Entrevista completa en La Razón Digital).


18/2/08

ARCO 2008

A pedido de mi amiga Vandalia, actualizo mi blog con esta valiente performance titulada Chupando el culo al curador, a cargo de los artistas checos Ondrej Brody y Kristofer Paetau
(o en otras palabras: cómo ganarse los favores de un seleccionador de artistas), en colaboración con un curador polaco encantado de recibir favores.
Por fin en ARCO ponen algo interesante.

(Estos por lo menos son honestos).

7/2/08

El arcano XVI


La Torre representa las construcciones efímeras y fecundas del Hombre, siempre destruídas y siempre reanudadas, dolorosas porque arruinan sus ambiciones, bienhechoras porque acrecientan sin cesar la riqueza de su saber. (Eugene Caslant)
Lejos de ser una práctica adivinatoria propia de marujas, el Tarot (o libro sagrado de Thot, el Hermes egípcio) es una útil herramienta creada por hábiles hermetistas conocedores de la tradición oculta de la humanidad, cuyo origen no puede remontarse mucho más allá del siglo XIII, aunque algunos autores le atribuyan un origen mucho más antiguo y oscuro, algo que parece ser bastante difícil de probar. De hecho, los 22 arcanos (en Numerología, el 22 es uno de los 3 números maestros, y se define como el número del Maestro Constructor) representan los 22 arquetipos de la acción humana. Su aplicación en la praxis resulta tan propícia como una cucharita para una taza de café sin azúcar.
Si hubiera que definir nuestra época a través de una de las 22 cartas del Tarot, quizá la más aplicable pudiera ser, justamente, la Torre (o Arcano XVI). Y esto es bueno -muy bueno- ya que a pesar de sus connotaciones un tanto fatalistas, la Torre es una carta de cambios radicales.
Para quienes abominamos del conservadurismo cuyo agente principal es la perpetuación de un Poder monolítico basado únicamente en el valor del capital, su acción en un mundo cuyas estructuras se derrumban por su propio peso (debieron preveerlo hace unos cien años, o quizá más, cuando se pergueñó el plan), es evidencia de un cambio doloroso aunque necesario. Un poder, por otra parte, apoyado por la prensa, que es su más eficiente ezbirro vendido al todo a cien del Ojo Supremo, sabiendo que si vende, gana; y que lo que vende es mentira.
Por eso, como le decía a Eric, de
Tao cotidiano, cada vez me fío menos de las estadísticas. Tengo la impresión de que somos víctimas de una Gran Mentira Global, monstruosa mentira, de una mentira inteligentemente perversa, algo que los medios de comunicación se ocupan de distribuir sabiendo que la masa -a estas alturas ya no poco informada, sino confundida, manipulada y sometida a una sobreexposición informativa de basura maniquea cutre hasta la exasperación- cogerá lo que haya sin la menor intención de hacer una criba. Al Ojo Supremo no le conviene que la masa se eduque; sino que se entretenga.
Esto no es nada nuevo. Lo nuevo, en realidad, no es lo que distribuye la prensa enterteiment -que incluye una información supuestamente “fiable” de lo que sucede a nivel global- sino lo que sucede realmente a nivel a global. Como pasa con todas las cosas, la sobreexposicón informativa nos brinda, además, la posibilidad de acceder a otro tipo de prensa, una prensa “periférica”, por llamarla de algún modo, cuya pretención es desenmascar a la otra. Sin ir más lejos, para enterarnos de lo que sucede realmente basta con salir a la calle con las antenas bien paradas y acceder a la prensa periférica que circula, principalmente, por Internet. El Ojo Supremo se pisa la cola a si mismo: él inventó el monstruito, y es su propio monstruito el que le traiciona. Paradojas del doctor Frankenstein.
Más allá de eso, y allende lo dicho acerca de la prensa, no hace falta tener muchas luces para advertir que algo está sucediendo. Las piezas, hasta hace unos años -y sólo en apariencia- perfectamente acomodadas (¿recordais el Nuevo Orden Mundial?), empiezan a desmoronarse. La Torre se resquebraja. Hay ¿cómo te diría?, una sensación de inestabilidad a nivel global.
A grosso modo: Estados Unidos está en números rojos, y no es que la situación europea sea menos preocupante: más allá de los números rojos (qué digo, si el día de la ayer la Bolsa cayó en un 7%, lo cual, dicen, es alarmante) el problema migratorio le tiene a maltraer. China se erije como novísima potencia económica: no olvidemos que un gran hormiguero puede socavar los cimientos de una casa. Ya decía mi amigo el entomólogo que los insectos sociales son un ejemplo para los mamíferos superiores. En Latinoamérica, los llamados “líderes populistas” -bautizados así por ciertos políticos alarmados ante la posibilidad de que los acuerdos bilaterales de antaño ya no tengan efecto con semejantes antropoides al frente del continente- ya-no-ca-san con Estados Unidos, y para colmo les invaden el territorio a tres puntas, inventan el spanglish, conquistan a sus mujeres, les aumentan el ingreso per cápita frente a los ingresos de los nativos, compiten con ellos en los medios, y les copan la industria del enterteiment. Cerrando el círculo, la mala semilla del terrorismo acampa por todas partes con la subrepticia tenacidad de un cáncer.
Es curioso que medio mundo se rasgue las vestiduras despotricando contra el terrorismo, y que en cambio sean muy pocos los que admitan (porque ver, lo ven, que les convenga admitirlo ya es cosa bien distinta) que la política expansionista de EE.UU (cuyo status imperial se lo dán otros) no es sino otra forma de terrorismo basado en un lema no menos mesiánico que el de los fundamentalistas islámicos: In God we trust. (Por Allah). Con una salvedad: ellos nunca lo hacen in situ.
En su interesante reseña Golpes militares y salidas electorales (1983), el historiador Felix Luna hace referencia a la manera en que EE.UU gestionó los golpes militares de la América sureña a fin de utilizar ese territorio como teatro de operaciones para su lucha anticomunista durante la Guerra Fría, tras el advenimiento de Fidel. Por eso hoy en día los estadounidensas están tan traumatizados con el atentado en el Word Trade Center: hasta el momento, todo lo que sabían de terrorismo lo habían visto en televisión.
Esto podrá sonar a diatriba politiquera ya harto conocida, e incluso a tópico, pero a pesar de ésta y de otro millón de diatribas que circulan por Internet, sigue resultando sorprendente que lo único que se perciba sea la desestabilización del sistema a manos de cuatro carlitos con chilaba y largas barbas. Si EE.UU pretende que este planeta, con sus 6600 millones de habitantes, funcione como en una película de Spielberg, es estúpido, ingenuo, prepotente, o es las tres cosas a la vez (¿alguien lo pone en duda?), ya que por muchos extras que pudiera contratar el magnate para una de sus superproducciones a todo trapo, dudo mucho que llegara a controlar a tanta gente junta sin que alguien le montara un motín. Por eso fracasan los llamados Imperios, me parece, porque escriben un guión que siempre se les queda corto en extras. O sino que se lo pregunten a Herzog, que no pudo con Klaus Kinski, y eso que siempre se llevaba el protagónico.
¿Cómo pueden, pues, trazarse estadísticas fiables en un mundo tan polivante y plural? Yo prefiero creer en el desarrollo desproporcionado, y por lo tanto aleatorio, de ideas y experiencias absolutamente imprevisibles. “Claro, tan imprevisibles como el atentado contra las Torres Gemelas”, me dijo alguien hace tiempo. Recuerdo que entonces no me apetecía discutir. El comentarista es un indivíduo que pretende vivir inmerso en un cierto cinismo flotante, de plancton, con el que cree dejar clara su sagacidad. No hay nada que me moleste más que una pose irónica, cuándo ésta se basa en la candidez. El hombre insinuaba que Washington no sabía nada antes del atentado. ¿Quién se traga algo así a estas alturas? Los que creen en la virtud de los pájaros, como diría Wilbur.
Oh, sí. La Torre se resquebraja; y hay en la atmósfera una sensación de inestabilidad. Sin embargo, esto no puede ser mejor. Se respira en el aire un olor a pólvora humedecida, un sabor a gloria a punto de perderse, un miedo sátrapa oculto bajo el pellejo de las cotizaciones en bolsa. Ya es hora de quemar las naves. De volver a la alpillera, la roca, la huerta y el troncomóvil. Y no es malo. Es maravilloso: otra oportunidad de poner a prueba nuestra siempre incesante capacidad de reciclarnos como indivíduos y como sociedad:
Como diría Caslant:
- En su aspecto MENTAL, la Torre indica el peligro de perseverar en una determinada vía y en una idea fija, so pena de conmoción violenta y aniquilamiento.
- En su aspecto ANÍMICO, representa la dominación de los seres sin caridad ni amor, ejerciéndose sobre los demás con despotismo, de forma tal que tarde o temprano esto será rechazado fuera del efecto.
- En su aspecto FÍSICO, habla de un proyecto bruscamente detenido, de un golpe teatral y choque inesperado. Advertencia de guardarse en los negocios. La llama que quita la corona de la Torre puede interpretarse como liberación de una prisión.
Antes de que llueva, las hormigas sacan fuera todo lo que hay dentro de su morada para ponerlo a resguardo antes de que el aguacero las inunde. Se comportan con la austera sabiduría de quien ve venir el derrumbe. De quien lo huele y lo acepta, porque es el devenir, y nada puede ser más necio que negar que la vida, como las sociedades, están en contínuo cambio, y que el cambio, por muy azaroso que pueda parecer, es necesario para que la noria siga dando vueltas y vueltas. Prudentes animalitos las hormigas.
¿Apocalíptica? No; ni lo pretendo. Es sólo causa y efecto.

Pez soluble en salsa bretón

Si hay algo que rescato del Surrealismo, es su astuta manera de hacernos comprender que la vida, en si misma, no tiene sentido alguno. Eso me quedó muy claro al leer Pez Soluble, de André Bretón, obra que cabalga sobre el campo fecundo de la escritura automática con la absoluta libertad de una invitación al sentido. O al revés: quizás sea una invitación a la absoluta libertad de sentido. Como querais. 

Photo/post: Chema Madoz

Ley de la memoria

A principios del siglo XIX, Mariano Moreno, jurista, intelectual y periodista argentino preculsor de la Revolución de Mayo, muerto a bordo de la goleta inglesa Fame, cuando viajaba rumbo a Inglaterra, escribió lo siguiente:

La verdad, como la virtud, tienen en si mismas su más incontestable apología. A fuerza de discutirlas y ventilarlas en todo su esplendor y brillo, si se oponen restricciones al discurso, vegetará el espíritu como la materia, y el error, el fanatismo y el embrutecimiento, harán la divisa de los pueblos, y causarán para siempre su abatimiento, su ruina y su miseria.

Su muerte dio lugar a que su principal oponente, el general Cornelio Judas Tadeo de Saavedra y Rodríguez, se convirtiera en presidente de la Primera Junta de Gobierno. Algunas fuentes indican que Mariano Moreno falleció a consecuencia de un coma etílico. Sin embargo -y aunque no existan pruebas concluyentes- lo más probable es que haya sido envenenado por el propio capitán del barco.

¿Quién ordenó la muerte de Mariano Moreno? Creo que no hace falta explicarlo. A principios del siglo XXI, Juan Gelman, escritor, poeta, libertario y víctima de la dictadura militar del ’76, dice lo siguiente:

Lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad.

Ésta es la historia de Argentina. Y la de los pueblos.

ENTREVISTA A JUAN GELMAN

Si hay censura



A mí me dá en la espina
que el grito que se acalla por la fuerza,
por la fuerza acaba oyéndose en otro lugar...

Photo/post:
Sergio Subbotin

De autor latino


Tuya es mi libertad", dijo el arco a la flecha al despedirla.

Little girl blue


A los veinte años yo quería ser como ella. Corrijo: quería ser ella. Mis novios le tenían manía (será que estaban hartos de escucharla a todas horas). Mi ex-marido la hubiera ahogado con sus propias manos. Mis madre hacía cálculos sobre las contadas veces que debía ducharse. Mi mejor amiga prefería a Odetta. El único que se abstenía (por compasión, quizá) era mi padre. Un hombre sabio, mi padre.

Sobre ella poco hay que decir y mucho que sentir. Es como la Pizarnik, que hace callar hasta a los pájaros. Que me recuerda bastante a una gardenia arrancada del tallo, que huele mejor cuanto más marchita está. Mujeres cuyo talento desprende una fragancia intensa, indeleble, feroz. Hablar de ellas es difícil, porque ellas ya lo han dicho todo y sin embargo, por uno de esos misterios que tiene el genio, cada vez que se expresan sea a través del verso, de la voz, del cuerpo o de la imagen, gestan nuevas criaturas en vientres ajenos. Y los pájaros siguen callando mientras nosotros, sus fans, nos volvemos unos diletantes.


El 19 de este mes cumpliría 65 años. Sólo decir que esta noche brindo por ella delante del único póster que no me avergüenza conservar (¿Alguien sabe dónde puedo conseguir una botella de Southern Comfort?).


O no, mejor me tomo un chupito de ron. Y no es broma.

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Janis Joplin, 19 de enero de 1943- 4 de octubre de 1970. In memoriam.



Cioran: antídoto contra elsuicidio



Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.
-Emile Cioran.

(Shhhhhh... tranquilos, que la cita no mata).


Photo/post:: Francisco de Goya

¿Quién se engaña con Jessica Rabbit?

Quién no se ha puesto pensar alguna vez en la forma que tienen las nubes? Parece que nuestra mente tuviera una habilidad natural para hacer encajar las formas abstractas en esquemas concretos reconocibles por la experiencia. Conciente de ello, hubo alguien por ahí al que le dio por inventarse un test proyectivo basado en manchas completamente abstractas, que luego procedía a mostrar a sus pacientes a fin de que estos le indicaran qué era lo que veían en ellas; hechos relacionados con su vida cotidiana, fantasías, recuerdos… bueno, ya conoceis el test de Roscharch. A la gente que le gusta la pintura abstracta, cuando le preguntas qué es lo que le atrae especialmente de la abstracción suele responder: “No sé, es que me hace pensar en (lo que sea)”; o: “Me gusta porque puede ser cualquier cosa, lo que yo quiera”. Los más refinados suelen decir incluso: “Me gusta porque no me condiciona”
¿Os habeis puesto a pensar alguna vez en la forma que tienen los continentes? Pregunta ociosa: ¿tendrá nuestra proyección subjetiva sobre una forma supuestamente aleatoria, alguna relación con la naturaleza de esa forma? Es la pregunta que me hice cuando decidí escribir este post, y como soy una tía muy imaginativa, estuve dándole vueltas al asunto y me pareció que encajaba. Es como un juego de niños: ¿qué veis en la forma del continente americano? Pues yo veo a Jessica Rabbit, la mujer de Roger Rabbit. O bien a Rita Hayworth antes de que Glenn Ford le pegara aquella memorable hostia que, según cuentan, fue de verdad: ancha espalda, cintura estrecha y un pubis de ametralladora avanzando sobre el tronco, y en oblícuo. La típica pose de la vampiresa desaprensiva y sinuosa. A este juego los cognitivos le llaman pareidolia.
La gente del campo sabe que por la forma de una nube puede saberse si va a llover finito o no. Ni hablar de los meteorólogos. Así que, más allá de las peregrinas asociaciones que pueda hacerse entre la forma de un continente y la mujer de Roger Rabbit, parece ser que la posición sí que cuenta. En parte, quizá se trate de una pareidolia cultural, y en parte es un hecho geopolítico que no es lo mismo estar al norte… que al sur, al este que al oeste, colgar de un estrecho, vivir entre dos grandes bloques continentales, estar justo al medio -como la guinda del pastel- o crecer en un iglú.
Hace algunos años, un especialista definió a la Argentina como un país isla. Para mí encaja. En Argentina todo parece distante. Hasta el cielo parece más alto. Y tomando en cuenta los escasos presupuestos destinados a mejorar el transporte, recorrer el país “desde Ushuaia a la Quiaca”, suele ser una aventura similar a la de Ulises. Nuestras relaciones con los países vecinos, digan lo que digan embajadores y diplomáticos, no es buena, y para agravar la situación, Buenos Aires, con su política unitaria aparentemente federal, ya es en sí una isla dentro de una isla: en ella viven y se desagran las dos terceras partes de la escasa población del país, haciendo que gran parte de los recursos estén destinados a la mayoría que vive en dicha provincia, mientras el resto de la chacra se pudre en el olvido. Pareidólicamente hablando, Ushuaia -la ciudad más austral del mundo- viene a ser algo así como el afilado tacón de Jessica Rabbit.
U.S.A, entre Canadá al norte y México al sur, si bien no es la cabeza de la dama, se presenta al centro-sur, en la zona plexo, y se hace llamar a si misma United States of América. ( NOTA: ¿Habeis visto las vueltas que he dado para llegar hasta aquí? Lo habeis pillado ¿verdad? Ya os vais dado cuenta de a dónde quería llegar yo con mis prolegómenos cognitivos. Otro panfleto anti-gringo. Un tanto pintoresco, eso sí, pero panfleto al fin).
Sin embargo no es así. Ni se me ocurriría hablar sobre la tan discutida dicotomía Sudamérica-Norteamérica: ¿por qué ellos se hacen llamar americanos, si americanos somos todos, los del norte y los de sur? E hilando más fino: ¿no sería más correcto llamarles USAamericanos en vez de norte-americanos, ya que en América del Norte hay además otros dos países (tres, si no nos olvidamos de Groenlandia, que pertenece a Dinamarca)? Y, más espinoso aún: ¿Por qué estos imperialistas de mierda llaman a su país Estados Unidos de América como si ellos fueran los únicos americanos del continente? He notado que en muchos blogs, y por supuesto en la calle, la gente empieza a usar el término USAamericano. Ya se está volviendo una moda progre. En lo personal, para mí son y serán siempre los yanquis, y esto ya se lo sabe hasta mi amiga Vicky, que es estadounidense y la persona más inteligente que conozco. Vicky se ríe a carcajadas de los clissés, y pasa de ellos con una generosidad tan humana que hablar con ella, además de ser un placer, hace que te olvides de las geografías. Es demasiado real como para perderse en un clissé. Hace tiempo la presenté a un amigo vasco que a su vez la presentó a sus amigos diciendo: “Bueno, ella es americana… pero mola”. En esa ocasión Vicky no fue tan generosa y a los diez minutos se largó de la fiesta, conmigo a la zaga.
Desde luego, utilizar a Vicky para argumentar que el pueblo estadounidense no es tan malo como parece, sería tan gratuito como afirmar a rajatabla que todo estadounidense es ignorante, estúpido e insensible como Bush, porque no sólo tiene cara de Rata, sino que se comporta como tal. Pero la quiero, quiero a su familia, les conozco… y creedme que también sufren de acné, padecen hemorroides, leen, putean en los atascos, cagan, lloran, sienten… y es más: hasta ellos quieren ser funcionarios. Y aunque parezca extraño, ellos también son víctimas de la xenofobia (una xenofobia al revés, pero xenofobia al fin). Me lo dijo ella misma, que vivió en seis países diferentes y no es uno de los Panteras Negras, ya que dado su color blanco, blanquísimo, no la aceptarían en sus filas. La mona, aunque se vista de seda, mona se queda, y a estas alturas y en vistas de cómo gestionamos los recursos que hay en el planeta, dudo mucho que alguien vaya a tragarse el hueso de que somos una especie mucho más evolucionada que el chimpacé, sea donde sea que hayamos nacido y sea lo que sea que signifique una nube.
Lo que no entiendo es por qué los progresistas del mundo se cogen unos pedos brutales con resaca incluída discutiendo sobre el origen del nombre. América es eso: un solo continente. Un solo cuerpo. Es decir, una sola cuenta bancaria: la de United States of América. Por debajo de su estrecha cintura -el eje dionisíaco centroamericano- se extiende América del Sur: largas piernas, ancho vientre, caderas generosas. Tanto como para albergar los más robustos embriones petrolíferos del continente. El año pasado se firmó el acuerdo para la explotación de Pascua Lama, un importante yacimiento de cobre, oro y plata, que se encuentra justo debajo de un glaciar, entre Chile y Argentina. Los ecologistas protestaron, pero las piernas de América acabaron firmando el acuerdo. ¿Alguien pone en duda que América esté en manos de América?
En el yoga, el plexo solar es reconocido como tercer chakra o manipura. Si le tienes equilibrado hay gran poder personal; si está desequilibrado, surjen la codicia y la agresividad. El poder de América está en el plexo; el resto, responde a sus necesidades personales. Esto no me lo he inventado yo, es un conocimiento que responde a varios miles de años de antigüedad. Los chinos creen (cuidado con los chinos, por cierto) que los órganos del cuerpo no funcionan de forma independiente, sino que unos influyen sobre otros. Cuando concentramos toda la energía sobre una parte, surjen las enfermedades.
El cáncer, por ejemplo: 4 de julio de 1776. ¿Os suena? ¡Hombre!¿Cómo no os va a sonar? Recordad Nacido el 4 de julio, aquella mala película interpretada por el siempre riente Tom Cruise, y todas las teleseries que nos vienen restregando desde que se inventó el cine (y la televisión, como diría Alistair Crowley, el más eficiente instrumento de adoctrinamiento inventado jamás). La única manera que tiene el cuerpo de quejarse es la enfermedad, y cuando un órgano se queja, puede volverse un déspota. Por eso me da risa cuando en Europa se critica a los líderes populistas (otra denominación que se ha puesto de moda) de Latinoamérica, y parecen olvidar que donde hay hambre no puede haber democracia. Mientras Juan Carlos de Borbón pretendía hacer callar a Chávez, George Bush, el Rata, aplaudía en el despacho oval.
Antes de acabar con esta entrada, quisiera aclarar que no estoy en contra del pueblo estadounidense. Estoy en contra del pueblo humano -llamado así por extensión, incluído el estadounidense- incapaz de asumir una posición ideológica propia, basada en experiencias propias, cerrada al discenso y al puñetazo verbal con fundamento. Estoy hasta los ovarios de escuchar estupideces sobre los americanos surgidas de mentes bienpensantes y progres que gestionan el futuro del mundo mientras se comen una hamburguesa en un Mc Donald. Hasta el plexo de oir como los americanos nos venden su cultura mientras nos compramos un Mp4. Hasta las orejas de escuchar que Europa sigue manteniendo su autonomía ideológica, mientras Sarkozy y Gordon Brown se dan la mano y piensan en construir una sutil línea Maginot que retenga a los pobres fuera de sus fronteras, como lo ha hecho George Bush con su Ley del Muro en la frontera con Méjico. Hasta el útero de ver como todo el mundo sucumbe a los cristales de colores del Corte Inglés y al roscón de Reyes (¿el pavo del Día de Acción de Gracias?) cuando llegan las Navidades con las excusa de que son sólo cuatro días. Hasta las piernas de escuchar que los americanos no saben dónde queda, por ejemplo, Grecia… y son incapaces de distinguir una iglesia de una catedral, cuando en realidad no tienen por qué hacerlo, ya que en América nunca hubo Edad Media y nunca hubo maestros canteros. Hasta los pulmones de oir cómo los aztecas hacían sacrifícios humanos mientras los adelantados europeos le daban garrote vil a los rebeldes.
¿El mundo ha cambiado desde que es mundo? No. Todos los imperialismos son transferibles y Jéssica aprendió muy bien la lección. Entonces, no nos engañemos. ¿Quién tiene la culpa, pues, el perro o el que le dá de comer? Se lo preguntamos a Danny De Vitto.

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Hipatia, la bruja



El nombre de Hipatia lo escuché por primera vez en boca de una vieja amiga argentina. Me habló de ella con admiración, casi como si hablara de una madre remota, pero me parecio que, aún hoy, en ciertas sociedades su historia sigue estando vigente.
Hablar de Hipatia es hablar de la Biblioteca de Alejandría; de hecho se dice que ella fue la última científica que trabajó en la famosa biblioteca, cuya desaparición sigue estando teñida de confusión, ya que a ciencia cierta no se sabé quién la destruyó, si es que realmente la destruyó un incendio, o si acaso el supuesto incendio pudo ser la coartada perfecta para el mayor saqueamiento intelectual del mundo antiguo. Algo así como “nada, ahora incendiamos el puerto, creamos la confusión y mientras la chusma mira el fuego nos robamos un medio millón de papiros”. En ese caso, el incendio tuvo que ser todo lo bastante importante como para que esta gente (¿los moros?¿los cristianos?¿quiénes?) tuviera tiempo de robarse todo y esconder bajo tierra, entre otras cosas, el centenar de obras de Sófocles que faltan, habida cuenta de que hoy en día sólo conocemos unas siete de ellas y el resto ya es historia, y estará bajo tierra o en la caja fuerte de algún habitante de Ganímedes.
Según Carl Sagan, la pérdida es incalculable. Para poner un ejemplo diré que mientras los cristianos se empecinaban en creer que la tierra era plana, ya antes de Copérnico un estudioso de la biblioteca llamado Aristarco de Samos, sostenía que la Tierra gira alrededor del Sol. Su destrucción pudo costarnos más de mil años de historia.
Suene a cuento chino o no, se sabe que Alejandría (fundada, naturalmente, por Alejandro, que además de haber sido militar y conquistador tuvo a bien ser lo bastante magnánimo con las artes y las ciencias como para ser bautizado con justicia el magno) fue la cuna del renacimiento antiguo, si se me permite la comparación. Un sitio donde, según lo atestiguan las crónicas, convivían en perfecta armonía egipcios, griegos y africanos, se mostraba respeto por todos los credos, y se estimulaba el estudio de las ciencias y las artes. Una verdadera utopía hedonista y un milagro urbanístico que en su tiempo debe haber sido algo así como un híbrido entre Nueva York, Babilonia, y el Museo Smithsoniano. Sin embargo Alejandría era una sociedad de clases no excenta de esclavos, y está claro que el pueblo –la plebe, o sea la mano de obra barata constructora de carreteras- no tenía (parafraseando a Sagan) tarjeta de consulta para visitar la famosa biblioteca, con lo cual la educación y el conocimiento estaba reservado a una clase selecta.Hipatia, que era la hija de Teón de Alejandría, famoso matemático y antrónomo, pertenecía a la clase selecta y fue educada en un ambiente refinado y culto. Cosa rara, a juzgar por la escasa importancia que se le daba a la mujer en aquella época, y más extraño aún si se piensa que su primer maestro fue el propio Teón, que la instruyó en historia de las religiones, oratoria, matemáticas, álgebra, filosofía neoplatónica y cuántas verduras intelectales se cocían por entonces. Además se cuidó de que la muchacha creciera muy bien alimentada, con lo cual se convirtió en una mujer de gran belleza con una legión de admiradores a sus pies. Pero Hipatia nunca llegó a casarse y su vida estuvo consagrada por entero a la ciencia. De hecho fue una gran maestra. Entre otras cosas escribió varios tratados, enseñó Matemáticas, Filosofía, Álgebra y Astronomía, y contruyó algunos aparatos científicos. Poco se conserva sobre ella, pero se sabe que estuvo en contacto con eminantes personajes que llegaban de otras latitudes a dejarse instruir, y si tomamos en cuenta que por entonces el vehículo más veloz era el caballo (sin olvidar al pintoresco camello) pues ya me direis si valía la pena o no tomar clases con esta mujer.
No olvidemos que estamos hablando de una época de grandes desajustes políticos y guerras a trochi mochi, una edad del mundo en que, tras el largo período de paz y prosperidad que supuso la floreciente Alejandría, griegos, moros, cistianos y judíos ya empezaban a inquietarse. Se sabe que hay tres cosas importantes que mueven al homo sapiens, a saber: alimentarse, practicar un ritual, y hacer la guerra. Todo lo demás en el mejor de los casos está destinado al entretenimiento, y en el peor pues se lo archiva en un cajón bien cerrado de la historia o se lo borra del mapa. Por entonces, los más interesados en borrar del mapa el conocimiento heredado de los griegos y la peligrosa tendencia a practicar religiones politeístas, eran los cristianos. Y siempre que hay cristianismo, hay inquisición.
Es en esta parte de la historia cuando aparece nuestro benemérito obispo Cyrilo, romano él, igual que Orestes, que además de ser gobernador de Alejandría... era amigo, discípulo –y posiblemente- amante de Hipatia. Menudo problema para Cyrilo, que intentaba limpiar todo aquello de judíos y herejes, haciendo méritos a fin de opositar a la categoría de santo de la Iglesia, mediante el apoyo de un grupo de fanáticos y de la clase baja ya harta de la exclusión. En opinión de Cyrilo, no era justo que el gobernador escuchara más los consejos de esa mujer – una hija de Eva, pagana ella, y seguro que con una manzana envenenada bajo la manga, como todas las brujas- que los suyos propios. Había, pues, que deshacerse ella.
Aunque no haya pruebas fehacientes que le incriminen de manera directa en el asesinato de Hipatia, tampoco hay pruebas de que la Biblioteca de Alejandría haya sido quemada deliberadamente, y si tú preguntas a alguien quién cree que lo hizo, pues te dirá que la quemaron los árabes, pero tampoco hay pruebas de que hayan sido ellos. Lo que se sabe es que cierta noche una turba de cristianos fanáticos del obispo Cyrilo arrancó a Hipatia de su carruaje, la llevaron a un monte y allí la violaron, la atormentaron, la despellejaron con conchas afiladas, la desmembraron y esparcieron sus restos por toda la ciudad. Su cuerpo, como los delicados papiros escritos a mano de la biblioteca desaparecida, se desintegró lentamente hasta convertirse en cenizas y se mezcló con la sangre oscura de la tierra y de las batallas, el mundo ingresó en la Edad Oscura, desapareció la civilización clásica, y el nombre de Hipatia se enterró en el olvido durante más de quince siglos.
¿Qué haría Hipatia si viviera en nuestros días?
¿Sería astronauta?
¿Editora? ¿Premio Nóbel?
¿Se habría casado y tendría hijos?
¿O sería lesbiana?
¿Sería analista de sistemas?
¿O Bill Gate?¿O un hacker?
¿Dónde viviría?¿En el Primer Mundo o en el Tercero?
¿Aceptaría ser la consejera de Gorge Bush, de Z.P, de Tony Blair o de Abu Mazen?
¿Sería atea o creyente?
¿Fundaría otra biblioteca?
¿Escribiría un blog?
¿Qué pensaría de la tecnología digital, las pantallas de plasma, las centrales nucleares, los satélites y las zondas espaciales?
Nunca lo sabremos. Pero si la teoría de la reencarnación es posible, creo que sería un gran alivio para ella saber que por muchas bibliotecas que se quemen, siempre habrá otras, ya que desde entonces hemos evolucionado todo lo suficiente como para reservarnos alguna copia de la historia del mundo en los múltiples vericuetos de la Red. Y si en una de ésas que nunca faltan y siempre sobran, la Biblioteca Nacional llegara a quemarse y todos los bomberos de Madrid sufrieran una epidemia de sueño debido a una invasión repentina de moscas tsé-tsé, es posible que se perdieran el manuscrito de Cervantes y los 8.349 tomos de la Obra Completa de Menéndez y Pelayo, pero aún así no será lo mismo, porque a dios gracias existe la imprenta y hay billones de editoriales circulando por todo el planeta, con lo cual la mayor parte de la información no se perdería. Y al menos en Occidente, Hipatia sería respetada como una mujer de ciencia. Desafortunadamente, en la época en que vivió su enorme conocimiento resultó ser tan peligroso como una catapulta. Tuvieron que pasar muchos siglos antes de que esa bala diera en el blanco.

Eso de durar y transcurrir


En una escena de la entrañable comedia As Good As It Gets (traducida al castellano bajo el título Mejor imposible), Jack Nicholson le dice a Helen Hunt: “Me gusta estar contigo porque me dan ganas de ser mejor persona”. Una frase-hostia ideal para neo-individualistas, consoladores desidiosos, y defensores de la nueva psicología de corte conductual que a la primera queja ante tu soledad te sueltan una del tipo: “No digas eso, te tienes a ti misma”.

La pregunta es: ¿para qué quieres tenerte a ti misma y saber que eres maravillosa si no tienes con quién compartirlo? Peor aún, si teniendo a quien contárselo, la respuesta sigue siendo: “No digas eso, te tienes a ti misma”, la siguiente pregunta debería ser: “¿Por qué no te vas al carajo?”.

Pero claro, esa persona tiene todo el derecho a decir lo que quiera. Como la tiene uno de irse al carajo. Es el principio de la libertad. El que quiera celeste, que le cueste.

Si X tiene el morro de soltarme semejante frase cuando estoy hecha polvo, no esperará que a partir de hoy vaya a contar con él en los momentos difíciles, porque su respuesta es un oxímoron y mi necesidad un hecho real. Todo lo demás es calderilla y este año no estaré dispuesta a soportar más fracesillas de corte neo-psicologista disfrazadas de consuelo prozaico, ya que para eso está el Prozac.

Como ha dicho por ahí el amigo Pável Chichikov, este año (afortunadamente) Hipatia de Alejandría sale del armario. Toda una declaración de principios. Y esto lo aclaro para quienes aún no hayan notado que Hipatia de Alejandría es una mujer sensible. Y que si sale del armario no va a ser porque sea gay (que de momento no lo soy, mañana no se sabe, y si lo fuera me importaría bien poco) sino porque ser extremadamente sensible en un mundo donde la sensibilidad no está a la punta de los valores cotizables, es un detalle a tener en cuenta.

Este año intentaré no ser complaciente ni autosuficiente, y si me molesta algo lo haré saber a quien corresponda aunque le moleste. No contará conmigo si no he podido contar él. No es que vaya a comerme el mundo, pero al menos, no dejaré que el mundo me coma a mí. Este año seré feliz por elección y a la hora de las relaciones exigiré alta calidad humana, afectiva e intelectual. Abriré mis puertas sólo a quien se lo merece. Haré pasar a hombres, mujeres y criaturas vivientes por la criba de mi intuición basada en la experiencia, sin dejarme sobornar por el miedo al desamparo y la ausencia. Haré valer mi esfuerzo y mi vocación al precio que se lo merecen, que es alto, y al que no le guste -sea indivíduo, comunidad o empresa- que se aguante, porque de otra manera no me va a tener. Pediré ayuda si es necesario y denunciaré todas las injusticias que puedan cometerse contra mí. Rechazaré de cuajo el chantaje emocional, el desprecio basado en el prejuicio, la postergación de mis deseos, la mala memoria, la mala conciencia, los amigos chupópteros, la dejadez afectiva, la desidia y la desesperanza.

Algunos de vosotros pensareis, quizá: “Vaya, qué humos”. Otros: “Bueno, a ver si lo consigue”. Y otros, yo qué sé… lo que querais. La cuestión es, por lo menos, intentarlo. Ya he cruzado demasiadas líneas de fuego y he aprendido que todo lo que no te mata, te hace más fuerte. También te hace más sensible, algo que no es sólo una cuestión de naturaleza, sino de sentido común. Y contrariamente a lo que pueda parecer, no estoy en absoluto insatisfecha con los resultados obtenidos de mi balance anual, sino al revés: he crecido lo suficiente como para saber con toda certeza que merezco más, y bueno.

Es la manera en que elijo, de todo corazón y a plena conciencia, honrar la vida en 2008. Ya era tiempo ¿no?
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Vídeo/post: Marilina Ross y Sandra Mihanovich, en la canción de Eladia Blásquez, Honrar la vida (hoy y siempre).
Photo/post: Andreas Feininguer

Europa II

Europa III son los poetas olvidados, los malditos, los benditos, los que no se compran ni se venden, padecen; son los malabaristas del verbo callejero, los artistas, los floristas, los músicos de la gorra, lo que no es ni uno ni dos, es tres; el buen audista, los autistas del anti-pleonasmo, los anónimos del viento en las esquinas, los contemplativos, los pintores de cuadros con mostaza en la ochava relente de un bar. Es el action-painting de la gran ciudad sin manzana, la de los barrenderos meteorólogos, la del poeta secreto que hurde un cuento de terror pensando en las palomas, la del obrero que espera llegar a casa a tiempo para el almuerzo, la del dios sordo y la del diablo atento, la del angel sin luz durmiendo en un andén y una ex-mariscala octogenaria mendigando una moneda en el parque. Es la mueca absurda que se va por el filo de una billetera, El País manchado de agua sucia, la semilla del auténtico Nóbel en la colilla de un cigarro apagado, el rapto de una doncella con la vulva abierta entre los dedos de un dios, los poemas que nunca serán escritos en las servilletas arrugadas al pie de una barra. Son las velas negras que parecen blancas y las blancas que parecen negras, el monólogo interior del borracho en su trinchera peleona de los martes al mediodía, el monólogo exterior del catedrático del verbo escrito con aerosol en la puerta de un tren. Es la Comedia Humana del viejo que enciende un puro ante el portal de una casona en ruinas (todos los días a las seis de la tarde), la Divina Comedia del cura que no bendice, del macarra que se enamora, de la diva disfrazada de faisán. Es la tierra de Villòn, el monje francés turista perpétuo de Sodoma, la crueldad de Artaud dulcificada por el hachís, el bardo sin mecenas robando el fuego de los dioses, la performance del suicida, la manzana envenenada del broker.
Porque no hay dos sin tres, Europa III es poesía.

Cubría el continente una noche
de camisas y corbatas. Nuestra
primera infancia engañada. Una sola
era la bota que a Europa
humillaba. Los españoles,
no del todo remotos, escuchábamos
los clarines y las palabras borrachas
de triunfo. Atada sobre el lomo
a Europa en el toro veíamos;
sobre los trenes y los tanques,
hacia otras constelaciones ignotas,
sin cedros, ni pinos, ni aves,
ni viento, ni semilla. Un Orden
Nuevo vino, decían, y todas las campanas
doblaron desde las cúpulas.
Soldados y ciudadanos levantaban
el brazo en desafío al pueblo.
Crujían las trincheras. Pasaban los aviones
sobre la hierba y los tejados. Bajo la cruz
gamada caen los nombres: Atenas
con su peplo de plata, con sus plintos
y doseles, con sus calles milenarias.
París embarrada, barrios de muertos;
el cuerpo abierto, Brujas o Amberes;
Coventry como un papel manchada
por la tinta y el tintero.
Atada, en el lomo del toro, Europa.


Europa I

De Europa me gusta el olor el color las auroras la lisura Granada las calas la Piazza della Signoría los gabanes sus carreteras las distancias los bajo-cielos las aceleraciones los rítmos la noche los dístoles y los diástoles los otoños las tiendas las vacas de ojos mansos la multitud las aldeas los cencerros la tortilla de patatas con pimientos los Apeninos la dama de Elche las palomas de San Marco las catedrales vacías los símbolos grabados en las piedras los restaurantes italianos el musgo la comunicación el Obredoiro la húmeda tristeza de Sintra los ferrocarriles el aire azul la lluvia los zapatos punteagudos el olor a ropa limpia la calma la locura del mediodía la memoria futura los ancianos de ojos azules los punkis las mejillas coloradas de los niños la nieve las ventanas de PVC el Anacoreta los balcones de Sevilla las callejuelas de Lavapiés el cine el cante las arias los curasanes la costa Azul los bomberos comprar libros las rotondas las oportunidades ir de bar en bar Cortina d’Anpezzo la casa donde nació mi padre la tecnología la sencillez Asturias los castros el ravioli genovés las camionetas la tranquilidad el Guernica el Louvre las teteras los Reyes Magos Stonehenge las máquinas de tabaco el ascensor antiguo de Lisboa la multiplicidad los viajes el vino la comunicación la comodidad los parques de atracciones las ferias los ascensores los puentes románicos los meandros la costa de Niza llegando a la Alta Italia los air-bags las jaras las bibliotecas comprar discos las rebajas los garitos viajar con Vicky en camioneta el Gedächtniskiche de Berlín el pragmatismo los juguetes los abrigos las ONGs las llaves antiguas las leyendas los gondoleros la alquimia el mes de octubre caminar bajo el sol por la calle de Alcalá...pero lo que más me gusta de Europa es el mestiza.
 

Los malos pensamientos (I): católicos

Los curas siempre me dieron repelúz. Y tiene mucho sentido, si se piensa que parte de la escuela primaria la hice en un colegio de monjas. Hermanas de la Caridad, devotas de San Vicente de Paul. A la hermana del Salvador, mi maestra de cuatro grado, nunca se le conoció una sonrisa. Tenía unos ojos de un azul metálico que metía miedo incluso al personal masculino de mantenimiento. Su epíteto favorito para nosotras era zánganas.
 
Naturalmente, fui bautizada e hice mi primera comunión a los 9 años. Para entonces mi madre ya había reñido con la Superiora y tuvo el buen tino de inscribirme en un colegio estatal. Sin embargo no pude librarme ni del catequismo ni del cura del barrio. 

Igual al catecismo fui poco: cada vez que tenía clase me daba un ataque de asma. Nunca supe qué era peor, si el asma o el catecismo.


A la hora de tomar la primera comunión -la Sagrada Hostia- lo más difícil para la peña era tener que confesarse por primera vez. El asunto del pecado nos tenía a maltraer, ya que nadie entendía muy bién qué era. Así que a la hora de confesarte, seguías un guión.

Dentro del guión, los había confesables e inconfesables. Las niñas normales y corrientes como yo no superaban el número de tres o cuatro, y los pecados se reducían a:

-he contestado a mis padres (y el cura levantaba ligeramente una ceja),-he dicho palabrotas (y el arco de la ceja empezaba a temblarle);-he reñido con mi hermano/hermana (y el cura soltaba un profundo suspiro muy similar al estertor gástrico que surje tras un atracón de asado con cuero después de la misa del domingo);-he mentido a la maestra en clase (y ya ni suspiro ni estertor, sino un doble levantamiento de cejas y la boca a punto de explotarle).

Discretamente, una se hacía a un lado para evitar que los efluvios del eructo le estropearan la inspiración, mientras el cura -no menos discretamente- se llevaba la mano a la boca y sin excusarse, te soltaba el típico tres Ave Marías y un Padrenuestro, ventilando el aire apestado de olor a chorizo mediante una pudorosa señal de la Cruz.

Nadie se atrevía, por ejemplo, a confesar que se había masturbado pensando en el primo adolescente de la vecina de al lado, que estaba buenísimo y no te prestaba la menor atención, porque en nuestra viva imaginación infantil, creíamos que el cura se hubiera enarbolado como una anaconda, esgrimiendo una larga penitencia de 37 Ave Marías y 43 Padrenuestros, junto con 12 Credos y, desde luego, el Yo Pecador. 


Según el relato de Lala, mi ex-suegra, una gallega super marchosa de las Rías Baixas, en su pueblo de Pontevedra era obligación que mientras rezaras el Yo pecador te dieras de hostias en el pecho como si fuera la última vez. Si la memoria no me falla, el Yo pecador reza (nunca mejor dicho) más o menos lo siguiente:
Yo pecador, me confieso ante Dios Nuestro Señor,que he pecado en pensamiento, palabra, obra y omisión…(y aquí es cuando llega la parte de las hostias)Por mi culpa…por mi culpa…por mi grandísima… culpa, etc etc.

El cura del asado con cuero tenía la costumbre de darse una vueltecita por la clase de catequesis y recomendar alguna lectura de lo más instructiva. Su autor favorito era Hugo Wast, Premio Nacional de Literatura, y un católico fundamentalista de cuidado. Sin ánimo de desmerecer la obra de Wast, al cura le encantaba usar los cuentos del escritor para meternos el miedo al infierno. Que siempre era un INFIERNO con mayúsculas. Años después leí a Hugo Wast y descubrí que en todos o casi todos sus relatos, el diablo es ridiculizado de tal manera que hasta incluso resulta una figura pintoresca, muy similar a la del pícaro, pero al padre Bustinza -que así se llamaba el santo varón- le excitaba presentárnoslo como un híbrido entre el payador misterioso que retó a Santos Vega y el diablillo mediático de los calefactores Eskabe. Dada su condición, tenía que adaptarlo a su peculiar pedagogía de folletín apostólico y, sea por su fijación con el asado a la criolla, sea por su retorcido sentido del humor, nos decía que ya en el Infierno, el DIABLO (también con mayúsculas) mandaba a sus diablejos a que te ataran a una parrilla para asarte a fuego lento. El grado de cocción dependía del tamaño de tus pecados.
 
Agobiada por una tendencia innata al mafaldismo, a mí me daba por hacer unas preguntas de lo más sabrosas:

¿Por qué dicen que Jesús es el Hijo de Dios? Entonces nosotros ¿qué somos?

¿Por qué dicen que Dios creó al Hombre a su imagen y semejanza si todo el mundo dice que Dios no tiene forma alguna?


Y tras haber leído algo sobre la Teoría de la Evolución:

Si Adán y Eva fueron el primer hombre y la primera mujer, entonces debían de ser cavernícolas ¿no?¿Qué eran, pues?¿Neanderthales o Cro-Magnones?

La respuesta de la catequista fue de fábula:


Es que Adán y Eva no vivían en la Tierra… ellos estaban en el Jardín del Edén.

La pregunta correlativa hubiera sido ¿Y dónde estaba el Jardín del Edén?, pero no me atreví. A mis nueve años, sabía que la pobre mujer no hubiera sabido qué decir; y como sentía vergüenza ajena, no quise ponerla en un aprieto.

Sin embargo, yo creo que buena parte de culpa de mi adversión a la Iglesia, y en general, a los curas, se la debo al Yo pecador. Perdonad que insista en ello, pero es que el mensaje subliminal que encierra la oración me sigue dando grima: 

que he pecado en pensamiento, palabra, obra y omisión…

¿Habeis oído? Palabra, obra y omisión vaya y pase, pero… ¡en pensamiento!¿Qué clase de DIOS era ése que, no habiéndose inventado aún la cámara oculta (estoy hablando de los ‘70) tenía ya un detector de pensamientos pecaminosos? 
Cuando haces el mal y crees que nadie te está mirando, es Dios el que te mira, nos decían las monjas con expresión sibilina. El Dios de mi infancia no te daba respiro. Siempre estaba mirando. Anidaba dentro de una, pero no como un Jesús Niño, sino más bien como una lombriz solitaria que se alimentaba de tus pensamientos. Recuerdo perfectamente el día en que, agobiada por uno recurrente y de lo más pecaminoso, se me ocurrió contárselo a la hermana Luján, que era mi única protectora y confidente. Luján, una monja entrerriana austera, pero cariñosa, me escuchó atentamente mientras yo, temblando pero sin llorar (nunca he llorado en clase, y no porque fuera valiente sino por ser extremadamente vergonzosa; aún lo soy, sin embargo, ya no me dá grima llorar en presencia de nadie) le decía sin rodeos: 

Hermana, el otro día pensé que Jesús es un pollerudo. 
Como sabeis, en Argentina una pollera es una falda; así que decir que un hombre es un pollerudo, es poco menos que decir que es un calzonazos. No sé por qué se me habrá ocurrido una idea como ésa -nunca lo sabré-, lo cierto es que Luján me miró intensamente, como si yo fuera una de ésos fenómenos naturales de tres ojos y en forma de furgoneta que salen en la National Geographic una vez al año y que tanto desconciertan a los especialistas; y se echó a reir con la alegre disnea del perro Patán. Así reía ella, porque estaba bien gorda y le colgaba la papada. Una papada bien morena y bien velluda.

Tras librarme de semejante peso, doy fe de que nunca más he vuelto a tener un pensamiento pecaminoso. O en su defecto, nunca he vuelto a creer que un pensamiento pueda ser pecaminoso, que es cosa bien distinta. No sólo me he librado a temprana edad de la idea del pecado, sino que he llegado a cometer casi todos de forma indiscriminada, y tanto, que si aún creyera en la idea de un Dios-lombriz-solitaria, estaría muerta y enterrada por teniasis. Conozco gente que sin estar muerta y enterrada cree que Dios es un parásito longitudinal que anida en el cerebro y controla sus pensamientos. Y a otros que, aún sin creer en Dios, se comportan como si ellos mismos fueran la lombriz solitaria, pero este es un tema que dejaré para otro post.

Llegada la adolescencia, todos mis primos se confirmaban. Así que había que confirmarse. La confirmación es un sacramento donde admites comprometerte como soldado de Cristo. O eso me dijeron. Pero a mí la sola idea de tener que convertirme en soldado de algo, fuese lo que fuese, me daba casi más grima que los efluvios choricíacos del capitán -perdón- padre Bustinza; con lo cual todos los intentos de soborno por parte de mis padres acabaron por fracasar. 
Por entonces yo tenía diecisiete años y andaba de aquí para allá con una edición de bolsillo de Así habló Zaratustra, salía con un chaval barriobajero pero intelectual cuyo padre, sindicalista, militaba en el PC y estaba reuniendo una curiosa biblioteca barrial con ediciones antiguas de Malatesta, Blum, Thoreau, Trotsky, Hegel, Palacios y los anarquistas de la primera emigración europea en Buenos Aires (un asunto que también se merece otro post). Fue a través de él que llegué a Rebelión en la granja (una edición de tapas duras del año 36, preciosa por lo hecha polvo). Como buena insumisa, escuchaba a los Sex Pistols, no porque me gustaran, sino porque no le gustaban a mi madre, y si no llevaba cresta, era porque tengo el pelo muy rizado y en caso de intentar alguna maniobra al respecto mi cabeza hubiera parecido una col.

En una de mis intentonas por agradar a mis padres me dio por concertar una cita con el nuevo cura de la parroquia, que era joven y miope. Lo de miope me venía como anillo al dedo porque, dada su dificultad visual, seguro que mis pintas no iban a impresionarle. Lo de joven era porque seguro que había oído hablar de Nietzche (en esa época yo creía que era la única tía que había oído hablar de Nietzche). Y desde luego, no me equivoqué. El cura no sólo había oído hablar de Nietzche, sino que además lo había leído, y ya estaba hasta las cejas de recibir en su despacho a chavales que le soltaban el dudoso argumento de la duda existencial sin tener mucha idea de la existencia, y sí, en cambio, grandes dudas con respecto a la utilidad de la confirmación. El consejo del cura fue el siguiente: 

Si no estás convencida, es mejor que no te confirmes. 

Un tío pragmático, sin duda. Y muy sensato. Pero yo quería darle el gusto a mis padres, así que me inscribí en los cursos. La instructora era una correntina que se sabía los textos bíblicos de memoria y nos invitaba a hacer reflexiones póstumas. El auditorio estaba lleno de gordas adolescentes tapadas de acné, todas ellas devotas de la Vírgen de Luján, San Pantaleón, los exploradores de Don Bosco, la difunta Correa, Ceferino Namuncurá y Cacho Castaña. La reflexión póstuma consistía, más o menos, en lo siguiente: 

Lo que quiere decir Cristo en el capítulo tanto versículo tal es que nuestra única tarea en la Tierra es practicar su Palabra sirviendo al prójimo y amándonos los unos a los otros como Dios nos amó a través de Cristo pero no sólo de palabra sino también en los Hechos cuidándonos de No Juzgar ni Criticar al Prójimo y sobre todo y lo que es más importante practicar el Perdón cuando alguien nos ofende colaborar en la Parroquia donde todos somos Hermanos ir a Misa ayudar a los necesitados practicar la Caridad y alejarnos del Pecado para el día de la mañana y tras la muerte y tal como lo prometió Dios podamos vivir la Resurrección tal como Cristo su Único Hijo y Verdadero Salvador. 

Nada concreto, naturalmente. Como los cursos se impartían los domingos por la tarde y yo iba con algo de resaca, la clase de confirmación funcionaba como un opiáceo, mitad mantra mitad cotilleo de marujas aprendizas en una jaula llena de guacamayos.  

Así que lo dejé. Y lo dejé para siempre. 

Hoy mismo, me pregunto qué es lo que le encuentra cierta gente a este pajareo de iluminados y feligreses que van a misa todos los domingos, y que una vez dentro, se sientan, se ponen de pie, se persignan, escuchan la Palabra, se arrodillan, repiten siempre las mismas oraciones, escuchan el sermón del cura mientras piensan en llegar a casa a tiempo para el almuerzo, y se invitan a un banquete de antropofagia metafórica bajo la promesa de que quizá, algún día, puedan disfrutar de la presencia de Dios en el Paraíso. Me pregunto qué es lo que necesitan demostrar, a quién y para qué. Habrá, también, quienes crean en ello a pie juntillas y sin asomo de malicia. Sin embargo, a mí me dá grima la gente que cree en algo a pie juntillas y sin asomo de la malicia. Yo prefiero atenerme al saludable ejercicio para la duda.

Quizá la respuesta la tenga la dentista argentina de mi pueblo, a quien conozco de clases de tai-chi y sé que nisiquiera cree en el Dios cristiano, pero aún así va a misa. Una vez le pregunté por qué lo hace y ella me dijo:

Simple. Yo trabajo con gente mayor y la gente mayor va a misa. Ir a misa me dá fiabilidad.
¡Claro!¿Cómo no me había dado cuenta?¡Ir a misa le asegura la clientela!

El cura diría lo mismo. Y Dios ¿qué dirá?

Photo/post: Frances Bacon, El papa Inocencio X, sobre un estudio posterior a Velázquez (1953)